jueves, 30 de octubre de 2008

30 octubre 2008

Los rollos del Mar Muerto

Escritos en su mayor parte entre el siglo III a. C. y el año 68 d. C., los rollos del Mar Muerto constituyen una fuente de información constantemente citada fuera de contexto, y a menudo falseada con intenciones sensacionalistas.
El conjunto de escritos abarcados bajo ese nombre contiene gran parte de lo que fuera una biblioteca formal, conocida actualmente como Biblioteca de Qumran. Descubierta en 1947 por un pastor beduino, los escritos encontrados en una gruta olvidada del desierto de Judea [actualmente Israel] captaron rápidamente la atención de estudiosos y curiosos, al comenzar a analizarse y traducirse: contenían tanto escritos de carácter bíblico –copias exactas de la biblia hebrea, correspondiente a lo que hoy conocemos como Antiguo Testamento, con excepción del libro de Esther-, como escritos apócrifos –el conjunto de obras no admitidas en el canon hebreo aunque frecuentemente citadas y extrapoladas en otras fuentes- así como escritos ‘sectarios’ que se piensa en su mayoría pertenecieron a la comunidad de los Esenios, y que constan de reglamentos, ordenanzas, comentarios bíblicos, visones apocalípticas y obras litúrgicas.
La importancia de estos escritos -académicamente hablando- estriba en la posibilidad de comparar y contrastar diferentes fuentes documentales relativas al estudio de la formación del canon bíblico actual, así como en la oportunidad de conocer y profundizar más en la comprensión de aquella época y región históricas.
Contrariamente a lo que se piensa, la sociedad judía de hace dos mil años presentaba una amalgama de elementos disímiles que hacían de Jerusalém una ciudad verdaderamente cosmopolita. En el seno de la idiosincrasia judía existían una variedad de sectas e ideologías de las que los evangelios sinópticos nos han dejado un retrato apenas esbozado: cuando se habla de saduceos, levitas, fariseos o celotes, se habla efectivamente de sectores de la población bien identificados y todos ellos con una herencia y tradición propias: cada uno poseía sus normas de conductas, códigos de ética, cosmovisión y concepciones religiosas, y lo que los mantenía hasta cierto punto unidos era el reconocimiento común de la validez de la tradición mosaica.
En este ambiente el surgimiento de escritos como los encontrados en Qumran permitió preservar una imagen detallada de la sociedad, creencias y el ambiente imperantes en el principio de la era cristiana. Y aunque dicho panorama pareciera haber quedado perfectamente bien delineado, al momento de estudiar y analizar dichos textos hay que proceder con muchísimo cuidado.
Los rollos del Mar Muerto, debido a su antigüedad no han permanecido inmunes al paso del tiempo: de algunos quedan fragmentos que contienen media docena de palabras, otros hay que fueron invadidos de moho y herrumbe. Pocas cosas más alejadas del ideal de todo paleógrafo e historiador. Esta situación obliga a los historiadores y estudiosos a llevar a cabo una labor de reconstrucción de los documentos encontrados. Se trata, a grandes rasgos, de ir ‘zurciendo’ fragmento con fragmento e ir rellenando lagunas existentes entre los mismos haciendo uso de métodos estadísticos, y sobre todo, de un análisis profundo de la sintaxis, estilo, temática y contexto de cada fragmento en particular. El resultado de ello se ha publicado frecuentemente en libros, revistas especializadas, y un sinfín de sitios web. Entre estos últimos resaltan el proyecto de la ‘Divinity School of the University of St Andrews’, que posee entre las cátedras de Historia de la universidad algunas específicamente dirigidas a cubrir los documentos y fuentes de esta era.
Los títulos de algunos documentos por sí mismos resultan sugerentes: el ‘Libro de Enoch’, ‘Cantares para el Sacrificio del Sabbath’, el ‘Reglamento de la Comunidad’, el ‘Reglamento para la Guerra’, las ‘Oraciones por el Rey Jonathan”, los apócrifos de Juan, Ezequiel, el ‘Evangelio secreto de Marcos’, por ejemplo.
Tales escritos circulaban sólo entre determinados miembros de un grupo o secta, y lo que para unos era considerado un libro sagrado, para otros podía ser un libro herético, abominable. Los historiadores coinciden en que tales escritos ofrecen una valiosa ayuda para determinar cuestiones que aún siguen abiertas entre los estudiosos de la era del cristianismo primitivo, y aunque no se sabe con certeza quiénes fueron los autores de algunos textos, qué papel jugaban dentro de las comunidades exactamente –si eran libros para sacerdotes y estudiosos o libros de uso común- o si pertenecían a un corpus más amplio y bien delineado, lo cierto es que en su conjunto permiten que apreciemos la riqueza, la expectación con tintes mesiánicos, la cosmovisión y el pensamiento político del pueblo hebreo y las primeras comunidades cristianas.
Teniendo estos aspectos y observaciones en mente es posible hacer una lectura fructífera que enriquezca nuestra visión de aquella época histórica, permitiéndonos apreciar el desarrollo posterior de ideas, costumbres, conceptos religiosos y movimientos históricos, de los que actualmente, en mayor o menor medida, hemos recibido influencias innegables.

Referencias disponibles en internet:







II LLL - 30 OCTUBRE 2008 - Los Rollos Del Mar Muerto

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