lunes, 29 de octubre de 2018

Apostilla 3: Los rollos del Mar Muerto.

Apostilla 3: Los rollos del Mar Muerto.




Una semana después de liberar el primer número de la sección, pude hacerme una idea mucho más clara del compromiso que había aceptado.
Esta colaboración adolece tres o cuatro errores evidentes, y hoy vistos en la distancia bonachona del tiempo, leo una redacción donde no acaban de cuajar algunas ideas. Con todo, algo habrá que pueda rescatarse.
La decisión de incluir no propiamente libros sino como su nombre lo indica, los famosos rollos que tanto han dado de que hablar a estudiosos de la talla del Prof. Larry W. Hurtado o los colaboradores de algunas series mayores de la casa editorial Brill, -Dead Sea Discoveries y Studies on the Texts of the Desert of Judah, por ejemplo- surgió como fruto de un interés personal en el tema, que no ha decrecido con el paso de estos años.
La literatura ‘no oficial’, esa que pareciera en momentos haber sido quirúrgicamente extirpada del colectivo y del imaginario que sería la base y sobre la que se desarrollaría el pensamiento cristiano en la época dorada de la Patrística, nos proporciona una mirada fresca y en cierto modo, inusitada de lo que fue la explosión de la prédica evangélica arraigada en los ambientes y latitudes más inesperadas.
Si atendemos a esa época de transición, a ese parteaguas que significó la vida y predicación del Cristo en las tierras subyugadas por el Imperio Romano, los rollos del Mar Muerto resultan imprescindibles para tratar de visualizar en su justa medida la radical extravagancia de aquellas comunidades que parecieran calcas de las comunidades esenias, viviendo a horcajadas entre un judaísmo ya entonces insuficiente para ofrecer una cosmovisión y siquiera una ética aplicable en el transitar cotidiano, y el mensaje mesiánico que trastocaba la tradición mosaica, devolviéndole su valor y resaltando los alcances de una tradición anquilosada y ahogada en el formulismo absurdo de la parafernalia farisaica -esa que resaltan multitud de pasajes en los evangelios canónicos-.
Este ambiente dominado por una visión farisaica de la moral y la ética es lo que el común de los creyentes identifica como la causa de la crucifixión del Cristo: un conflicto religioso con tintes y claroscuros políticos donde convergieron fuerzas y movimientos irreconciliables. Los rollos del Mar Muerto evidencian la insuficiencia de la tradición mosaica, coto cerrado que en el que no existía lugar alguno para la disidencia, donde las voces discordantes fueron obligadas a permanecer en el anonimato de esos trazos y escondidas para poder traspasar los límites de aquella temporalidad inmediata, resguardándonos al mismo tiempo un testimonio de pensamientos y visiones de un mundo alterno y apenas esbozado, así como la crítica y el comentario de los textos y los ritos que formaban parte de la idiosincrasia judía que devendría posteriormente en la tradición judeo-cristiana de la que bebe el cristianismo actual.
Por ello, en cuanto literatura los rollos del Mar Muerto enriquecen el acervo literario de la tradición judeo-cristiana, y nos permiten participar de la crítica, las discrepancias y los anhelos de quienes pensaron y creyeron que otra manera de vivir y de creer eran posibles.


Francisco Arriaga.
México, Frontera Norte.
29 de octubre de 2018.


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