miércoles, 5 de agosto de 2009

A Gerardo Fernández: una respuesta.

Estimado Gerardo:

La cuestión de la violencia alrededor de algunos libros es delicada por cuanto dicha violencia es susceptible de poseer diferentes grados y ser abarcable desde diferentes puntos de vista.

Mi primera observación sobre la violencia y la muerte parte de la misma autora de los libros, que se ha encargado a diestra y siniestra en cuanta ocasión se le ha presentado, de dejar claro que la muerte le obsesiona. Ante tal precedente, qué se puede esperar de un libro escrito por alguien a quien le fascina lo oscuro, lo mórbido, lo putrefacto? Esa por sí sola es una razón para estar si nó alarmados, sí plenamente interesados en lo que los hijos propios y ajenos leen, y cuidar de su lectura no como censores, sino como compañeros críticos que resuelvan sus dudas. Grave problema: los padres no leen, y con gusto le darían al niño una novela de Sade, si esta estuviera convenientemente expurgada de todo dibujo e imagen gráfica, y se encontrase perfectamente encuadernada, con pastas duras. La diferencia no es mucha, y el símil procede.

Respecto a la cuestión científica, advierto que los padres violentan a los hijos, buscando librarse de ellos de la manera más adecuada: organizándoles tardeadas de magia científica.

Como se puede observar al final del artículo [en la página 2], hasta una brevísima lista de referencias -2 libros- aparecen para dejar claro que se trata de ciencia... disfrazada de magia. Si tengo el mismo punto de vista que usted -como creo que lo tengo, aunque mis convicciones sobre algunos puntos específicos pueden ser absolutamente diferentes- sé que le causará desazón ver cómo los padres pretenden salvaguardar su conciencia divirtiendo a los niños, y pretendiendo que se les enseña magia 'cuando en verdad aprenden ciencia'. Esto me parece un grave error, la desilusión está a la vuelta de la esquina, y acabará pronto con la inquietud científica de todo infante.

Y como lo solicitaba, ahora el lado 'clínico' de la cuestión.

En el libro 'Critical Perspectives on Harry Potter' editado por Elizabeth E. Heilman se menciona en la página 19:

The emotional tenor of object/entities appears to affect whether or not children will make accurate judgments regarding fantasy vs. reality. In general, children tend to believe erroneously, regardless of the actual status of the entity, than positively charged entities are real and negatively charged entities are unreal and that happy fantasy events are more possible to occur than frightening or angry fantasy events. Woolley states the possibility "that children's judgments about imagined entities may reflect whether or not they want the entity to appear". In relation to the Harry Potter series, children may be more likely to believe in the existence of the Marauder's Map or the Patronus than they are to believe in Lord Voldemort or the Dementors."

Tenemos entonces que a la fantasía naturalmente inclinada al lado positivo le encasquetamos un libro donde la fantasía esta cargadamente inclinada al lado negro y hórrido. La simple ley de los signos indica que fantasía y los niños llevan la de perder en esta empresa.

Prosiguen los autores:

"Research also suggests that the interpersonal context within which fantasy or magical objects/entities are considered affects children's ability to distinguish accurately fantasy from reality."


Nada queda por agregar a esto.

Otro artículo interesante apareció el 30 de mayo del 2006, con el título Harry Potter heroine 'encourages violence in girls'.

"""As one of Harry Potter's gang, she has always shown a plucky fighting spirit.

But now it seems Hermione Granger's willingness to take the battle against evil Lord Voldemort into her own hands is having insidious consequences of its own after being blamed for the rise of in violent crime amongst girls.

According to leading American psychologist Professor James Garbarino, the sight of Miss Granger punching baddies in the blockbuster film encourages copycat behaviour by impressionable young girls."""


Esto por un lado, el contrapunto -y en la misma dirección- lo lleva el sexismo que aparece a lo largo de la serie completa de libros.

En el mismo volumen de Heilman, se lee en la página 147:

"Hermione's knowledge is important, but it is primarily used for Harry's adventures, not her own. In the Goblet of Fire, she teaches Harry how to summon his broom, which helps him triumph in the Triwizard Tournament and escape Voldemort, but Hermione, of course, does not compete or face Voldemort herself."


Es decir, el papel que se asigna a la mujer, o a las chicas en este caso, siempre será secundario y supeditado a la voluntad, caprichos y deseos del hombre, aunque se trate de chicos con una docena de años encima. No es esto lo que yo desearía para mi hija, en modo alguno.

De todo esto, y para tratar de obtener un balance general que brinde algo de provecho tanto al futuro lector como a usted, Gerardo, rescato las 'Guías' que deberían observarse por los padres cuando los chicos desean leer a Rowling y su mago Potter:


  • 1. Forbidding the books is not the answer.
  • 2. Know you child.
  • 3. Recognize that the books change as the series progresses.
  • 4. Discuss the topics raised in the books.
  • 5. Help children digtinguish fantasy from reality.
  • 6. Provide an adult presence.
  • 7. Distinguish between the books and the movies.
  • 8. Respect others' beliefes and viewpoints.
  • 9. Theach about Grief.


Más que tarea para los niños sobre la que los padres deben de estar atentos, estos puntos indican bastante trabajo para los padres mismos. 

¿Quién es el que puede cuidarse mejor a sí mismo? Aquel que sabe y conoce de antemano los peligros a que se expone en determinada empresa. Pero si ni los padres mismos conocen los peligros que se encontrarán en la serie completa de libros, ya es demasiado pedir que pongan en aviso a los niños y jóvenes que están a punto de embarcarse en la aparentemente divertida aventura de leer Harry Potter.

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