<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091</id><updated>2012-01-19T19:13:06.570-06:00</updated><category term='LibresLibrosdeaLibra.info'/><category term='Segunda Serie'/><category term='Anotaciones'/><category term='Sobre este blog'/><category term='Libres libros de a libra'/><category term='Comentarios'/><title type='text'>Libres libros de a libra</title><subtitle type='html'>Liberando Libros desde Octubre del 2008</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>76</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-4129829196824566417</id><published>2010-10-26T08:42:00.000-05:00</published><updated>2010-10-26T08:42:53.791-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sobre este blog'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anotaciones'/><title type='text'>Una respuesta para Nina Kressova</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Estimada Nina:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Busqué su dirección de correo, mas no la encontré en lado alguno. Así que no pude contestarle directamente, aunque su amabilísimo mensaje llegó sin dilación a mi buzón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sobre el inicio de 'Reloj de arena' es poco lo que puedo decir. Se trató de un proyecto comenzado en el año 2008, pensado como un suplemento a la edición semanal de los jueves de El Diario NTR Zacatecas. No puedo asegurarlo, mas estoy con la idea de que en su inicio contaba 4 páginas, mismas que multiplicaron hasta alcanzar el generoso número de 16.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando Simitrio Quezada, excelente amigo y hermano, me invitó a colaborar, el Reloj de arena era ya un proyecto muy bien definido. Se contó con colaboraciones que iban desde la reseña literaria, la crítica cinematográfica, musical, divulgación científica y opinión política. Engarzar todo ello en una sola publicación es algo que sólo pudo conseguirse por la calidad innegable de colaboradores y responsables del proyecto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya inmersos en las ediciones digitales, simultáneamente se publicaba la versión impresa, y aparecía la edición electrónica, misma que estaba disponible los jueves desde el mediodía, hasta el viernes por la mañana, cuando era reemplazada por la edición en turno. Como colaborador con la sección 'Libres libros de a libra' estuve siguiendo la aparición electrónica -mi ubicación geográfica hizo imposible que pudiese ver un solo número impreso en papel- tanto del suplemento, como el resultado gráfico de mis propias colaboraciones. Este blog obedece precisamente al deseo de 'dejar constancia' de lo escrito, anexando el formato gráfico diseñado directamente en El Diario NTR, como los documentos que enviaba semanalmente a Simitrio Quezada para su revisión, corrección y posterior publicación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya entrado este año, por distintas cuestiones editoriales, administrativas y ajustes internos en El Diario NTR, el Reloj de arena como proyecto tuvo que ser sacrificado. Existen algunas ediciones digitales de números completos, mas para poder localizarlas es necesario 'navegar' por las distintas ediciones de los jueves disponibles en este enlace:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://issuu.com/ntrmedios"&gt;http://issuu.com/ntrmedios&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El último número apareció el jueves 11 de febrero del año en curso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con todo, le será posible darse una idea de la publicación visitando el siguiente enlace:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/document_collections/2344961"&gt;http://www.scribd.com/document_collections/2344961&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este sitio, están disponibles 3 números en respectivos archivos .pdf: el número 50, el número 61 y el número 78.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respecto a la inclusión del fragmento de su tesis doctoral:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal como indiqué en su momento, Reloj de arena incluyó una selección de artículos que, si no eran escritos por los colaboradores e invitados de la publicación, sí incluían toda la referencia literaria/bibliográfica/científica que hiciese posible identificar y adjudicar sin duda alguna al autor original de los artículos/extractos/ensayos y demás. La inclusión de su texto en 'Libres libros de a libra' se trató sobre todo de un evento fortuito, ya que en la fecha de su aparición/publicación en Reloj de Arena, por imprevistos personales no me fue posible enviar colaboración para el 14 de enero. El staff editorial consideró que el texto proporcionado por Simitrio Quezada ocuparía efectivamente el espacio destinado a mi colaboración no enviada, y apareció como 'parte' de Libres Libros de a Libra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y lo que en principio fue estupor y confusión se tornó admiración y respeto: su texto representa uno de los momentos más lúcidos, esclarecedores y vivos en la vida de Reloj de arena. Personalmente: me parece admirable su manera de organizar la cronología temprana de ese escritor ya emblemático, en el mínimo espacio de tres o cuatro cuartillas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si en su momento estuve convencido de que la aparición de su texto como si se tratase efectivamente de una colaboración de Libres Libres de a Libra no fue una mera coincidencia o azar, al leer su comentario confirmé lo que entonces sólo pude entrever: la Fortuna misma hizo posible que a través de Reloj de arena, Simitrio Quezada y su servidor pudiéramos hoy, tener contacto con la autora de un texto que en su momento nos brindó momentos deliciosos de lectura, y que hoy no deja de seguirnos obsequiando con el favor de sus comentarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Reciba un cordial saludo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Francisco Arriaga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-4129829196824566417?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/01/14-enero-2010.html?showComment=1288000188386#c2871750033353512788' title='Una respuesta para Nina Kressova'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/4129829196824566417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=4129829196824566417' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/4129829196824566417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/4129829196824566417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/10/una-respuesta-para-nina-kressova.html' title='Una respuesta para Nina Kressova'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-8677996493339192998</id><published>2010-02-11T09:03:00.000-06:00</published><updated>2010-02-11T09:03:57.704-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LibresLibrosdeaLibra.info'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Segunda Serie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>LLL. SS. IV. Donde el corazón te lleve</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Donde el corazón te lleve&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fortuito que esta novela haya tenido su versión cinematográfica en 1996, apenas un par de años después de haber sido publicada. Susanna Tamaro, nacida el 12 de diciembre de 1957, estudió cinematografía y realizó diversos documentales para la RAI [Radiotelevisione Italiana]. Antes de esta novela escribió otras cuatro –entre ellas dos para niños-, y aunque en el año 2007 apareció su secuela, ‘Donde el corazón te lleve’ sigue considerándose la obra más famosa y exitosa de esta escritora italiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entre el psicoanálisis y la terapia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Es difícil leer ‘Donde el corazón te lleve’ sin advertir los clichés y las frases que están pensadas para hacer llorar al lector desprevenido. Con frecuencia se menciona que la brecha generacional -la difícil relación entre una abuela de mediados del siglo XX y su nieta aferrada a la semiderruida década de los noventa- es la trama principal de la novela. Llega a hablarse también de ‘el diario de la abuela’ escrito a la nieta ausente, como el motor principal de la historia.&lt;br /&gt;Mas el papel que juega la relación de la hija –puente entre la nieta y la abuela- con su psicoanalista y fallido terapeuta es la columna que sostiene todo el relato, y de donde brotan los hilos que van hilvanando la historia. Al final de la lectura se tiene la impresión de que quien efectivamente asistió a la terapia fue la abuela, y su diario o ‘carta’ sólo es una invitación abierta a la nieta –y de forma velada, al lector- para hacer lo mismo. No llega a caer en los excesos de las novelas de ‘auto-superación’, aunque las páginas finales son un continuo vaivén de indecisión entre seguir los dictados de un ‘corazón’ o ‘espíritu’ casi innombrable, y hacer un alto en el camino para dictaminar qué es lo que ha fallado en nuestra vida y enderezar el sendero empleando para ello la razón o un pensamiento lúcido.&lt;br /&gt;El psicoanálisis como disciplina exige primeramente que el psicoanalista se someta a el, según lo pidió Jung a Freud. Y el proceso dura generalmente varios años, antes de los cuales es imposible –ética, social y moralmente hablando- brindar ayuda a los pacientes. El psicoanálisis como disciplina no excluye riesgos, al contrario, requiere un cuidado especial y una relación de seguimiento que en un momento dado fragua en lo que se conoce como ‘transferencia’ donde los afectos que estuvieron dirigidos a padres, hermanos o hijos son ‘actualizados’ y redirigidos a los sujetos de relaciones nuevas y actuales. La transferencia supone una cura ya cercana, aunque alcanzar dicho estadio puede requerir un periodo de tiempo muy prolongado, computable en meses, e incluso años.&lt;br /&gt;Ya puede entreverse, por tanto, lo peligroso que resulta para el paciente no advertido, y para el terapeuta no apto, someterse al proceso psicoanalítico.&lt;br /&gt;Tamaro lleva al límite las consecuencias de ese fallido proceso de seguimiento psicoanalítico. Tanto la hija como su terapeuta resultan afectados por tal fallo, y si la hija es quien muere en un accidente de carretera, el displicente trato de esta hacia la abuela afectará también a su propia hija que terminará alejándose, sumiéndose con la abuela en una soledad e incomunicación casi absolutas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El padre ausente&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La figura masculina ha sido sistemáticamente minimizada en esta novela. De la trama se desprende que la razón para esto era la elaboración de un claroscuro constante, que hiciese más efectivo el conflicto entre la hija que duda y cuestiona a la madre, y la nieta que se aleja de la abuela encerrándose en una etérea y maciza burbuja de cristal que aterriza en Norteamérica.&lt;br /&gt;Los amoríos confesos de la abuela imploran la aceptación del lector. Los desplantes de la nieta son una acusación directa contra un mundo plagado de objetos, sentimientos y conceptos caducos, herencia directa de una generación desencantada, cansada de los grandes conflictos internacionales que a ningún lado conducían: tales son las ‘brechas generacionales’ mencionadas antes.&lt;br /&gt;Y si a lo largo del relato se tiene la impresión de que la abuela busca un acercamiento con la nieta, el resultado que se obtiene de la lectura de el ‘diario’ o ‘carta’ es el contrario: su relato es más una vindicación y justificación de las decisiones tomadas, y una forma muy sutil de reprocharle a la nieta no desear recibir el ‘legado’ que supone una espontánea confesión casi terapéutica:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;“¡Imagínate luego si cayese en manos de algún psicólogo! Podría escribir un ensayo entero sobre la relación fracasada con mi hija, sobre todo aque¬llo que inhibí. Y aunque hubiera inhibido algo, ¿qué importancia tiene, a estas alturas? Tenía una hija y la he perdido.”&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;El ‘esposo’ de la abuela no es el abuelo de esa nieta que emigra a los Estados Unidos, el esposo de la madre no es el padre de esa hija deshecha y destrozada por el psicoanálisis y la dialéctica. La figura del padre, del esposo, del compañero, se diluye en un cuestionamiento poco escrupuloso:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Como todas las esposas burguesas, yo sólo tenía que programar el almuerzo y la cena: por lo demás, no tenía nada que hacer. Adopté la costumbre de salir todos los días, sola, a dar largos paseos. Recorría de cabo a rabo las calles a paso vivo, tenía en la cabeza mu-chos pensamientos y no lograba poner claridad entre ellos. ¿Lo quiero, me preguntaba deteniéndome repentinamente, o todo ha sido un gran deslumbramiento? Cuando estábamos sentados a la mesa, o por las noches en la sala, lo miraba y al mirarlo me preguntaba: ¿qué es lo que siento? Sentía ternura, eso era seguro, y con toda certeza él sentía lo mismo hacia mí. Pero, ¿era eso el amor? ¿Simplemente eso? No habiendo sentido nunca otra cosa, no lograba encontrar una respuesta.”&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Dialéctica, psicoanálisis y espíritu&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La novela de Susanna Tamaro emplea con soltura la descripción y el monólogo, sin poder escapar del grave peligro que rodea a toda obra que abusa de los modismos y sintaxis de épocas bien determinadas: el tiempo. Apenas tres lustros después de aparecida dicha novela, tanto la abuela como la madre y la nieta semejan seres anquilosados, y han envejecido muchísimo. Esta distancia temporal, no obstante, permite apreciar el principal talento de Tamaro: su capacidad descriptiva.&lt;br /&gt;Heredada directamente de su formación cinematográfica, la descripción minuciosa y obsesiva consigue la recreación de cuadros con altos contenidos visuales, una paleta muy flexible de colores y gradaciones cromáticas, acompañada por una inflexión de voz muy a tono con las circunstancias que se narran en las páginas del libro.&lt;br /&gt;‘El espíritu’ o ‘el corazón’, el psicoanálisis y la dialéctica que aparecen a lo largo de las páginas de esta novela terminan en una situación de empate. Si es el corazón quien intenta hacer oír su voz, y espacialmente ocupa la mayor parte del texto, la dialéctica y el psicoanálisis son más concisos y determinantes: las páginas donde aparecen referencias directas a ambos neutralizan el murmullo de espíritu que busca expresarse de algún modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Futuro&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Lo que resulta más atractivo de esta novela es el desarrollo de la historia que exige, implora un futuro. Una continuación, una segunda parte. La abuela comienza a escribir no porque necesite cerrar ciclos o saldar cuentas. Escribe porque aún le quedan por delante seis o siete meses, antes de que su cuerpo deje de responder definitivamente. El futuro, incierto y con sus giros determinados hasta por las acciones más insignificantes, aparece desde las primeras páginas de la novela:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;Poco antes de casarme, la hermana de mi pa¬dre&amp;nbsp; la amiga de los espíritus&amp;nbsp; había encargado a un amigo suyo, astrólogo, que me hiciera mi ho¬róscopo. Un día se me plantó con un papel en la mano y me dijo: «Mira, éste es tu futuro.» Había en esa hoja un dibujo geométrico, las líneas que unían entre sí los signos de los planetas formaban muchos ángulos. Apenas lo vi, recuerdo haber pensado que ahí dentro no había armonía ni con-tinuidad, sino una sucesión de saltos, de giros tan bruscos que parecían caídas. Detrás, el astrólogo había escrito: «Un camino difícil. Tendrás que ar¬marte de todas las virtudes para recorrerlo hasta el final.»&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;La amalgama de elementos empleados -dialéctica, psicoanálisis, diarios, confesiones, descripciones, reflexiones- y zurcidos con poquísimos diálogos, aseguraban el éxito entre el gran público de esta novela. La pluma de Susanna Tamaro se yergue así como una de las más diestras en la descripción de tipo cinematográfico: su libro adolece de clichés y discursos sentimentalistas, aunque ofrece una lectura amena y rápida, indudablemente rebosante de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda: ¿Buena o mala literatura?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los primeros conflictos que agobian a todo incipiente lector o melómano se encuentra el de la clasificación y apreciación de lo leído, o escuchado. Conforme se afina el gusto y reconocen influencias se va profundizando también en la identificación de las grandes corrientes, tendencias, temas, desarrollos narrativos, recursos literarios, o soportes sonoros, matices y tonalidades de una obra cualquiera.&lt;br /&gt;Cualquier creador, por el hecho mismo de crear según su preparación y experiencia, echa mano a los recursos que posee e inserta automáticamente su obra en un marco estético que admite un número indeterminado de variaciones y valoraciones.&lt;br /&gt;El lado material de la obra facilita siempre la apreciación de las cualidades y su valoración. Es también el primer aspecto que suele considerarse al realizar una crítica por elemental que sea. En la literatura se tiene: la riqueza de vocabulario, la destreza en descripciones y elaboración de diálogos, la ambientación que sirve a la acción realizada por los personajes. A ello se superponen los grandes temas y las emociones que embargan el comportamiento de los actores principales. Y aún encima de ello puede situarse el nivel ideológico, político, religioso, científico, que frecuentemente denota una obra ya considerada en su totalidad, como algo acabado. [Algunos críticos llaman a esto ‘el discurso’.]&lt;br /&gt;Pero ello mismo aunque ayuda, no determina ni agota el campo de acción de la crítica y valoración literaria. Las transgresiones a las normas y estándares estéticos, cuando son realizados con destreza y coherencia interna, generan obras ‘maestras’ que rompen con los moldes estéticos previamente establecidos. Por ello es posible hablar de ‘buena’ o ‘mala’ literatura, aceptando generalmente dicotomías cuyas exclusiones son irreconciliables: pobreza contra riqueza de vocabulario, exuberancia y rebuscamiento contra sencillez y economía, extensión contra brevedad, complejidad en el desarrollo de temas y subtemas contra linealidad y acción unidireccional.&lt;br /&gt;Existen obras que pueden incluir alguna característica notable, aunque excluya otras, y eso dificulta enormemente al lector ejercer un juicio crítico y defendible ante las críticas de otros lectores. Tal es la razón de que las no en balde llamadas ‘listas de bestsellers’ [a la letra, mejor vendidos] incluyan en sus listas obras de García Márquez, Vargas Llosa, Naguib Mahfuz, Umberto Eco, y también los libros de Dan Brown, Robert Ludlum, Morris West, o Laura Esquivel.&lt;br /&gt;Así visto, la literatura como cualquier otra acción humana es susceptible de adquirir infinidad de significados y connotaciones que pueden escapar a la idea e intención original de su creador: la palabra escrita es, y seguirá siendo, el medio eminente que tiene el pensamiento del hombre para transmitirse a los demás. El escritor deja en manos de su lector el juicio, apreciación y crítica de su obra. &lt;br /&gt;Para crear un universo sólo se requiere de un escritor y un lector. Con eso basta… y sobra. Los juicios siempre vienen después.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S3QbUeOrOII/AAAAAAAAAjk/KpmiQsA2vPE/s1600-h/page_65.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S3QbUeOrOII/AAAAAAAAAjk/KpmiQsA2vPE/s320/page_65.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S3Qbfub0iUI/AAAAAAAAAjs/wF_VT7wFCVA/s1600-h/page_66.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S3Qbfub0iUI/AAAAAAAAAjs/wF_VT7wFCVA/s320/page_66.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a title="View LLL. SS. IV. - 11 FEBRERO 2010 - Donde el corazón te lleve on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/26721477/LLL-SS-IV-11-FEBRERO-2010-Donde-el-corazon-te-lleve" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;LLL. SS. IV. - 11 FEBRERO 2010 - Donde el corazón te lleve&lt;/a&gt; &lt;object id="doc_742827553817443" name="doc_742827553817443" height="600" width="100%" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" &gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="FlashVars" value="document_id=26721477&amp;access_key=key-jkqmt41vfirukyy04hm&amp;page=1&amp;viewMode=list"&gt;&lt;embed id="doc_742827553817443" name="doc_742827553817443" src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=26721477&amp;access_key=key-jkqmt41vfirukyy04hm&amp;page=1&amp;viewMode=list" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" height="600" width="100%" wmode="opaque" bgcolor="#ffffff"&gt;&lt;/embed&gt;  &lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-8677996493339192998?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/26721477/LLL-SS-IV-11-FEBRERO-2010-Donde-el-corazon-te-lleve' title='LLL. SS. IV. Donde el corazón te lleve'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/8677996493339192998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=8677996493339192998' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8677996493339192998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8677996493339192998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/02/lll-ss-iv-donde-el-corazon-te-lleve.html' title='LLL. SS. IV. Donde el corazón te lleve'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S3QbUeOrOII/AAAAAAAAAjk/KpmiQsA2vPE/s72-c/page_65.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-8742335011540447072</id><published>2010-02-04T09:37:00.000-06:00</published><updated>2010-02-04T09:37:23.490-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Segunda Serie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>LLL. SS. III. Conversación en La Habana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Conversación en La Habana&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el número doble de septiembre-diciembre de 1992, la revista Biblioteca de México publicó una conversación mantenida entre Noé Jitrik y José Saramago, en La Habana. Ocupa las páginas 21-29 de esa edición [números 11 y 12] y más que una simple conversación, dicho documento es un análisis de la escritura de ambos autores, así como una reflexión sobre la lectura y la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La claridad&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jitrik abre el diálogo con la refutación de un pre-supuesto: el condicionante innegable de saber que algo dicho, las palabras habladas, habrán de ser puestas por escrito. La solución que encuentra es el romper de antemano con aquello que sea denotado por la palabra ‘entrevista’ dejando la posibilidad abierta de un diálogo como reflexión compartida, un ‘intercambio abierto e imprevisible’. Propone, por tanto, hablar sobre una de las cualidades que Calvino en un libro póstumo postula como cualidad de toda escritura, ‘la claridad’ o ‘transparencia’. Y pasa la batuta a Saramago, a sabiendas que éste es maestro indiscutible de la inmediatez, cualidad frecuentemente conjugada con aquellas dos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saramago, con todo, no muerde el anzuelo a la primera. Declara que la transparencia o la claridad sólo se consiguen con la experiencia, son fruto de una la madurez indiscutible que probablemente tuvo que lidiar, antes, con la ‘elaboración’ o la ‘complejidad’. Rescata la figura de un eclesiástico portugués, el jesuita Antonio Villegas que escribió sermones y cartas en el siglo XVII. En alguno de ellos dijo ‘algo complicado’ que Saramago resume así: cuanto más hemos vivido, menos vamos a vivir y los amores, las ficciones, cuanto más duren menos van a durar. A veces –y yo no estoy en contra de la claridad- uno es más eficaz diciendo las cosas de una manera compleja que si las dijera de una manera directa, clara y luminosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jitrik contraataca: la claridad ‘no necesariamente es antagónica de la complejidad, sintáctica o ideológica’, y lanza un segundo anzuelo a Saramago, que se toma en serio su papel de abogado del diablo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Yo escuché hoy (31 de enero de 1992) tu lectura de dos fragmentos y, por tu relación con el español, había palabras o frases que se me escapaban un poco pero no me parecía que eso implicara una pérdida o un sacrificio de mi parte sino que lo que yo percibía en tu prosa era, precisamente, un cierto giro envolvente que genera, metafóricamente, un efecto de luz.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saramago no puede zafarse de esta alusión directa, y entonces, baja la guardia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Saramago y su escritura&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La crítica en esos días [31 de enero de 1992] ya había hecho notar que la obra de Saramago era más y más ‘transparente’, lo que al escritor parece incomodarle. Para él, dicha transparencia es un concepto banal. Lo deja en claro al decirle a Jitrik cómo funciona el proceso de su función creadora, que no se basa en una búsqueda de la transparencia en sí: Lo puedo decir de este modo: si observo lo que hago, no puedo escribir si no veo lo que escribo. Y verlo quiere decir iluminarlo y, por lo tanto, el escrito no tiene por qué tener, a priori, claridad ni transparencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero a pesar de esa cuidadosa reflexión sobre la escritura, Saramago tiene que retroceder al aparecer lo innegable: las palabras sólo son palabras. Y para dejar esto más esclarecido, acude al terreno de la poesía, afirmando que ‘ninguna palabra es poética en sí misma y que lo que la hace poética es la que está al lado, interactuando.’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de aquí, Jitrik y Saramago se enfrascan en una serie de reflexiones netamente literarias, que versan directamente sobre la escritura en cuanto ideología, trama -o ‘entramado’- con sus leit-motivs, hasta caer en la cuenta de algo que es esencial para ambos escritores: la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Memoria campesina&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para escribir Puerca tierra, John Berger se fue a un pueblo de la alta Saboya donde pasó varios meses conviviendo con los campesinos y escribiendo/describiendo su universo en una novela que tiene poco de naturalismo aunque justifique su interés en una teoría marxista ‘asumida y declarada’ de la vida campesina. Jitrik pregunta de frente y sin dobleces a Saramago por su ‘memoria campesina’: ¿Cómo es para ti, cómo fue, cómo es lo que estás escribiendo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saramago cuenta que se fue muy joven a la ciudad, aunque regresó con frecuencia al campo. Sus recuerdos más detallados se relacionan directamente con el campo aunque su memoria no es una memoria sobre lo propio, sobre lo vivido, sino una memoria ‘de las cosas’. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así es como su novela ‘Levantado del suelo’ habla de una comunidad campesina al sur del Tajo, cuando él conoce directamente y tiene vivencia de la parte norte. El año de la muerte de Ricardo Reis tiene raíces en gran medida bien arraigadas en la memoria de Saramago sobre ese tiempo y ‘Memorial del convento’ se nutre del recuerdo de lo que oyera en la niñez, lo que la gente le contaba sobre el siglo XVIII y también las cosas que leyó sobre dicha época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La pregunta de Jitrik vino a cuento porque también él estuvo a su manera relacionado directamente con campo, de quien guarda una memoria muy específica: ‘apenas aprendí a leer, empecé a leer libros y me recuerdo, de niño en el campo, leyendo contra el sol de occidente, sentado contra una pared y mirando el entorno. Era como si el campo me permitiera leer, como si estuviera asociado a un tipo de lectura.’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero más que una memoria de lo inmediato –o lo leído o las cosas vistas o lo vivido- existe una memoria que se experimenta como ‘continuidad’ y causa vértigo. Saramago explica:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Muchas veces, al mirar una montaña por ejemplo, pienso que ella estaba allí con esa forma hace mil años, y otros ojos la miraban. Eso me da una sensación de continuidad que no proviene del hecho de que yo pueda leer que hace mil años un señor que estaba aquí, en Cuba, miró esa montaña sino que viene directamente de lo que estoy viendo porque lo ha mirado otro antes que yo. Esto tiene que ver con la memoria, pero constituye algo más complejo. Me produce casi un vértigo mirar una sierra, una montaña, el mar, que es siempre igual, las olas que vienen a morir a la playa, ese rumor que se ha estado escuchando desde hace millones de años.’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mas el vértigo de la continuidad no es el único problema que abruma a Saramago. Aún si es consciente de que la recepción de un libro por parte del lector es algo que tiene poco que ver con la etapa de la escritura –se da a leer un libro terminado, como una obra ya acabada-, existe el problema de la elaboración misma de la obra y la reflexión ‘en tiempo real’ de aquello que está escribiéndose. “A la hora de escribir todos tenemos problemas: las palabras adecuadas no vienen, no nos está gustando lo que sale. Pero yo tengo un problema más: si no me veo a mí mismo escribiendo como si estuviera hablando, no me sale nada y si llego a escribir en el sentido exacto, justo, preciso de la palabra "escribir", es porque me siento suelto, como me gusta y como pienso que mi interlocutor, el lector, me entenderá.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Seres de papel&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera parte de esa conversación fue la más extensa. La segunda parte resume las reflexiones de ambos escritores en torno a la propia obra, vista como la realización de una escritura o de una vocación inevitable. Saramago y Jitrik van confesando una a una las ideas que les orillan a escribir de tal o cual manera, el papel que tiene esa intuición literaria que busca evadir a priori toda polémica o transgresión de normas explícitas o tácitas. Hay veces que incluso el escritor como tal no sabe que adopta ciertas conductas cuya explicación los lectores tendrán por evidentes, aunque él mismo no haya tenido intención o conocimiento ‘consciente’ de que las engarzaba a lo largo del texto. Saramago ejemplifica: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“El lector común tal vez no me pueda decir adónde ha llegado pero hay lectores privilegiados que llegaron a alguna parte, identificaron mi camino y pueden seguir mis huellas más fácilmente que yo mismo, que me confundo con ellas. Respecto de Historia del Cerco de Lisboa, una crítica portuguesa hizo un estudio interesante; habló de la importancia de la ventana que se abre y se cierra; al lado hay una mesita que se quita o se coloca y esa crítica me ha explicado su importancia: yo narrador, autor, no sabía qué significaba hasta que esta persona me lo dijo.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Finalmente, Jitrik y Saramago coinciden en lo que ambos llaman ‘el encanto de lo existente’. Jitrik manifiesta que no le desagrada que alguien le diga ‘qué fue lo que se le escapó’, es decir, qué sería aquello que Jitrik no tuvo en la intención al escribir, aunque resultó apenas indicado o insinuado en tal o cual obra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saramago, con esa lucidez y transparencia que los críticos le habían hecho notar, nos deja una observación innegablemente válida:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Yo digo a veces que nosotros somos seres de papel; la verdad es que yo no puedo imaginarme ni imaginar a nadie fuera de lo que ha leído y de lo que ha quedado de lo que ha leído; sin mencionar la memoria que en muchos casos es memoria de lo leído.’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda: De los libros a la cama&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Historia del Cerco de Lisboa ha merecido, como otras tantas novelas de Saramago, incontables críticas, estudios y análisis literarios. No podía ser de otra manera, tratándose de una novela que juega con la posibilidad de una historia alterna, cediendo a la tentación de replantearse el presente con la pregunta: ‘qué habría sucedido si las cosas no hubiesen pasado así…?’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia del amor de Raimundo Silva y María Sara legitima la otra historia, la del Cerco de Lisboa. Aquel pasado -real o alterno eso poco importa- que confluye en un presente, es el resultado innegable de la Historia que nos antecede, pero nos sigue dejando en las manos la elaboración minuciosa de una historia propia. Nosotros somos el puente entre la narración libresca, y la vida real, esa que acaece en este momento:&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sentado a la pequeña mesa donde ha escrito la Historia del Cerco de Lisboa, mirando la última página, a la espera de la palabra providencial que por atracción o choque reactivará el flujo interrumpido, Raimundo Silva debería decirse a sí mismo, como María Sara en las Escadinhas de S. Crispim ayer por la noche, Vamos, pero ahora en un tono diferente, como orden imperativa, Vamos, escribe, avanza, desarrolla, abrevia, comenta, remata, sin ninguna semejanza con la modulación suave de aquel otro Vamos, que, no perdurando en el espacio, continuó resonando dentro de ellos como un eco sucesivamente amplificado, paso a paso, hasta transformarse en un canto glorioso cuando la cama se abrió otra vez para recibirlos. El recuerdo de la noche magnífica distrae a Raimundo Silva, la sorpresa de despertar por la mañana y ver y sentir un cuerpo desnudo a su lado, el placer inexpresable de tocarlo, aquí, allí, suavemente, como si todo él fuese una rosa, decir para sí, Despacio, no la despiertes, deja que te conozca, rosa, cuerpo, flor, después la urgencia de las manos, la caricia prolongada e insistente, hasta que María Sara abre los ojos y sonríe, dijeron al mismo tiempo, Amor mío, y se abrazaron. Raimundo Silva busca la palabra, en otra ocasión podrían servir estas mismas, Amor mío, pero es dudoso que Mogueime y Ouroana sepan decirlas alguna vez, aparte de que, en el punto en que estamos, esos dos ni siquiera se han encontrado, cómo van a declarar tan abruptamente sentimientos cuya expresión parece fuera de su alcance.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si es cierto que somos ‘hombres de papel’ no menos cierto es que la Historia siempre seguirá alimentándose de carne y huesos mientras bebe lágrimas, sudor y sangre: a la Historia la hacemos nosotros, aún sin quererlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2rnunstVMI/AAAAAAAAAjM/L9MWrQ42XjA/s1600-h/page_62+-+04+febrero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2rnunstVMI/AAAAAAAAAjM/L9MWrQ42XjA/s320/page_62+-+04+febrero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2roFTEws7I/AAAAAAAAAjU/KYTvH2UZBdQ/s1600-h/page_63+-+04+febrero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2roFTEws7I/AAAAAAAAAjU/KYTvH2UZBdQ/s320/page_63+-+04+febrero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/26372310/LLL-SS-III-04-FEBRERO-2010-Conversacion-en-La-Habana" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View LLL SS III - 04 FEBRERO 2010 - Conversación en La Habana on Scribd"&gt;LLL SS III - 04 FEBRERO 2010 - Conversación en La Habana&lt;/a&gt; &lt;object data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" height="600" id="doc_922942539007407" name="doc_922942539007407" style="outline: none;" type="application/x-shockwave-flash" width="100%"&gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"&gt;  &lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;  &lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;  &lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;  &lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;  &lt;param name="FlashVars" value="document_id=26372310&amp;access_key=key-yggydy8nt7rmdnmqcah&amp;page=1&amp;viewMode=list"&gt; &lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-8742335011540447072?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/26372310/LLL-SS-III-04-FEBRERO-2010-Conversacion-en-La-Habana' title='LLL. SS. III. Conversación en La Habana'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/8742335011540447072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=8742335011540447072' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8742335011540447072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8742335011540447072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/02/lll-ss-iii-conversacion-en-la-habana.html' title='LLL. SS. III. Conversación en La Habana'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2rnunstVMI/AAAAAAAAAjM/L9MWrQ42XjA/s72-c/page_62+-+04+febrero+2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-83931522429084252</id><published>2010-01-28T08:54:00.001-06:00</published><updated>2010-02-04T09:58:03.365-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LibresLibrosdeaLibra.info'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Segunda Serie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>LLL. SS. II. Una partida de ajedrez</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;Una partida de ajedrez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Debimos haber estado charlando casi dos horas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Lo que aquí reproduzco es sólo un resumen&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;de lo que me contó el doctor B.,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;quien abundó en pormenores&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;mucho más explícitos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Stefan Zweig publicó en 1941 una de sus novelas más reconocidas. Su título original es ‘Schachnovelle’, que literalmente significa en castellano: ‘Novela de ajedrez’, y aunque la traducción literal es correcta, Schachnovelle también puede traducirse como ‘Lavado de cerebro’ o ‘Cerebro nuevo’. Su nombre alternativo en español -ampliamente utilizado- es el de ‘Una partida de ajedrez’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Metáfora del embrutecimiento económico y la genialidad autodestructiva, Zweig consigue en un centenar de páginas retratar cuidadosamente el ambiente imperante durante la Segunda Gran Guerra, con sus personajes sutilmente aderezados con minuciosos rasgos psicológicos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El juego de los hombres&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ambientación estremece, al ser muy viva y exacta. Para presentarnos a Czentovic se vale de una conversación magistralmente llena de espontaneidad, sin afectaciones. En un par de páginas relata la historia de ese ‘hijo del remero’ en un pueblo anónimo, quien era incapaz de aprender nada fácilmente y aún a los 14 años realizaba los cálculos más simples sirviéndose de los dedos de las manos, a quien el cura bajo cuyo servicio estaba, acerca al mundo del ajedrez por error.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Embarcados en un  viaje que durará doce días, de New York a Rio de Janeiro, el azar sitúa al campeón mundial de ajedrez en el mismo barco donde un anónimo viajero puede darle batalla, y aún incluso arrebatarle los laureles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue un norteamericano, McConnor, quien organizó la primera partida –por la que pagó doscientos cincuenta dólares- contra Czentovic. Se hace acompañar del narrador, y enfrenta al monstruo taciturno, ‘incapaz de escribir sin errores ortográficos más de 3 palabras en cualquier idioma’, pero poseedor de una pesadísima máquina de cálculo ajedrecístico empotrada en el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al perder aquella primera partida, pide la revancha, haciéndose acompañar de otros pasajeros, atentos a esa segunda partida donde, tras una docena de movimientos realizados, se muestran signos gravísimos de una cercana derrota.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Czentovic usa una trampa, dejando llegar a un solitario peón a sólo una casilla de distancia de la coronación. Entonces la voz angustiada de un pasajero cambia la partida: al hacer esa jugada, en nueve o diez movimientos la partida se perderá irremediablemente. ‘Aún hay manera de conseguir un honorable empate’ vaticina.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y lo consiguió.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El juego de los reyes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El narrador, compatriota de aquel notable jugador anónimo, consigue en una charla convencerlo de jugar nuevamente contra Czentovic. Esta vez la partida será sólo de ‘El Dr. B’ contra Czentovic. McConnor pagará gustoso los 250 dólares que pide el campeón mundial por esa nueva partida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Obtenido el acuerdo y concertada la cita, el Dr. B. relata su historia, que al inicio es independiente del ajedrez. Abogado como su padre, el pequeñísimo e insignificante bufete jurídico que ambos dirigen es el lugar donde los movimientos financieros y económicos de la monarquía austríaca se llevan a cabo: traspasos bancarios, cambios de escrituras, pactos entre la iglesia y el estado. El anonimato asegura el éxito de sus funciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces, un mínimo empleado que hace las veces de mensajero y secretario pone en aviso a la Gestapo, quienes aprehenden al Dr. B. y lo recluyen en un cuarto de hotel. No pueden darse el lujo de enviarlo a un campo de concentración, la reclusión en el cuarto de hotel es la forma sutilísima que tienen de atormentarlo buscando que diga en verdad dónde están guardados los documentos que buscan, quiénes son los poderosos a quienes protege, números de cuentas bancarias y direcciones domiciliarias.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El encierro fatal le pone en las manos, en el cuarto mes, un librillo, con el que podrá sobrellevar aquel cruel y despiadado encierro. Mas el destino quiso que el librillo fuese un tratado de ajedrez, que no incluía ni siquiera un prólogo, o unas palabras del autor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El cerebro blanco y el cerebro negro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el encierro recrea las jugadas una por una, y se propone llevar un ritmo: un par de jugadas repasadas en la mañana, un par de jugadas repasadas en la tarde, y una jugada de repaso en la noche. Nada más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El libro contiene sólo 150 partidas magistrales y tarde que temprano debían agotarse. Cuando ello sucede, el Dr. B. se ve obligado a jugar contra sí mismo, y comienza a desarrollar una doble personalidad, capaz de aislar los movimientos de un contrincante hipotético que es él mismo. Según el color que juega, utiliza su ‘cerebro blanco’ o ‘su cerebro negro’, lo cual no es fácil:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Sería necesario que jugando en función del blanco, pudiese olvidar totalmente, como siguiendo una orden, lo que un minuto antes había querido e intentado representando el contrincante negro. Semejante pensamiento doble supondría en realidad una división absoluta de la conciencia, un abrir y cerrar a discreción de un como obturador del cerebro, similar al de un aparato mecánico; querer jugar contra sí mismo significa, pues, en materia de ajedrez, igual paradoja que saltar sobre la propia sombra.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al encierro y recreación intelectual en el ajedrez más abstracto prosigue el delirio, el shock y el descanso. Algunos meses después lo dejan ir: Hitler tiene puesta su mira en otros lugares, y deja a Austria bien resguardada aunque sin la omnipresente Gestapo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Codicia y neurosis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Dr. B. está consciente del riesgo de que su enfermedad vuelva a brotar nuevamente, con la primera provocación. Acepta el reto de la partida sólo como el trámite necesario para verificar que está curado. Ya tiene veinte… o veinticinco años sin jugar, tratando de no pensar en el ajedrez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Czentovic ha leído, no obstante, en el semblante y perfil de su contrincante su principal debilidad: la rapidez, que se traducirá en impaciencia, y más aún, en desesperación.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ataca lentamente, poco a poco, la partida dura 3 horas y los asistentes pierden interés. La última jugada temeraria del Dr. B. no puede ser contrarrestada por Czentovic, quien abandona la partida, mas propone al ya inestable Dr. B. una nueva partida que se lleva a efecto inmediatamente después.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se marcan entonces lapsos obligatorios de 10 minutos como máximo para cada movimiento, lapsos que Czentovic agota uno por uno. Mientras tanto, movimiento a movimiento el Dr. B. agrava su situación, llegando al punto de gritar, en un momento determinado, ¡Jaque al rey! Los asistentes miran el tablero, donde la jugada decisiva está lejos de aparecer: la febril actividad de su cerebro ha desconectado su intelectualización del juego, de la presencia física de piezas, tablero y adversario.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Czentovic sonríe, ha logrado su cometido y el Dr. B. se aleja, ofreciendo sus disculpas a los asistentes. Sólo el narrador conoce cuál será el final del Dr. B.: jamás volverá a jugar ajedrez, nunca más ha de volver a mover una sola pieza sobre el tablero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suele decirse que ‘Una partida de ajedrez’ contiene rasgos autobiográficos de Zweig. Él se suicidaría en 1942, en Río de Janeiro, y a su modo, el Dr. B. sabía que no era posible salir victorioso de aquella prueba autoimpuesta: quizá ganaría la partida, pero aún así, su destino ya había sido sellado más de veinte años antes:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Como no tenía más que ese juego insensato contra mí mismo, mi rabia, mi afán de venganza, se abalanzaron fanáticamente sobre ese juego.” &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La visión y la crítica de Zweig al nacionalsocialismo que asoma en las páginas de esta novela es la de un hombre culto, erudito, minucioso, dueño de una escritura magistralmente refinada. Y quién sabe si su descenso hasta los infiernos sutiles de la tortura psicológica, de la patología angustiante y la avaricia descarnada fueron las señales inequívocas de una partida perdida de antemano: al final del juego siempre nos aguarda la muerte de un rey.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda: El libro robado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El retrato psicológico que Zweig hace de los jugadores continúa mereciendo un lugar aparte entre las obras donde el Juego de reyes es citado como artificio accidental, o como sustento para la trama. La proeza conseguida al dar a sus personajes una personalidad bien definida, la oscura recreación de la tortura psicológica nazi, y la disección de la neurosis de uno y la codicia de otro jugadores habría exigido, con una pluma menos afortunada, fácilmente el doble o triple de extensión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si la exaltación del Juego de reyes es evidente, Zweig brinda un homenaje emotivo e inolvidable a los libros, con frecuencia olvidados e ignorados en anaqueles y bibliotecas que nadie visita.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;‘Sin saberlo casi, me arrimé más y más. Afortunadamente, el centinela no prestó atención a mi actitud, por supuesto extraña; acaso también le parecía natural que después de dos horas de estar de pie, un hombre procurase apoyarse contra una pared. Ya me había colocado cerca del abrigo, cruzados los brazos intencionalmente sobre la espalda, a fin de poder tocar aquella prenda sin despertar sospechas. Toqué el género y, realmente, a través del mismo palpé un objeto rectangular, flexible, y que crujía suavemente... ¡un libro! ¡Un libro! Y me atravesó como un tiro la idea: ¡roba ese libro! Quizá lo consigas y entonces podrás llevártelo, esconderlo en tu habitación y ¡leerlo, leer, por fin volver a leer una vez! Tan pronto como la idea se hubo posesionado de mí, obró a modo de un veneno fuerte; de repente, mis oídos empezaron a zumbar, y el corazón, a golpear con vehemencia, mis manos quedaron heladas y no me obedecían más.‘&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pocas veces dentro de la literatura universal puede hallarse un ejemplo tan vivo de la emoción experimentada por aquellos que encuentran en libros y literatura la redención liberadora, que abate encierro, vacío y soledad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Zweig escribió su novela con un perfecto conocimiento de causa, tan es así que es posible identificar la partida que sirve como base para el relatado primer encuentro, entre McConnor, el narrador y el entonces aún incógnito Dr. B., en contra de Mirko Czentovic: &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alekhine, Alexander - Bogoljubow, Efim [C84]. Bad Pistyan (15), 1922.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si la novela de Zweig repasa las situaciones más extremas del genio capaz de autodestruirse y del genio que sólo ve utilidad y beneficio en talento propio, también es una metáfora de la riquísima y extraordinaria capacidad de resistencia que tiene el ser humano. A fin de cuentas eso –y así- es el Ajedrez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2Gj8Dn8y7I/AAAAAAAAAi0/Eq_xN4NyrIs/s1600-h/page_62+-+28+enero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2Gj8Dn8y7I/AAAAAAAAAi0/Eq_xN4NyrIs/s320/page_62+-+28+enero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2GkJoomEwI/AAAAAAAAAi8/mtY4MMrnhxM/s1600-h/page_63+-+28+enero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2GkJoomEwI/AAAAAAAAAi8/mtY4MMrnhxM/s320/page_63+-+28+enero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="View LLL SS II - 28 ENERO 2010 - Una Partida de Ajedrez on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/25976218/LLL-SS-II-28-ENERO-2010-Una-Partida-de-Ajedrez" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;LLL SS II - 28 ENERO 2010 - Una Partida de Ajedrez&lt;/a&gt; &lt;object id="doc_898803360773814" name="doc_898803360773814" height="600" width="100%" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" &gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="FlashVars" value="document_id=25976218&amp;access_key=key-noqamn1vcmq6lmoecj8&amp;page=1&amp;viewMode=list"&gt;&lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-83931522429084252?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/25976218/Una-Partida-de-Ajedrez' title='LLL. SS. II. Una partida de ajedrez'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/83931522429084252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=83931522429084252' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/83931522429084252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/83931522429084252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/01/lll-ss-ii-una-partida-de-ajedrez.html' title='LLL. SS. II. Una partida de ajedrez'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S2Gj8Dn8y7I/AAAAAAAAAi0/Eq_xN4NyrIs/s72-c/page_62+-+28+enero+2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-5033678132118231425</id><published>2010-01-21T08:34:00.000-06:00</published><updated>2010-01-21T08:34:16.375-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LibresLibrosdeaLibra.info'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Segunda Serie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>LLL. SS. I. Una Enciclopedia del siglo XII</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;Una Enciclopedia del siglo XII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La época histórica comúnmente denominada ‘Ilustración’ encierra bajo ese nombre una serie de ideas, pensamientos, proyectos y obras que fueron decisivos en el desarrollo cultural e intelectual no sólo de Francia, sino del mundo entero. El humanismo o la filantropía fraguó en aquella Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y la parte teórica dio por resultado una obra que modificó rotundamente la estructura del conocimiento humano: la Enciclopedia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicha obra, de corte netamente secular, se fundamenta en una visión laica del conocimiento, arrancándolo definitivamente de los imperativos impuestos por la religión cristiana -y sus distintos credos-, y erigiendo a La Razón como nueva diosa en un mundo que se soñaba a punto de alcanzar la perfección.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aunque la Enciclopedia constituye uno de los principales símbolos de la edad moderna y contemporánea, sus características más generales y esenciales ya fueron anheladas y buscadas en épocas tan lejanas como el siglo doce. Específicamente, en el año 1165.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Enciclopedias y Summas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque existen diferentes obras de proporciones monumentales -como la Summa Theologica de Tomás de Aquino que encierra todo el saber teológico escolástico y discurre sobre la creación del mundo y el sentido de la vida del hombre-, la diferencia entre una Enciclopedia y una Summa radica en sus intenciones respectivas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Summa busca abarcar todo lo abarcable de una materia determinada y su afán totalizador sólo tiene validez dentro de un dominio específico dentro del cual ningún aspecto por nimio o insignificante que pudiera parecer, queda intacto. Por ello no es extraño encontrar en la Summa referencia a las esencias angélicas, o disertaciones sobre el tiempo, o sobre lo que será la segunda llegada del Cristo, todo ello dentro de una concepción teológica cristiana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cambio, la Enciclopedia pretende fijar los conocimientos más esenciales y generales de todo el saber humano, brindando definiciones racionales y guiadas por una lógica intachable, que permitan deducir a su vez las diferentes situaciones inclusivas y exclusivas de cualquier materia tratada. Por ello la Enciclopedia se erige como representante de la razón humana que se vale de este medio para alcanzar un dominio y comprensión del universo semejante a la de un abstracto Creador del mundo. Es decir: si realmente existe un Creador que ha fabricado el mundo en el cual vive el hombre, el papel que corresponde al hombre es el de ordenar dicho mundo, entenderlo y hasta cierto punto usufructuarlo -o administrarlo si se quiere-.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El anónimo compilador de esa temprana enciclopedia no se proponía encontrar las razones últimas o primeros principios de los fenómenos físicos del mundo –daba por sentado la existencia de un Primer Motor Inmóvil- sino que sólo buscaba organizar de una manera sistemática el caudal de conocimientos necesarios para interactuar adecuadamente con un mundo organizado, cuyo orden y principios eran indudables e intachables: habían sido dictados y determinados por Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El documento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se trata de un manuscrito catalogado con el número 1097 en la Biblioteca Municipal de Trèves, descrito a continuación: ‘F° 1-75: Honorius Augustodunensis presbyter Clavis seu Apex Physicae. Rubrum. Honorius Augustodunensis Ecclesiae presbyter et Scholasticus, vir omnium scripturarum studiosissimus.’ Esto se traduce como sigue: ‘Folios 1 – 75: La Clave o la Cumbre de la Física del Presbítero Honorio Augustodunense. Rubro: Honorio Augustodunense presbítero de la Iglesia y escolástico, varón estudiosísimo de todas las materias’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera noticia contemporánea sobre este manuscrito, resguardado en el secreto del olvido, se debió a Heinrich Schipperges quien creyó encontrar un manuscrito inédito perteneciente a dicha obra, en 1958, que aún permanecía inédita. Algún tiempo después apareció una primera edición del manuscrito, publicado con el título de ‘Honorius Augustodunensis, Clavis Physicae’, en la serie Storia e litteratura, Temi e testi 21, Roma, 1974, revisada por Paolo Lucentini.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese mismo tiempo un estudioso canadiense, R. D. Crouse buscaba material para sus estudios relacionados con la Clavis Physicae, y al recibir los microfilms del manuscrito se llevó una agradable sorpresa: era una enciclopedia del siglo XII, que al parecer había sido ignorada por los estudiosos e investigadores anteriores. No obstante, un hecho llamó su atención, y fue que aunque el título atribuía el trabajo a Honorio, los folios encuadernados no mencionaban a Honorio ni a alguna de sus obras: se argumentó que dicho manuscrito había sido formado en el siglo XIV, y las obras ‘Imago mundi’ y ‘De libero arbitrio’, ambas escritas por Honorio, hacían las veces de introducción al libro mas eran independientes del corpus. La fecha escrita era un error evidente del copista, y una copia del manuscrito resguardada en Londres que había sido hecha pública en el siglo trece, posteriormente se dató como perteneciente al siglo XII, permitiendo establecer que el manuscrito de Trèves también fue redactado en el siglo XII.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ambos manuscritos proceden de la misma abadía, y fueron escritos por un monje alemán experimentado; la puntuación y los adornos son comunes a la escritura de ese tiempo -aunque no incluyen adornos caligráficos góticos-, y el estilo plagado de abreviaciones escolásticas permiten conjeturar que el escriba era de edad avanzada y su etapa de aprendizaje había quedado considerablemente lejos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra copia del manuscrito, ligeramente tardía, se conserva en el Vaticano, mas los tres presentan el mismo orden y se encuentran en el mismo estado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marie-Odile Garrigues publicó un artículo titulado ‘L’Apex Physicae. Une encyclopédie du XIIe siècle’, que apareció en las ‘Mélanges de l’Ecole française de Rome. Moyen-Age, Temps modernes, Année 1975, Volume 87, Numéro 1, pp. 303-337’. En su artículo explicita 14 manuscritos diferentes que guardan relación directa con el Apex, y manifiesta la imposibilidad de que dicha obra pueda ser atribuida a un solo autor. Entre los posibles autores consultados para su redacción destaca a Burgundio de Pisa, el Master Hugo, Gillaume d’Hirsau, Honorius, Alcantarus, Johanisius, y Nemesius d’Emèse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marie-Odile también apunta un detalle por demás extraño: aún cuando el manuscrito de Londres y el de Trèves pueden ser tomados como base de otras copias y contienen los mismos términos y el mismo estilo, los distintos ejemplares y las demás copias no son intercambiables.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ejemplifica, sólo para dar una idea, el caso del ‘Incipit’ [Así inicia, o Comienza]: en el ejemplar de Paris se lee ‘Gratia Deo primo sine principio, ultimo sine fine, qui fuit ante Omnia et erit post Omnia, eternus. Nemo sua consideratione qualitatem huius persequitur…’. En el manuscrito de Londres se escribió: ‘Gloria Deo principio sine principio, fini sine fine qui fuit ante Omnia et erit post Omnia, eternus ad cuius qualitatis considerationem humanus sensus non pertingit’. Y más aún, en el manuscrito de Florencia tenemos: ‘Gloria Deo principio et fini, eterno. Numquam in eius qualitatis consideratione humana investigatio non succumbit…’ Todas estas formas poseen el mismo significado [Gloria a Dios principio y fin, Que existe antes de todo y existirá después de todo, Cuyos atributos escapan al conocimiento humano…], y manifiestan una independencia de estilo, sintaxis y gramática más acordes con los trabajos de los enciclopedistas de la Ilustración que con las tareas arduas y monótonas de los copistas conventuales.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Un admirable escritor anónimo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Garrigues anota con melancolía y tristeza que es imposible determinar quién fue el escritor de dicha obra. Tal melancolía se debe al perfil extraordinario de ese temprano enciclopedista: ‘El autor del Apex Physicae era un cristiano occidental que utilizó las fuentes árabes conocidas por las traducciones de Toledo, y empleó las fuentes griegas al uso en Constantinopla, Palermo, y en la Escuela de Salerno aunque parece no ser él mismo versado ni en árabe ni en griego, y que no ignoró la antigua tradición católica –Agustín, Ambrosio, Gregorio, Isidoro- ni la reciente –Guillaume de Conches, Honorius y a través de este, Juan Escoto Erígena-, escribiendo después de 1162. Podemos suponer que se trató de un europeo de la región centro-norte –renano, francés o inglés-, puede conjeturarse que se trató de un clérigo quien vivía en la proximidad de una moderna y viva biblioteca más que ser él mismo un gran –y pudiente- coleccionista de libros: esto nos lleva a pensar que él viajó, y que si no se trataba de alguien dado a la enseñanza, por lo menos contaba con la lucidez y eficacia de la pedagogía en la transmisión del saber.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este anónimo escritor del siglo XII merece por derecho propio el título que llenaría de orgullo a los hombres más ilustres de la Ilustración francesa: Enciclopedista, y su obra es una temprana Enciclopedia digna de nuestra admiración.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aún cuando suele reconocerse a la Enciclopedia organizada por colaboradores tan renombrados como Didedot, D’Alembert y Voltaire como la primera enciclopedia del mundo moderno, esto no significa que no hayan habido intentos similares a ella, algunos de los cuales la antecedieron en varios siglos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una obra que bien puede considerarse como la primera enciclopedia es la de Plinio el Viejo conocida como ‘Historia natural’, escrita muy probablemente entre el año 77 y el 79 de nuestra era. Consta de 37 libros, cuya estructura general es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomo I, Prefacio, tablas de contenidos y una lista de autoridades; II, Matemáticas y descripción del mundo físico; III - VI, Geografía y etnografía; VII - XI, Zoología; XII - XXVII, Botánica, agricultura, horticultura y farmacología botánica; XXVIII – XXXII, Farmacología general; XXXIII - XXXVII Minería, mineralogía, manipulación del oro, de la plata, fabricación de estatuas en bronce, pintura, modelado, escultura en mármol, y tallado de gemas y piedras preciosas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y también la obra de Isidoro de Sevilla [c. 560 - 636] llamada ‘Etimologías’ mostraba ya un orden muy acorde a las modernas enciclopedias: constaba de 20 libros los cuales incluían el total de 448 capítulos, y tan sólo entre los años 1470 y 1530 fue impresa en por lo menos 10 ediciones distintas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, el término de ‘Enciclopedia’ aparecería hasta el siglo XVI, disputándose tres obras el honor de ser la primera con este nombre. Según lo que la Gran Enciclopedia Rialp en su edición de 1991 explicita en su entrada sobre la Enciclopedia, tenemos que ‘Jacobus Philomusus en su Margarita philosophica encyclopaediam exhibens (Estrasburgo 1508) utiliza la palabra enciclopedia como sinónimo de artes liberales. Parece ser, según los ingleses, que el primero que utilizó la voz enciclopedia, en la Edad Moderna, fue Thomas Elyot en The Governour (1531). Este autor define la enciclopedia diciendo que comprende todas las ciencias y estudios liberales. El humanista croata Paulus Scalichius de Lika o Pablo Skalic publicó en Basilea (1559) una colección heterogénea de ensayos titulada Encyclopaedia seu orbis disciplinarum tam sacrum quam profanum epistemon.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los primeros enciclopedistas buscaban no sólo la conservación del conocimiento humano, sino la transmisión de dicho conocimiento en una forma estructurada a todos los hombres, sin tomar en cuenta estatus social, lugar de residencia, e incluso lengua, ideología política o credo religioso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Razón que tanto ensalzaran los hombres de la Ilustración tiene en la Enciclopedia una hija digna, magnánima y eminentemente humana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1hkXJ20a-I/AAAAAAAAAiU/JXWJmW0XmZ4/s1600-h/page_62+-+21+enero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1hkXJ20a-I/AAAAAAAAAiU/JXWJmW0XmZ4/s320/page_62+-+21+enero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1hkpzVGUqI/AAAAAAAAAic/3F6hDOY9jjA/s1600-h/page_63+-+21+enero+2010.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1hkpzVGUqI/AAAAAAAAAic/3F6hDOY9jjA/s320/page_63+-+21+enero+2010.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/25440200/LLL-SS-I-21-ENERO-2010-Una-Enciclopedia-Del-Siglo-XII" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View LLL SS I - 21 ENERO 2010 - Una Enciclopedia Del Siglo XII on Scribd"&gt;LLL SS I - 21 ENERO 2010 - Una Enciclopedia Del Siglo XII&lt;/a&gt; &lt;object data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" height="500" id="doc_469708303656335" name="doc_469708303656335" style="outline: none;" type="application/x-shockwave-flash" width="100%"&gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"&gt;  &lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;  &lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;  &lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;  &lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;  &lt;param name="FlashVars" value="document_id=25440200&amp;amp;access_key=key-2nsqv2zceu5vh2vy516x&amp;amp;page=1&amp;amp;viewMode=list"&gt; &lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-5033678132118231425?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/25440200/LLL-SS-I-21-ENERO-2010-Una-Enciclopedia-Del-Siglo-XII' title='LLL. SS. I. Una Enciclopedia del siglo XII'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/5033678132118231425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=5033678132118231425' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/5033678132118231425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/5033678132118231425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/01/lll-ss-i-una-enciclopedia-del-siglo-xii.html' title='LLL. SS. I. Una Enciclopedia del siglo XII'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1hkXJ20a-I/AAAAAAAAAiU/JXWJmW0XmZ4/s72-c/page_62+-+21+enero+2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-8996170960233448145</id><published>2010-01-15T08:42:00.000-06:00</published><updated>2010-01-15T08:42:41.642-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sobre este blog'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anotaciones'/><title type='text'>14 enero 2010</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El miércoles 13 de enero ya entrada la noche, en una larga conversación con Simitrio Quezada, comenzaron a detallarse algunas cuestiones pendientes sobre Libres Libros de a Libra. El visitante habrá podido notar que el número correspondiente al día 14 de enero de 2010 no incluye colaboración mía, sino un artículo de Nina Kressova.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Simitrio me comentó que dicho artículo aparecería en el Reloj de Arena del día 14, y por algún 'error' los editores gráficos ajustaron todo para insertarlo dentro de LLL. Al entrecomillar 'error' resalto que no creo en las coincidencias y el azar, sino que más bien confío en una fuerza oculta pero sensible que organiza las cosas de maneras que no sospechamos, aunque podemos constatar claramente en nuestra vida diaria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La inserción de tal artículo cierra la primera serie de LLL y sirvió como puente de transición para lo que será la segunda serie de LLL, que proseguirá su publicación el próximo jueves, si mayores contratiempos no se presentan.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aprovechando las circunstancias, también ha cambiado el dominio de este blog, que será mucho más fácil de recordar para los lectores asiduos, y da un poco más de formalidad -si es que eso es posible- a las versiones en línea e impresas de este proyecto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De nueva cuenta, quiero agradecer a Simitrio Quezada por la ayuda invaluable, su tenacidad, empeño y también la fraternal presión que ejerce sobre LLL para que sea mejor en cada número. Su esfuerzo ha sido tan palpable que mi esposa, el día de ayer, me comentó: 'Qué bueno que Simitrio &lt;em&gt;te de carrilla&lt;/em&gt; con LLL, gracias a eso has cambiado mucho. Antes no eras así.'&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y no puedo negar que así ha sido: Simitrio ha sido amén de mecenas y protector, el mejor lector que cualquier escritor puede desear: un lector crítico, implacable, y soberanamente justo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A todo el equipo editorial de NTR Zacatecas, especialmente a Simitrio Quezada, Enrique Laviada y Kutzi Hernández, mi más sincero agradecimiento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Francisco Arriaga.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;México, Frontera Norte.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;14 enero 2010&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div align="right" class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1B6bPkUsOI/AAAAAAAAAhs/oEfOF8Y3jHo/s1600-h/nabokov_page_62.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1B6bPkUsOI/AAAAAAAAAhs/oEfOF8Y3jHo/s320/nabokov_page_62.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1B6quMF9BI/AAAAAAAAAh0/EmiurvEnD8U/s1600-h/nabokov_page_63.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1B6quMF9BI/AAAAAAAAAh0/EmiurvEnD8U/s320/nabokov_page_63.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-8996170960233448145?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/8996170960233448145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=8996170960233448145' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8996170960233448145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8996170960233448145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/01/14-enero-2010.html' title='14 enero 2010'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S1B6bPkUsOI/AAAAAAAAAhs/oEfOF8Y3jHo/s72-c/nabokov_page_62.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-5476908173523757278</id><published>2010-01-14T09:38:00.001-06:00</published><updated>2010-01-14T09:39:28.131-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sobre este blog'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anotaciones'/><title type='text'>Libres Libros de a Libra. Primera Serie.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La publicación del artículo sobre la Biografía de Darwin cierra un ciclo importantísimo para este proyecto. Existen algunas cuestiones pendientes de resolución que determinarán cómo y de que manera continuará adelante esta iniciativa; como sea, vaya mi agradecimiento para lectores, visitantes y amigos que con sus palabras de aliento fueron aliciente invaluable para el funcionamiento y persistencia de esta sección.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="View Libres Libros de a Libra - Primera Serie on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/25187182/Libres-Libros-de-a-Libra-Primera-Serie" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;Libres Libros de a Libra - Primera Serie&lt;/a&gt; &lt;object codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" id="doc_223072657242694" name="doc_223072657242694" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" align="middle" height="500" width="100%" &gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=25187182&amp;access_key=key-34feluhdfrjdzlf5awg&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list"&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="play" value="true"&gt;&lt;param name="loop" value="true"&gt;&lt;param name="scale" value="showall"&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;&lt;param name="devicefont" value="false"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;param name="menu" value="true"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="salign" value=""&gt;&lt;param name="mode" value="list"&gt;&lt;embed src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=25187182&amp;access_key=key-34feluhdfrjdzlf5awg&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" play="true" loop="true" scale="showall" wmode="opaque" devicefont="false" bgcolor="#ffffff" name="doc_223072657242694_object" menu="true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" salign="" type="application/x-shockwave-flash" align="middle" mode="list" height="500" width="100%"&gt;&lt;/embed&gt; &lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A todos ellos: un abrazo fraternal.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Francisco Arriaga&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;México, Frontera Norte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;14 Enero 2010&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-5476908173523757278?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/25187182/Libres-Libros-de-a-Libra-Primera-Serie' title='Libres Libros de a Libra. Primera Serie.'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/5476908173523757278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=5476908173523757278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/5476908173523757278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/5476908173523757278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2010/01/libres-libros-de-libra-primera-serie.html' title='Libres Libros de a Libra. Primera Serie.'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-7060070516768709433</id><published>2009-12-24T19:41:00.001-06:00</published><updated>2010-01-07T08:14:18.115-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>24 diciembre 2009-07 enero 2010</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Darwin : Autobiografía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los apuntes autobiográficos que Darwin escribiera a lo largo de su vida no fueron destinados al público, sino a su familia. Algunas ediciones incluyen las observaciones de su hijo Francis Darwin –reconocido como botanista-, quien consideró conveniente suprimir algunos episodios y hacer correcciones donde los errores debidos a la pluma eran evidentes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con todo, la versión que comúnmente aparece publicada y editada tiene un título que sólo pudo haber sido ideado por un hombre de ciencia: ‘Recollections of the Development of my Mind and Character’ [Memorias de desarrollo de mi pensamiento y mi carácter]. Documento ameno y esclarecedor, la Autobiografía de Darwin se erige como una de las creaciones más originales y elevadas de dicho género.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Diversión, trabajo y libros&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Darwin apuntó que la idea del esbozo autobiográfico no surgió de la iniciativa propia, sino como petición de cierto ‘editor alemán’ del cual no menciona el nombre. La sola idea pareció divertida al científico, quien inmediatamente advirtió el interés que podrían tener dichos apuntes para sus hijos y los hijos de sus hijos. La exigencia del editor ‘anónimo’ era que dichas notas versaran directamente sobre el pensamiento y carácter de Darwin, enfatizando el desarrollo de ambos en el transcurso de su vida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Percibiendo el riesgo de la subjetividad en algo tan difícil como la autobiografía, el científico emprendió la tarea '... as if I were a dead man in another world looking back at my own life. Nor have I found this difficult, for life is nearly over with me. I have taken no pains about my style of writing.' La traducción de Aarón Cohen revisada por María Teresa de la Torre redacta en español como sigue: ‘[He intentado componer el relato de mí mismo que viene a continuación] como si hubiera muerto y estuviera mirando mi vida desde otro mundo. Tampoco me ha resultado difícil ya que mi vida casi se acaba. No me he tomado ninguna molestia en cuidar mi estilo literario.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La sinceridad con la que escribe Darwin es aséptica, el tono de confidencia no admite juicios fáciles, sus notas autobiográficas son también otro más de sus trabajos e investigaciones, y el ‘estilo literario’ que no cuida al elaborarlas, es el mismo que podemos encontrar en sus obras mayores y más reconocidas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Juegos peligrosos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Emitir un juicio sobre la validez de las notas autobiográficas de Darwin no es tarea fácil, primeramente porque están pensadas para ser leídas por la familia y en segundo lugar, porque al confesar algunos episodios de su niñez evidencia ya ciertos comportamientos que bien podrían poner en entredicho sus investigaciones posteriores, aunque se encontrasen basadas en hechos científicos irrefutables.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De los juegos de infancia rescata algunos que al lector actual obligan a cuestionarse sobre si no sería Darwin ya desde una edad temprana alguien que buscaba el reconocimiento público a cualquier costa. Escribe:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘También puedo confesar aquí que cuando pequeño era muy dado a inventar historias falsas, y lo hacía siempre para causar admiración. Por ejemplo, en una ocasión cogí de los árboles de mi padre mucha fruta de gran valor y la escondí en los arbustos; después corrí hasta quedar sin aliento para propagar la noticia de que había encontrado un montón de fruta robada’ [I may here also confess that as a little boy I was much given to inventing deliberate falsehoods, and this was always done for the sake of causing excitement. For instance, I once gathered much valuable fruit from my Father's trees and hid them in the shrubbery, and then ran in breathless haste to spread the news that I had discovered a hoard of stolen fruit.]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La reflexión sobre las cualidades de los hombres y el peso que tuvo la educación y compañías de la infancia sobre su propio carácter y virtudes son oportunidades que aprovecha para insertar sus observaciones, espontáneas e inequívocas, que poco lugar dejan a la excusa o justificación. Escribiendo sobre una virtud específica, la compasión, reconoce el papel decisivo del ejemplo que recibiera de sus hermanas: “Puedo decir en mi favor que era un muchacho compasivo, si bien esto lo debía por completo a la instrucción y ejemplo de mis hermanas. En efecto, dudo que la humanidad sea una cualidad natural o innata.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Será algunos años después, en la adolescencia, donde Charles entrevé la causa que le llevaría a tomar la decisión de embarcarse años más tarde: se debería a la lectura de un libro, ‘Wonders of the World’ [Maravillas del mundo], que ‘leía con frecuencia, y discutíamos con otros muchachos sobre la veracidad de algunos relatos; creo que este libro me inspiró el deseo de viajar por países remotos que se cumplió finalmente con el viaje del Beagle.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;La nariz de Darwin&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El viaje en el Beagle tuvo lugar, según las notas de Darwin, del 27 de diciembre de 1831 al 2 de octubre de 1836. Fitz-Roy, el capitán, comentó a Henslow, el amigo y protector de Darwin que buscaba un joven voluntario a quien cedería parte de su camarote, quien viajaría como naturalista, aunque sin recibir paga alguna.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Darwin comentó inmediatamente a su padre la intención de aceptar la oferta, y la respuesta que recibió fue decisiva: ‘Si puedes encontrar una persona con sentido común que te aconseje ir, te daré mi consentimiento’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Darwin echó mano de los recursos que tenía, y acudió a un tío suyo, a quien su padre consideraba una de las personas más inteligentes del mundo. El tío acompaña a Darwin y en un santiamén logra arrancarle el consentimiento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con todo, Darwin se da tiempo para hacernos una confesión extraña y no falta de humor, estuvo a punto de no ser admitido como naturalista a causa de la forma de su nariz:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Al día siguiente salí para Cambridge, para ver a Henslow y de allí a Londres a entrevistarme con Fitz-Roy, y todo se arregló pronto. Más tarde, cuando ya había intimado mucho con Fitz-Roy, me dijo que había estado a punto de no ser aceptado ¡a causa de la forma de mi nariz! Él era un discípulo apasionado de Lavater y estaba convencido de que podía juzgar el carácter de un hombre por la configuración de sus facciones; y dudaba de que una persona con una nariz como la mía tuviera la energía y decisión suficientes para hacer la travesía. Pero creo que posteriormente se alegró de que mi nariz hubiera mentido.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Correcciones, supresiones y adiciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Actualmente, las ‘Recollections’ de Darwin cuentan con 2 ediciones principales. La anotada y expurgada por Francis Darwin y la editada y ‘restaurada’ por Nora Barlow, nieta del científico, en 1958.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La versión de Francis Darwin dejó fuera los pasajes donde Charles criticaba al cristianismo, y también los párrafos donde hablaba de temas tan espinosos como su visión personal de Dios. Esta primera versión, basada en lo que Darwin escribiera entre el 28 de mayo y el 3 de agosto de 1876 fue la que se dio a la imprenta como parte de ‘The life and letters of Charles Darwin: Including an Autobiographical Chapter’, publicada en Londres por John Murray, el año de 1887.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sería más tarde, con ocasión de los cien años de la aparición de ‘El Origen de las Especies’ que su nieta se encargaría de tomar las Recollections, incluyendo los pasajes previamente omitidos, cuidando la edición y anotando nuevamente dicha obra, a la que incluyó también un Apéndice.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera versión es la que ha conocido una vida editorial más activa, frecuentemente aparece en distintas versiones, encuadernados y acomodos, y es precisamente por el tino que tuvo su hijo Francis al dejar fuera los pasajes más radicales del eminente científico que la imagen que se forma el lector sobre Darwin queda muy lejos de la figura árida del académico encerrado en su mundo, analizando y buscando razones y fundamentos de los fenómenos que estudió con ahínco, perpetuada en las fotografías donde su mirada y porte se asemejan más a la de un puritano, que a la del hombre que fue capaz de hurgar en lo más profundo de su historia, encontrando virtudes y también confesando sus más humanos, y comprensibles defectos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda: Darwin y la Estética&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He dicho que en un aspecto mi mente ha cambiado durante los últimos veinte o treinta años. Hasta la edad de treinta, o algo más, muchos tipos de poesía, tales como las obras de Milton, Gray, Byron, Wordsworth, Coleridge y Shelley me procuraban un gran placer, e incluso cuando colegial me deleitaba intensamente con la lectura de Shakespeare, especialmente en las obras históricas. También he dicho que antaño la pintura me gustaba bastante, y la música muchísimo. Pero desde hace muchos años no tengo paciencia para leer una línea de poesía; poco tiempo atrás he intentado leer a Shakespeare y lo he encontrado tan intolerablemente pesado que me dio náuseas. También he perdido prácticamente mi afición por la pintura o la música. Por lo general, la música, en lugar de distraerme, me hace pensar demasiado activamente en aquello en lo que he estado trabajando. Conservo un cierto gusto por los bellos paisajes, pero no me causan el exquisito deleite de antaño. Por otra parte, durante años, las novelas, que son obras de la imaginación aunque de no muy alta categoría, han sido para mí un maravilloso descanso y placer, y a menudo bendigo a los novelistas. Me han leído en voz alta un número sorprendente de novelas, y me gustan todas si son medianamente buenas y no terminan mal -contra éstas debía promulgarse una ley. Para mi gusto, una novela no es de primera categoría a menos que contenga una persona que lo conquiste a uno por completo, y si es una mujer guapa, mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta curiosa y lamentable pérdida de los más elevados gustos estéticos es de lo más extraño, pues los libros de historia, biografías, viajes (independientemente de los datos científicos que puedan contener), y los ensayos sobre todo tipo de materias me siguen interesando igual que antes. Mi mente parece haberse convertido en una máquina que elabora leyes generales a partir de enormes cantidades de datos; pero lo que no puedo concebir es por qué esto ha ocasionado únicamente la atrofia de aquellas partes del cerebro de la que dependen las aficiones más elevadas. Supongo que una persona de mente mejor organizada o constituida que la mía no habría padecido esto, y si tuviera que vivir de nuevo mi vida, me impondría la obligación de leer algo de poesía y escuchar algo de música por lo menos una vez a la semana, pues tal vez de este modo se mantendría activa por el uso la parte de mi cerebro ahora atrofiada. La pérdida de estas aficiones supone una merma de felicidad y puede ser perjudicial para el intelecto, y más probablemente para el carácter moral, pues debilita el lado emotivo de nuestra naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Charles Darwin, 'Autobiografia'. Alianza Cien. pp. 85-87. Madrid, 1993.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S0XsAr9g_2I/AAAAAAAAAhI/08t_PZYx60c/s1600-h/LXab+LLL+-+24DIC0907ENE10.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S0XsAr9g_2I/AAAAAAAAAhI/08t_PZYx60c/s320/LXab+LLL+-+24DIC0907ENE10.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/24491429/LX-LLL-A-II-No-X-24-Diciembre-2009-Darwin-Autobiografia" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View LX LLL [A II No X] - 24 Diciembre 2009 - Darwin. Autobiografia on Scribd"&gt;&lt;strong&gt;LX LLL [A II No X] - 24 Diciembre 2009 - Darwin. Autobiografia&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; &lt;object align="middle" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" height="500" id="doc_292466461587180" name="doc_292466461587180" width="100%"&gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24491429&amp;access_key=key-1y3743drfgc30zbhtxh2&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list"&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="play" value="true"&gt;&lt;param name="loop" value="true"&gt;&lt;param name="scale" value="showall"&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;&lt;param name="devicefont" value="false"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;param name="menu" value="true"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="salign" value=""&gt;&lt;param name="mode" value="list"&gt;&lt;embed src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24491429&amp;access_key=key-1y3743drfgc30zbhtxh2&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" play="true" loop="true" scale="showall" wmode="opaque" devicefont="false" bgcolor="#ffffff" name="doc_292466461587180_object" menu="true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" salign="" type="application/x-shockwave-flash" align="middle" mode="list" height="500" width="100%"&gt;&lt;/embed&gt; &lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;strong&gt;Derechos reservados.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;Los derechos sobre la cabecera, tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000;"&gt;&lt;strong&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7060070516768709433?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/24491429/LX-LLL-A-II-No-X-24-Diciembre-2009-Darwin-Autobiografia' title='24 diciembre 2009-07 enero 2010'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7060070516768709433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7060070516768709433' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7060070516768709433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7060070516768709433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/12/24-diciembre-2009.html' title='24 diciembre 2009-07 enero 2010'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/S0XsAr9g_2I/AAAAAAAAAhI/08t_PZYx60c/s72-c/LXab+LLL+-+24DIC0907ENE10.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-1156119302981065698</id><published>2009-12-17T09:44:00.000-06:00</published><updated>2009-12-17T09:44:18.171-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>17 diciembre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Batirse a duelo en México&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los títulos admirables de la bibliografía mexicana de principios del siglo XX sobresale el del libro escrito por Ángel Escudero, Maestro de Armas, publicado en 1936: “El duelo en México. Recopilación de los desafíos habidos en nuestra República, precedidos de la Historia de la esgrima en México y de los duelos más famosos verificados en el mundo desde los juicios de Dios hasta nuestros días.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prologó dicha obra ni más ni menos que don Artemio de Valle-Arizpe, quien comienza a su vez la introducción con estas notables y curiosas palabras:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Yo soy un pequeño burgués. Tengo hábitos pacíficos; vida sedentaria es la mía. No sueño realizar grandes empresas. Envidio y admiro por su audacia a los que las acometen, aunque fracasen. No tengo -¡qué bueno!, ¡qué lástima!- ese fuego de ansiedad delirante que quema a otros. Una vida mansa que va por cauces serenos. Vienen las penas a tocar a mi puerta y les abro. Yo soy un pequeño burgués que sonríe ante la vida.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mas don Artemio da poco lugar para que el lector se forme un juicio simple sobre el libro que está por leer, las palabras finales de su prólogo son una invitación dedicada, con toda intención, al posible futuro lector:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Es este don Ángel un ágil maestro de armas y sabe enseñar a la perfección su manejo al que lo quiera aprender. Dicen que saca excelentes discípulos. Yo lo quiero y lo respeto. Lo quiero por su siempre inalterable afabilidad; lo respeto porque tiene el alma pura, limpia, y, además, ¿quién no va a respetar a un señor, aunque sea de ánimo pacífico, que sabe tan hábilmente manejar una espada, y disparar con gran tino una pistola?’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El uso elegante, fino y perfecto de las armas también es un arte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Los juicios de Dios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Contradiciendo lo que cualquiera pudiera pensar, Escudero aclara en la primera página de su libro: ‘El duelo, tal como se ha realizado siempre, es una institución cristiana que tuvo un origen germánico. Entre esas hordas bárbaras que conquistaron la Galia y parte de la Europa durante el siglo V, el duelo se efectuaba públicamente y terminaba siempre con la muerte de uno de los adversarios. Es a esos conglomerados de los que descienden las sociedades modernas, a quienes se debe la institución del duelo, que fue tomando distintas fases hasta llegar a ser lo que es en la actualidad.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con este precedente ya puede el lector comprender la razón de existir de algo que se llamó en su tiempo, ‘el juicio de Dios’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La parte de suerte que siempre intervino en tales situaciones llevó a la superstición más acentuada, que aparecía de buenas a primeras en cualquier encuentro de armas, cuando los caballeros y los asistentes a los duelos pretendían que aquel que resultaba triunfador, tenía automáticamente la razón y el favor de Dios de su lado. Es decir, la victoria legitimaba el uso de la violencia, y también la muerte del adversario.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal sentimiento llegó a fraguar en la forma de un estatuto de la llamada ‘Ley Gombette’, establecida por Gondebaldo, rey de los burguiñones. La justificación de tal código la explicita Escudero citando: “Es para que nuestros súbditos no juren sobre hechos oscuros ni perjuren sobre hechos ciertos”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿En que consistía tal uso?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Someramente añade Escudero: “Al entrar a la liza el caballero pronunciaba las siguientes palabras, que constituían un verdadero juramento: Me voici pret avec l’Evangile d’une main, et l’épée de l’autre.” [Me presento aquí con el Evangelio en una mano, y la espada en la otra.]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La seriedad de tales lances llegaba al grado de contar directamente con la aprobación o la negación de los reyes. Escudero trae a cuento el caso de dos súbditos que no pudieron batirse bajo el reinado de Francisco I, y que aguardaron la muerte del monarca para, bajo el reinado de Enrique II –marido de Catalina de Médicis- conseguir el permiso correspondiente, tales fueron Guy Crabot y Francisco de Vibonne.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apreciada la pelea por asistentes y la realeza reunida con tal ocasión, el desenlace no podía ser otro: ‘Este duelo se verificó ante el rey y toda su corte, y mientras el caballero de Chasteigneraye gemía tirado en el suelo herido de muerte, el caballero de Jarnac era llamado por el rey y abrazado por él, recibía como elogio las siguientes palabras que se referían a cómo había luchado y al juramento que presó antes de hacerlo: Habéis combatido como un césar y hablado como un Aristóteles’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;De Europa a México&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escudero va relatando cada uno de los hechos de armas que pueden documentarse en crónicas y diarios personales, aumentando la galería de hombres notables que estuvieron, directa o indirectamente, relacionados con algún duelo importante. Como rareza Escudero anota por lo menos dos célebres duelos llevados a cabo… por damas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En uno de ellos, el amor y favor del duque de Richelieu fueron los causantes, y es el mismo duque quien lo relata en sus memorias: ‘Se publicó que la señora de Polignac y la señora de Nesle se habían batido a duelo a pistola en el Bosque de Boloña, lugar en que se citaron para ver con quién de ellas me quedaría si no resultaban muertas las dos.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es la oportunidad que tiene Escudero para comenzar a hablar del tema central de su libro, insertando su breve Historia de la Esgrima en México. Sin perder la tónica europea, nos hace saber que ‘El primer maestro que hubo en México a principios del siglo pasado, fue el señor Pun Salán Zapata, filipino que estudió en Europa.’ Escudero no va mucho más atrás por la imposibilidad de hacerlo, no por la falta de intención. En sus manos tuvo un tratado que obsequió a su discípulo el general Calixto Ramírez Garrido, donde encontró que en la forma española de enseñar la ‘espada mixta’ se trazaban una serie de círculos en el piso cruzados con una serie de líneas, cuyo uso Escudero no pudo entrever ni adivinar. ‘Nunca pude entender las complicadas explicaciones del librito en cuestión, que para mí resultaban jeroglíficos chinos.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Haciendo repaso de los duelistas y los distintos encuentros habidos en la historia de nuestro país, la lista de Escudero es a la par que curiosa, muy esclarecedora. Encontramos un par de veces mencionado a Miguel Miramón, quien se batió en duelo contra Manuel Puga y Acal y Louis Cassier respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro personaje ilustre del duelo, con una lista impresionante de encuentros es Salvador Díaz Mirón, quien se batió contra Martín López, Leandro Llada, Vidal de Castañeda y Nájera, Francisco de Landero y Cos, Federico Wolter, Juan Chapital, Antonio F. Escobar, y Manuel María Migoni.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizá entre los nombres más inesperados de la lista se encuentra el de Manuel Gutiérrez Nájera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El duelo del Duque Job&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuenta Escudero que la razón del duelo entre Gutiérrez Nájera y Gonzalo A. Esteva se debió a diferencias de criterio. Cuál fuera el asunto, es algo que no nos dice.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era Gonzalo diestro en el manejo de las armas, de tal suerte que todos temían por la vida del poeta, y pretendían que el duelo se llevase a cabo ‘a la primera arma’, esto es, dando una sola ocasión para que el ofendido resultara desagraviado, y buscando que el poeta, en este caso, recibiese como máximo algún rozón y se finiquitara el asunto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los padrinos respondieron que no, jamás permitirían por la honra de Gonzalo que el asunto se saldase dándole un papel ‘triste y humillante’. Lamentablemente Escudero no ahonda en las ‘componendas’ de tal asunto, y cuáles habrán sido los estira y afloja de tal encuentro, sólo nos comenta que se acordó por parte de los cuatro padrinos que los duelistas se dispararan un tiro a veinte pasos de distancia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ángel Escudero nos confiesa que en su juventud leyó las publicaciones de Manuel: ‘Yo fui un admirador loco del Duque Job y lo sigo y lo seguiré siendo.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es de extrañar, por tanto, que termine de escribir este episodio alabando la suerte del poeta, y haciendo honores a su figura finísima: ‘En estas condiciones se verificó el desafío sin resultados y el eximio poeta recibió el espaldarazo del duelo con la misma indiferencia con que agitaba la rubia champaña con un palillo de dientes para hacerle perder parte de su ácido carbónico’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Otro México, otro tiempo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no bastara con la combinación sola de De Valle-Arizpe y Escudero para obligar la lectura, tenemos un tema poco abordado en la historia nacional, y que difícilmente podría haber sido estudiado por una persona más idónea que el Maestro de Armas Ángel Escudero. El México de los hombres de honor, de la sangre que lo lava todo y lo compensa todo, aparece en las páginas de su libro con un encanto y delicia que más parece que leemos una novela de finales del siglo XIX que un libro escrito con documentación en mano: los lugares, circunstancias y fechas son tan exactos, que el libro puede ser leído como una monografía seria y académica, sin perder un ápice de frescura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El honor de los hombres de México es el tema principal del libro escrito por Ángel Escudero. Y un claro ejemplo que nos muestra la hondura y seriedad de este libro es la cita puntual y exacta de sucesos hoy olvidados en la intrincada historia nacional del siglo XIX.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Relatando el duelo habido entre los coroneles Adolfo Garza y Enrique Mejía se detiene explicando el origen de Enrique, sirviéndose de alguna página de Manuel Payno. Transcribiendo textualmente uno de los párrafos memorables que se encuentran en este episodio puede leerse:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;Del coronel Mejía diré lo propio. Apenas puedo anotar aquí que era hijo de aquel famoso general federalista José Antonio, del mismo apellido, rival y enemigo personal de Santa Anna, a quien éste mandó fusilar tras de la acción librada en la hacienda La Blanca, cerca de Acajete, al día siguiente de ella, o sea el 3 de mayo de 1839.&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;José Antonio Mejía fue ejecutado a las ocho y media de la noche. Refiere el historiador Manuel Payno que, cuando comunicaron a Mejía su sentencia de muerte, preguntó:&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;‘-¿Cuándo debo ser fusilado?&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;'-Dentro de tres horas -contestó el oficial.-&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;'-Si Santa Anna hubiera caído en mi poder -respondía con perfecta serenidad- le habría yo concedido tres minutos...'&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;Mejía -sigue diciendo Payno- era hombre notable por su valor, que rayaba en arrojo y temeridad; de carácter abierto y franco, como todos los hombres verdaderamente valientes, y de felices inspiraciones militares.&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se dice que ‘el hubiera no existe’, aunque nadie ha dicho que no podamos embelesarnos en las posibilidades que ofrece una historia ficticia y alterna: el registro de los hechos históricos, escritos y descritos por los vencedores nos hace olvidar que la parte vencida algunas veces encierra más honor, fiereza y temple que la parte vencedora y su ‘historia oficial’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un librito de fácil lectura y no obstante profunda erudición y conocimiento, rescata parte de esa Historia del Honor de los hombres de un México que hoy nos parece, lamentablemente, irreal e increíble.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;P. S.: el título original de esta edición era, lisa y llanamente: 'El duelo en México'. Simitrio Quezada sugirió modificarlo, y tuvo razón y tino al hacerlo: suena mucho mejor, y es mucho más exacto. De nueva cuenta, mil gracias.&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SypPbrdkMcI/AAAAAAAAAgU/xfa15MRvLQE/s1600-h/page_54+-+17+diciembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SypPbrdkMcI/AAAAAAAAAgU/xfa15MRvLQE/s320/page_54+-+17+diciembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SypOwz26abI/AAAAAAAAAgM/DHBv9wqJR0U/s1600-h/page_55+-+17+diciembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SypOwz26abI/AAAAAAAAAgM/DHBv9wqJR0U/s320/page_55+-+17+diciembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/24229436/LIX-LLL-A-II-No-IX-17-DICIEMBRE-2009-Batirse-a-duelo-en-Mexico" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View LIX LLL [A II No IX] - 17 DICIEMBRE 2009 - Batirse a duelo en México on Scribd"&gt;LIX LLL [A II No IX] - 17 DICIEMBRE 2009 - Batirse a duelo en México&lt;/a&gt; &lt;object align="middle" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" height="500" id="doc_485492759657011" name="doc_485492759657011" width="100%"&gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24229436&amp;access_key=key-1yawolasvs5vxkpqp7qp&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list"&gt; 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Más que reducirse tan sólo al asunto indicado en su título -Descripción del horologio astronómico de la catedral de Estrasburgo- el autor se detiene en los detalles que considera necesarios para que el espectador tenga una idea muy clara de lo que está viendo, y cómo ha de ver dicho horologio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fabricant d'horloges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alfred Ungerer [1861-1933] fue ampliamente reconocido como industrial y fabricante de relojes para edificios. Sería su hijo Théodore quien continuaría con el oficio, aunque después de él no existan noticias sobre el destino de la familia. La fecha –siquiera el año- exacta del nacimiento de Thédore es desconocida, aunque se sabe que falleció en 1935, dos años después que su padre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el frontispicio de la Description puede leerse, inmediatamente después del nombre del autor,  el título que ostenta orgullosamente: Fabricant d’horloges.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Horologio, o ‘reloj’ es todo mecanismo que sirve para indicar –en forma lata- el paso del tiempo. Esto implica que no necesariamente está diseñado para marcar el paso de las horas, aunque en tiempos modernos este sea el uso más general y común que se le da.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los distintos tipos de horologios se establecen en función de su mecanismo, así puede hablarse por ejemplo, de relojes de péndulo, de cuarzo, astronómicos, atómicos, binarios, cronómetros, incluso de relojes de pulso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La construcción y uso de relojes es muy antigua, algunos de los primeros documentados aparecieron en China en el 3er. Milenio antes de Cristo y constaban de una vara enclavada en un lugar cualquiera, donde se advertía el alargamiento de las sombras e inclinación del sol. Algunos conjuntos monumentales como Stonehenge se sabe que son relojes solares con una precisión asombrosa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el caso que nos ocupa -el horologio de Estrasburgo- Ungerer comienza por dar una breve reseña de la historia de la aparición documentada de los primeros horologios fabricados en el siglo XIV, dejando en evidencia cuánto debieron los primeros relojes a la vanidad de hombres, y de pueblos enteros.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Las rivalidades&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amena e interesante, la introducción que hace Ungerer a su libro merece por lo menos la transcripción intacta de los primeros párrafos, una historia de vanidades, rivalidades y también de ingenio y aprecio por las obras más excelsas de fabricación humana:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lorsqu'en 1344, après 16 ans de travail, Jacques de Dondis eut placé sur la tour du palais des seigneurs de Padoue sa célèbre horloge astronomique, une des premières de ce genre mue par des poids, sa gloire retentit jusqu'au delà des Alpes; bientôt les princes et les villes les plus importantes de l'Europe songèrent à rivaliser avec la cité de Lombardie, et ce fut alors que la ville de Strasbourg réussit à engager un artiste étranger (on ignore son nom) qui inventa un mécanisme si admirable et si ingénieux, qu'il effaça la réputation de l'horloge italienne et fut classé parmi les merveilles du monde.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;L'horloger inconnu commença son œuvre en 1352 et la termina 2 ans plus tard. Son horloge, destinée à être placée dans la cathédrale, y fut logée dans le transept méridional, qui venait d’être achevé. Quelques consoles en pierre, encastrées dans la maçonnerie du mur opposé à I’horloge actuelle, en attestent l'ancien emplacement.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Cuando Jacques de Dondis colocó en la torre del palacio señorial de Padua el famoso reloj astronómico -impulsado por pesas y uno de los primeros en su tipo- en 1344, tras dieciséis años de trabajo, saltó a la fama más allá de los Alpes y pronto los príncipes y las ciudades más importantes de Europa sopesaron seriamente la posibilidad de competir con la ciudad de Lombardía, y fue entonces la ciudad de Estrasburgo la única capaz de contratar a un artista extranjero -de nombre desconocido-, quien inventó el mecanismo ingenioso y admirable que eclipsó la reputación del reloj italiano, colocándose entre las maravillas del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este relojero desconocido comenzó su trabajo en 1352 y lo terminó 2 años después. Su reloj fue diseñado para colocarse en la Catedral, aunque se instaló temporalmente en el pasaje sur que recién había sido terminado. Algunos bloques de piedra empotrados en la pared de mampostería opuesta a la ubicación actual del Horologio indican su emplazamiento anterior.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El tiempo del mundo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pensados como parte importantísima de edificios públicos, estos horologios no se limitaban a la indicación de los distintos intervalos que conformaban el día secular. Los distintos niveles brindaban al espectador una imagen inmediata tanto de la ubicación de las constelaciones, el curso de las estaciones, las fiestas sagradas más importantes –como la celebración de la Pascua- y también proporcionaban información detallada sobre el estado de las constelaciones estelares que eran de gran ayuda para la elaboración de horóscopos y cartas astrales.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los distintos elementos mecánicos que incluye el horologio y visibles hoy día, se encuentran móviles con las figuras simbólicas de los siete días de la semana, la salida y la puesta del sol, un globo celeste para indicar el tiempo sideral, un planetario, un globo lunar, un calendario civil, un calendario eclesiástico, y por si esto fuera poco, también se encuentra en el horologio una imagen de la Muerte, y una imagen del Cristo y sus Doce Apóstoles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mundo con sus distintos movimientos se despliega ante los ojos entrenados con una claridad apabullante, permitiendo al hombre tomar precauciones ya que el horologio facilitaba, de un solo vistazo, saber el vencimiento de plazos comerciales, y al espectador piadoso recordar la prometida existencia de una vida después de la tumba, acuciado por los retablos que también se encuentran empotrados en esa fábrica magnífica: la Creación del mundo, la Resurrección de los muertos, el Cristo juzgando al mundo, el Juicio Final, el Pecado y el Vicio, la Inocencia, un retrato de Schwilgué, otro de Copérnico y otro de Urania.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Schwilgué&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La fabricación del actual reloj astronómico de la Catedral de Estrasburgo se debió a Jean-Baptiste Schwilgué [1776-1856] quien lo construyó con la ayuda de su hijo Charles, entre los años 1838 y 1843, aunque el reloj indica el año de 1842. La pericia de padre e hijo queda manifiesta cuando se constata que en 1844 ambos patentaron una máquina calculadora que utilizaba llaves, considerada como la segunda de su tipo a nivel mundial, precedida sólo por la de Luigi Torchi.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este invento le ha valido a Jean-Baptiste un lugar en la amplia galería de personajes ilustres que preconizaron la construcción de las actuales computadoras y equipos de cálculo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ungerer relata en un vivo párrafo de su Descripción la magnitud que adquirió el hecho de poner en funcionamiento semejante reloj astronómico:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;Les études en détail, la confection des dessins et l'exécution des mécanismes durèrent quatre années, de sorte que l'horloge put fonctionner pour la première fois le 2 octobre 1842, à l'occasion de la 10ème session du Congrès scientifique de France, qui eut lieu à Strasbourg; l'horloge fut définitivement mise en marche à l'heure de minuit du 31 décembre 1842. Pour honorer dignement l'éminent inventeur, la ville et de nombreuses corporations de métiers et autres délégations organisèrent une fête de nuit avec cortège aux flambeaux, à l'occasion de laquelle Schvvilgué fut brillamment fêté par la bourgeoisie de Strasbourg.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Los estudios al detalle, la elaboración de diseños y la fabricación de los mecanismos duró cuatro años, de suerte que el horologio pudo funcionar por primera vez el 2 de octubre de 1842, en ocasión de la Décima sesión del Congreso Científico de Francia, que tuvo lugar en Estrasburgo;  dicho horologio fue definitivamente puesto en marcha a la medianoche del 31 de diciembre de 1842. Para honrar dignamente al eminente inventor, la ciudad y numerosos gremios y delegaciones organizaron una fiesta nocturna con una procesión de antorchas, ocasión en la que Schwilgué fue brillantemente festejado por la burguesía se Estrasburgo.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Descripción de Ungerer, con sus 30 páginas y sus grabados maravillosos, consiguieron preservar al mundo la historia compendiada de una de las fabricaciones más excelsas del ingenio humano, fraguada en una época donde el hombre de ciencia elaboraba utensilios a favor del hombre común, y donde a dichos hombres de ciencia se les celebraba otorgándoles el reconocimiento y dignidad que bien merecían.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Agustín, el Obispo de Hipona, dejó en sus Confesiones una declaración que a los hombres actuales -mil seiscientos años después- sigue siendo familiar e innegable:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo decir que existe éste, cuya causa o razón deja de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;En un breve pero sustancioso ensayo publicado en los ‘Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, núm. 7’  de la Ed. Univ. Complutense de Madrid, Gemma Muñoz-Alonso López expone las razones por las cuales la ‘Ciudad de Dios’ es a la vez que una filosofía-teología, también la solución a la concepción pagana de una historia cíclica:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“La radical originalidad de la Ciudad de Dios, en cuanto justificación de su historia y su sentido, sería incomprensible sin la previa justificación y sentido de la superación de la noción de tiempo cíclico y movimiento eterno de los griegos. Nos encontramos así con dos de los conceptos nucleares que cambiarán el rumbo de la concepción de la ‘historia’ en el mundo occidental: la creación y el tiempo en el universo cristiano.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta observación no es gratuita, en el mismo ensayo encontramos a un Agustín que en su afán de encontrar un sentido a la historia, termina resaltando la Sempiterna Sabiduría del Creador y la efímera vida del hombre. Muñoz-Alonso López añade:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Desde estas consideraciones san Agustín se enfrenta a la problemática de una medición del tiempo, pues ha de ser medido 'cuando pasa', en el instante indivisible e inextenso del presente. El tiempo, entonces, 'va de lo que aún no es, pasa por lo que carece de espacio y va a lo que ya no es'. El tiempo histórico, el tiempo 'integral' como lo llama J. Guitton, es, pues, casi inaprehensible, aunque sea el eje sobre el cual gira la historia universal.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La visión plural de los hombres permitió que Agustín se cuestionara sobre el sentido último de la historia y de la vida y el tiempo humanos, mientras esas mismas preocupaciones –cómo medir el paso del tiempo- levantaron obras magníficas, el Horologio de Estrasburgo entre ellas. El elemento divino embebido en el hombre le hace a la vez advertir su pequeñez, y festejar la grandeza de un intelecto que nos ha sido misteriosamente dado en préstamo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://image.issuu.com/091210113105-292c9a85e9ca4f909ed7297ee7ae6a61/jpg/page_54.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://image.issuu.com/091210113105-292c9a85e9ca4f909ed7297ee7ae6a61/jpg/page_54.jpg" width="256" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://image.issuu.com/091210113105-292c9a85e9ca4f909ed7297ee7ae6a61/jpg/page_55.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://image.issuu.com/091210113105-292c9a85e9ca4f909ed7297ee7ae6a61/jpg/page_55.jpg" width="256" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="View LVIII LLL [A II No VIII] - 10 DICIEMBRE 2009 - Description de l'Horloge Astronomique on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/23930866/LVIII-LLL-A-II-No-VIII-10-DICIEMBRE-2009-Description-de-l-Horloge-Astronomique" style="margin: 12px auto 6px auto; 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El autor intelectual del crimen es también la víctima del crimen. Ejemplo de ello lo encontramos en los cuentos ‘Tema del traidor y el héroe’, ‘Abejacán el bojarí muerto en su laberinto’, y también en ‘La muerte y la brújula’. Sus personajes principales saben que marchan a una muerte segura, desenlace forzoso de una historia enigmáticamente predeterminada desde tiempos inmemoriales.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Policías y bibliotecarios&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cuento policíaco sirvió a Borges como una herramienta insuperable para la experimentación y la exploración argumental. Sus reflexiones científicas, metafísicas, filosóficas, teológicas e incluso antropológicas se embebieron en los textos con tanta naturalidad que incluso aquellos libros inventados y jamás escritos terminan por tener una presencia –y consistencia intelectual- tan fuerte como los volúmenes impresos en papel que conforman cualquier biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La razón de esto puede encontrarse en el caso mismo de Borges.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El 12 de septiembre de 1933 apareció el primer número de la ‘Revista Multicolor’ del diario ‘Crítica’ que se entregaba los sábados junto con el periódico y que recién Borges comenzaba a dirigir. Natalio Félix Botana, el director del diario deseaba que sus periodistas fueran ‘cultos’, y se encargó de agrupar a algunos de los intelectuales más notables del momento, entre ellos Roberto Arlt, Carlos Mastronardi y Pablo Rojas Paz. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Exigió también a los colaboradores que entregaran un artículo cada quince días, oportunidad que dio a Borges la posibilidad de publicar algunos de sus primeros cuentos, críticas de libros y algunas traducciones de sus autores favoritos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El trato constante con colaboradores, periodistas, y el mundillo editorial de los diarios permitió a Borges conocer y practicar la nota periodística, exigiéndole además el mantener un alto y constante nivel de calidad en los textos que escribiera en ese entonces.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El tiempo y el laberinto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En los primeros párrafos del cuento se lee una referencia esclarecedora: ‘la tesis de que Dios tiene un nombre secreto, en el cual está compendiado (como en la esfera de cristal que los persas atribuyen a Alejandro de Macedonia) su noveno atributo, la eternidad -es decir, el conocimiento inmediato de todas las cosas que serán, que son y que han sido en el universo.'&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La afirmación de la eternidad aparentemente lleva a  la invalidación de los laberintos: todo laberinto será resuelto tarde que temprano, siempre y cuando el plazo de tiempo de que se disponga para solucionarlo sea infinito.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es en este momento donde Borges encuentra en la concepción del tiempo según Hume el punto de partida de lo que serían algunos de sus cuentos más memorables: no se trata de un todo continuo sino de una sucesión de instantes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las implicaciones de esto causan vértigo, cada hombre sería muchos hombres, la personalidad surgiría como la suma de una cantidad indefinida de sucesos determinados y la conciencia humana como tal se hermanaría -hasta el punto de confundirse- con la memoria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Teóricamente la posibilidad de que exista un laberinto sin solución o laberintos lineales donde no existan recovecos ni caprichosos giros, fragua en la escritura de un cuento que es también un laberinto, y un mapa y una explicación del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;De docta ignorantia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Erik Lönnrot, uno de los protagonistas, comienza educándose: Treviranus –el comandante de Erik- llama ‘mamotretos’ a los libros que el asesinado Yarmolinsky escribiera, por lo que se cierra a todo intento de comprensión. Sus motivos son claros: le interesa atrapar al asesino, y nada más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lönnrot aventaja a Treviranus ya que desea comprender los motivos que tuvo el asesino, y presiente que encontrar las causas de esos motivos es de alguna forma encontrar los efectos consiguientes, situación que teóricamente le permitiría adelantarse al asesino y sus planes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, Scharlach también debe instruirse y al igual que su cazador, ha de conocer los terrenos sobre los que ha de desarrollarse su destino compartido: &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘A los diez días yo supe por la Yidische Zeitung que usted buscaba en los escritos de Yarmolinsky la clave de la muerte de Yarmolinsky. Leí la Historia de la secta de los Hasidim; supe que el miedo reverente de pronunciar el Nombre de Dios había originado la doctrina de que ese Nombre es todopoderoso y recóndito. Supe que algunos Hasidim, en busca de ese Nombre secreto habían llegado a cometer sacrificios humanos… Comprendí que usted conjeturaba que los Hasidim había sacrificado al rabino; me dediqué a justificar esa conjetura.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por más que Borges dijera por boca del redactor de la Yidische Zeitung –miope, ateo y muy tímido- que el cristianismo es otra de las supersticiones judías, vemos que el conocimiento y uso de la tradición judeo-cristiana le sirvieron bastante bien al escritor argentino para la escritura de este cuento, matemáticamente perfecto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Los desenlaces&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La facultad que permite a una brújula ser útil en un laberinto tiene que ver directamente con la elaboración netamente humana de los mapas, entendiendo por ‘mapa’ la representación estilizada, simbólica e inmediata de una región geográfica que puede ser tan pequeña como una habitación o tan extensa e intrincada como un país y sus diferentes distritos o demarcaciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La brújula que aparece en el cuento se transforma en trampolín desde donde la apreciación meramente espacio-temporal de ciertas circunstancias cede invariablemente ante la convicción de que algo ya predeterminado en la eternidad seguirá realizándose sempiterna e invariablemente, la brújula que se utiliza continúa señalando un obsoleto norte geográfico y su principal virtud es la de permitir el despliegue de una multiplicación de direcciones que convergen en otro punto, aquel que sólo Lönnrot puede desentrañar, ya que ambos poseen las mismas claves de los asesinatos misteriosos. El último laberinto, el más estilizado de todos, resulta ser una línea: nuestra guía es entonces la matemática, sublimación de los conceptos humanos, y ya no la aguja de la brújula.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘…Scharlach, cuando en otro avatar usted me dé caza, finja (o cometa) un crimen en A, luego un segundo crimen en B, a 8 kilómetros de A, luego un tercer crimen en C a 4 kilómetros de A y de B, a mitad de camino entre los dos. Aguárdeme después en D, a 2 kilómetros de A y de C, de nuevo a mitad de camino. Máteme en D, como ahora va a matarme en Triste-le-Roy.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lönnrot experimenta una súbita y escalofriante revelación: el juego de Scharlach era artificioso y elaborado, la solución y vía alterna que él mismo propone es más simple, aunque el resultado seguirá siendo el mismo: morir a manos de Scharlach. Sólo entonces sabe que el papel predestinado de Scharlach es el de ser su ejecutor, y a él le corresponde seguir siendo ejecutado, in saecula saeculorum.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El postulado de Borges que considera la vida del hombre como un fenómeno biológico que terminará inexorable y sempiternamente en la muerte, tiene en la aguja metálica de la brújula un símil difícilmente refutable: de la misma forma que in aeternum la brújula -al menos en esta tierra y en este tiempo- siempre apuntará hacia el norte, el hombre buscará realizar su destino… cuando es el destino mismo el que se encarga de moldear al hombre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín Gardiner, en un artículo publicado en su libro ‘Nuevos rompecabezas mentales’ -México, 1991- rescata un método práctico para la resolución de laberintos, propuesto ya en 1882 por Edouard Lucas. Citando literalmente, su opinión es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘¿Existe un procedimiento mecánico -un algoritmo, para usar un término matemático- que solucione los laberintos, incluyendo los que están conectados en forma múltiple, con circuitos cerrados que rodean la meta? Lo hay, y su mejor formulación se da en el libro de Edouard Lucas "Recréations mathématiques" (volumen 1, 1882). Conforme camina a través de un laberinto, dibuje una línea en un costado del camino, digamos a la derecha. Cuando llegue a una nueva unión de caminos, tome el que desee. Si al caminar a lo largo de un sendero, regresa a una unión que previamente ha visitado, o llega a un callejón sin salida, dé la vuelta y regrese por donde llegó. Si al caminar a lo largo de un camino anterior, ya recorrido (un camino marcado sobre la izquierda), llega a una unión ya visitada, tome un nuevo camino, si uno está disponible; de otra manera tome uno de los viejos caminos. Nunca entre a un camino que esté marcado por ambos lados.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Evidentemente, nos encontramos retrasados respecto a los laberintos casi metafísicos que propone Borges. La topología clásica permite a Lucas, en la página 46 de su libro, afirmar: &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Cela posé, nous allons démontrer que ce point mobile peut décrire successivement toutes les lignes du réseau, sans saut brusque, et sans passer plus de deux fois sur chacune d'elles. En d'autres termes, un labyrinthe n'est jamais inextricable.” [Sopesando esto, vamos a demostrar que un punto móvil puede describir sucesivamente todas las líneas de una red sin saltos bruscos, y sin pasar más de dos veces sobre cada una. En otras palabras, un laberinto jamás es inextricable.]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy sabemos, gracias a Borges, que el laberinto, el espejo y los sueños, sólo son algunas representaciones, moldes o formas que poseemos los hombres para intentar aprehender el sentido último de esa palabra curiosa: inextricable.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SxhAIkYAxNI/AAAAAAAAAfo/dm6BIvsxrhA/s1600-h/page_54+-+03+diciembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SxhAIkYAxNI/AAAAAAAAAfo/dm6BIvsxrhA/s200/page_54+-+03+diciembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SxhAtLxUwDI/AAAAAAAAAfw/iYYBh9-RuJk/s1600-h/page_55+-+03+diciembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SxhAtLxUwDI/AAAAAAAAAfw/iYYBh9-RuJk/s200/page_55+-+03+diciembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="View LVII LLL [A II No VII] - 03 DICIEMBRE 2009 - La muerte y la brújula on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/23628472/LVII-LLL-A-II-No-VII-03-DICIEMBRE-2009-La-muerte-y-la-brujula" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;LVII LLL [A II No VII] - 03 DICIEMBRE 2009 - La muerte y la brújula&lt;/a&gt; &lt;object codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" id="doc_134919599475455" name="doc_134919599475455" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" align="middle" height="500" width="100%" &gt; 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La lápida saltó en pedazos al primer golpe de la piocha, y una cabellera viva de un color de cobre intenso se derramó fuera de la cripta. El maestro de obra quiso sacarla completa con la ayuda de sus obreros, y cuanto más tiraban de ella más larga y abundante parecía, hasta que salieron las últimas hebras todavía prendidas a un cráneo de niña. En la hornacina no quedó nada más que unos huesecillos menudos y dispersos, y en la lápida de cantería carcomida por el salitre sólo era legible un nombre sin apellidos: Sierva María de Todos los Ángeles. Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El método&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Si Borges utilizaba la misma técnica que empleara Dante para lograr aprehender en una sola palabra la esencia, vida y obra de una persona, Gabriel García Márquez en cambio hace de la delimitación exacta de distintas circunstancias la puerta de entrada que deberá traspasar cualquier lector de sus obras.&lt;br /&gt;Esta novela, publicada en 1994, tuvo no obstante su propaganda y campaña de mercadotecnia espectaculares, una fría acogida en nuestro país. Apareció en los entrepaños de las principales librerías, se le dedicaron algunas páginas en periódicos y minutos en noticieros radiales y televisivos, pero el cuento novelado, o la historia cuentística fue poco leída.&lt;br /&gt;La razón: es una novela que juega con la filosofía aristotélico-tomista, que poco tiene que ver con el modo de vida actual y el concepto de eso que es ‘el amor’, y quizá exceptuando algunos pasajes de otras novelas del mismo autor –como los debidos a Melquíades en Cien años de soledad- tiene poco en común con otras historias del escritor colombiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La rabia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;"No veo el porqué de una peste", dijo el marqués. "No hay anuncios de cometas ni eclipses, que yo sepa, ni tenemos culpas tan grandes como para que Dios se ocupe de nosotros".&lt;br /&gt;La mordedura de un perro arrabiado a Sierva María de Todos los Ángeles, su hija, desata conmoción en la familia, y el pueblo: es la primera víctima del can que terminara colgado de un almendro para avisar a toda la población que había sido muerto por la rabia, pero las cicatrices que le dejara la mordida sanaron, sin dejar siquiera leves excoriaciones.&lt;br /&gt;El marqués comienza la búsqueda de un remedio y se vale de las opiniones más autorizadas sobre la enfermedad, para terminar admitiendo que el tiempo corre demasiado lento, que su mujer Bernarda y él sólo tienen el lazo de la hija, y que Sierva María tendrá que luchar sus propias batallas, inmersa entre la voluntad de un dios que no se sabe a ciencia cierta si se ocupa de los negocios de los hombres, y la voluntad humana que pretende tener una cura para toda dolencia, aunque dichos remedios sean de efectividad dudosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El escolástico&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La niña termina enclaustrada, viviendo en un mundo regido por leyes extrañas, la última en darse cuenta de la presencia de la niña es la abadesa, una ‘mujer enjuta y aguerrida, y con una mentalidad estrecha que le venía de familia’, contra la que habrá de estrellarse Sierva María, quien ‘ayudó a degollar un chivo que se resistía a morir. Le sacó los ojos y le cortó las criadillas, que eran las partes que más le gustaban. Jugó al diábolo con los adultos en la cocina y con los niños del patio, y les ganó a todos. Cantó en yoruba, en congo y en mandinga, y aun los que no entendían la escucharon absortos.’&lt;br /&gt;El eterno pleito entre distintas concepciones religiosas es resaltado aquí: por un lado el convento que recibe a la niña que será exorcizada, y por el otro lado la opción desechada de dejarla en manos de los negros, que sólo sacrifican gallos en sus oscuros dialectos a dioses mucho más oscuros.&lt;br /&gt;Cayetano Delaura, el bibliotecario y asistente del obispo tiene conocimiento de la niña por medio de un sueño. Jamás la ha visto, pero ya sabe cómo es:&lt;br /&gt;Habían hablado mucho de ella. Habían repasado juntos las crónicas de endemoniados y las memorias de santos exorcistas. Delaura suspiró: "Soñé con ella".&lt;br /&gt;"¿Cómo pudiste soñar con una persona que nunca has visto?", le preguntó el obispo.&lt;br /&gt;"Era una marquesita criolla de doce años, con una cabellera que le arrastraba como la capa de una reina", dijo. "¿Cómo podía ser otra?"&lt;br /&gt;García Márquez juega aquí con elementos típicamente novohispanos: la escolástica y el clero, la inquisición y sus exorcismos, la rabia y los esclavos negros con sus propios ritos.&lt;br /&gt;En un arranque humorístico, el escritor realza: ‘Por gestiones del obispo, Delaura estaba en la lista de tres candidatos al cargo de custodio del fondo sefardita en la biblioteca del Vaticano’. Delaura teme ante la empresa que le encomienda el obispo: encargarse del exorcismo de la niña. Tiembla, le sudan las manos, no se siente capaz. Pero termina cediendo.&lt;br /&gt;Aunque la abadesa les llamara ‘dueños de Dios’ al obispo y a él, el encuentro entre Delaura y la niña maniatada y tirada en un catre dentro de un cuartucho de paredes cubiertas por moho, es decisivo. &lt;br /&gt;Ese primer encuentro lo deja helado, ella era tal cual aparecía en sus sueños. Y toma la decisión de ganar en aquella batalla contra los demonios, regresando al obispado a encerrarse en la biblioteca, de donde salió cinco días después, sintiéndose ‘con las alas del Espíritu Santo’.&lt;br /&gt;Pero en la siguiente entrevista, ella se lanza sobre él a la primera oportunidad, arañándole el rostro y mordiéndole la mano. Delaura muestra sus heridas cual si fuesen trofeos de guerra al obispo y no cede en su empeño, regresa, y se permite hablar con la niña. El paso de la inconciencia a la lucidez es imperceptible, ‘se fue enardecido por la revelación de que algo inmenso e irreparable había empezado a ocurrir en su vida.’&lt;br /&gt;El bibliotecario escolástico exorcista está a punto de luchar contra algo más que los demonios conocidos a través de los libros: deberá luchar contra aquello que jamás pensó confrontar, su propia alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El amor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Delaura se encara al obispo manifestándole sus dudas sobre la posesión diabólica de Sierva María. Pero sigue obedeciendo y regresa al convento una y otra vez. Poco a poco la plática se extiende y profundiza, hasta que el eclipse solar esperado y superado lleva una noticia a la niña: sabe que va a morir.&lt;br /&gt;A partir de entonces Delaura ya no encontrará paz ni en lo más recóndito de la biblioteca ni en los sesudos libros que lee, Leibniz incluido.&lt;br /&gt;El amor de Sierva María y Delaura sobrepasa el ámbito de la carne, ya que no logra consumarse en la unión íntima. Delaura se arrepiente en el último momento, y sólo entonces vuelve a rezar.&lt;br /&gt;Ya no hay marcha atrás, ‘en los días siguientes sólo tuvieron instantes de sosiego mientras estaban juntos. No se saciaron de hablar de los dolores del amor. Se agotaban a besos, declamaban llorando a lágrima viva versos de enamorados, se cantaban al oído, se revolcaban en cenagales de deseo hasta el límite de sus fuerzas; exhaustos pero vírgenes. Pues él había decidido mantener su voto hasta recibir el sacramento, y ella lo compartió.’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Matrimonios profanos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;García Márquez consigue esbozar un dibujo muy claro de lo que sería un matrimonio ‘santo’, según la idea cristiana del sacramento y la vida virtuosa de ese entonces. Los dos enamorados viven su amor cual marido y mujer, sin que medie el contacto abrasador de la carne: ‘ella mantenía la celda limpia y en orden para cuando él llegaba con la naturalidad del marido que volvía a casa. Cayetano la enseñaba a leer y escribir y la iniciaba en el culto de la poesía y la devoción del Espíritu Santo, a la espera del día feliz en que fueran libres y casados.’&lt;br /&gt;El desenlace de la historia no es feliz, quizá porque desde el principio García Márquez tenía en mente escribir la historia de una muerte, más que la historia de una vida, o dos vidas. La sinrazón de la maravilla y el milagro se extiende hasta nosotros, enturbiando aquello que pensamos claro y diáfano, demostrándonos con sus escenas perfectamente ambientadas que algunas obras de Dios difícilmente pueden ser entendidas si no se tiene también una perspectiva y una mirada divina:&lt;br /&gt;‘A veces atribuimos al demonio ciertas cosas que no entendemos, sin pensar que pueden ser cosas que no entendemos de Dios.’ El amor es tanto o más inexplicable que la existencia del mal, el problema de la Providencia divina, o el libre albedrío.&lt;br /&gt;Y la razón sigue asistiendo a Cayetano Delaura, sólo Dios sabe cuántas aberraciones, injusticias, crímenes u horrores son tan sólo difíciles senderos y tortuosas rutas que sigue el Creador para hacer cumplir sus planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es casi imposible saber si García Márquez leyó a Umberto Eco, y si lo hizo cómo y de qué manera le impactó aquella explicación erudita que leyó en la biblioteca monástica el entonces joven Adso de Melk:&lt;br /&gt;‘Finalmente, ya no tuve dudas sobre la gravedad de mi estado cuando leí ciertas citas del gran Avicena, quien define el amor como un pensamiento fijo de carácter melancólico, que nace del hábito de pensar una y otra vez en las facciones, los gestos o las costumbres de una persona del sexo opuesto: no empieza siendo una enfermedad, pero se vuelve enfermedad cuando, al no ser satisfecho, se convierte en un pensamiento obsesivo, que provoca un movimiento incesante de los párpados, una respiración irregular, risas y llantos intempestivos, y la aceleración del pulso. Para descubrir de quién estaba enamorado alguien, Avicena recomendaba un método infalible, que ya Galeno había propuesto: coger la muñeca del enfermo e ir pronunciando nombres de personas del otro sexo, hasta descubrir con qué nombre se le acelera el pulso... Y yo temía que de pronto entrase mi maestro, me cogiera del brazo y en la pulsación de mis venas descubriese, para gran vergüenza mía, el secreto de mi amor... ¡Ay!, el remedio que Avicena sugería era unir a los amantes en matrimonio, con lo que el mal estaría curado. Bien se veía que, aunque sagaz, era un infiel, porque no pensaba en la situación de un novicio benedictino, condenado, pues, a no curar jamás -mejor dicho, consagrado por propia elección, o por prudente elección de sus padres, a no enfermar jamás. Por fortuna, Avicena, aunque sin pensar en la orden cluniacense, consideraba el caso de los amantes separados por alguna barrera infranqueable, y decía que los baños calientes constituían una cura radical. Pero después leí que, siempre según Avicena, hay otras maneras de curar este mal: por ejemplo, recurrir a la ayuda de mujeres viejas y experimentadas para que se pasen todo el tiempo denigrando a la mujer amada; al parecer, para esta faena las viejas son mucho más eficaces que los hombres. Quizás aquella fuese la solución, pero en la abadía no podía encontrar mujeres viejas (ni tampoco jóvenes). ¿Tendría que pedirle, entonces, a algún monje que me hablase mal de la muchacha? Pero ¿a quién? Además, ¿podía un monje conocer a las mujeres tan bien como las conocía una vieja cotilla? La última solución que sugería el sarraceno era del todo indecente, porque indicaba que el amante infeliz debía unirse con muchas esclavas, procedimiento que en nada convenía a un monje.’&lt;br /&gt;Sí, parece que leemos un extracto de la novela de García Márquez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sw6P7WXzM4I/AAAAAAAAAfA/VCjcqebAYfM/s1600/page_54+-+26+noviembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sw6P7WXzM4I/AAAAAAAAAfA/VCjcqebAYfM/s200/page_54+-+26+noviembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sw6Q7NX3uHI/AAAAAAAAAfI/0REKUKJfiII/s1600/page_55+-+26+noviembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sw6Q7NX3uHI/AAAAAAAAAfI/0REKUKJfiII/s200/page_55+-+26+noviembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/23196061/LVI-LLL-A-II-No-VI-26-Noviembre-2009-Del-amor-y-otros-demonios" style="-x-system-font: none; 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&lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-8396465911886148975?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/23196061/LVI-LLL-A-II-No-VI-26-Noviembre-2009-Del-amor-y-otros-demonios' title='26 noviembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/8396465911886148975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=8396465911886148975' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8396465911886148975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/8396465911886148975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/11/26-noviembre-2009.html' title='26 noviembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sw6P7WXzM4I/AAAAAAAAAfA/VCjcqebAYfM/s72-c/page_54+-+26+noviembre+2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-760145190983860365</id><published>2009-11-19T08:32:00.000-06:00</published><updated>2009-11-19T08:32:20.737-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>19 noviembre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Conversación en La Catedral&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Las preguntas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El ‘examen de conciencia’ con que inicia la novela es engañosamente místico. Esta novela, empresa ambiciosa que vio la luz cuando Mario Vargas Llosa contaba apenas 33 años, es su aproximación personal al Perú que está a punto de caer abatido ante la corrupción política, moral y social del país, y que se resiste entre los últimos estertores a todo intento de redención. Con todo, la novela no es formalmente hablando una ‘novela histórica’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘La Catedral’ es sólo un ‘bar de pobres’, una cantinucha de mala muerte, donde el heredero de una familia colaboracionista conversa largamente con Ambrosio, armando y recuperando cada uno de los momentos que ha vivido siendo primero Santiago Zavala y finalmente ‘Zavalita’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia entreteje varias historias a la vez, cada una con su propio ritmo y su propio tiempo, bajo una mirada diferente que enriquece la visión de los dos interlocutores: lo que para Zavalita es un retroceso, un hundimiento continuo al que no puede escapar -como si se tratara del guión ya previsto de una novela de bolsillo de los años cincuenta o una editorial amarillista de las que él escribe para ‘La Crónica’-, para Ambrosio es la liberación constante y definitiva de alguien que se sabe indefenso ante la muerte, remedio, solución y salida a todo lo que ha vivido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La oposición de Zavalita a los manejos políticos de su padre cristaliza en su ingreso a la Universidad de San Marcos, donde él verá y vivirá la represión ejercida por la dictadura de Odría, siendo esta época la etapa que ha de marcar decisivamente el resto de su vida, arrancándole irremediablemente del seno familiar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque plagada de preguntas, la novela de Llosa no es tan sólo un análisis de la situación vigente en el Perú de entonces, es también la reflexión y expresión atenta de quien asiste al término de una época histórica, y al principio de otra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Odría, la oligarquía y el pueblo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caso de Odría merece un apartado exclusivo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia de su llegada al poder se remite hasta el año 1945, cuando José Luis Bustamante y Rivero asume el cargo de Presidente del Perú, apoyado por la Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA. Al poco tiempo se dieron grandes desacuerdos entre Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del APRA, y el presidente electo, desacuerdos que terminaron en la resolución del presidente de disolver su gabinete aprista, reemplazándolo por uno de índole marcadamente militar. Entre los militares, Odría fue llamado a ejercer el cargo de ‘Ministro de Gobierno y Policía’, desde el 12 de enero de 1947.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para entonces, Odría mismo y algunos otros elementos del gabinete pedían al presidente la proscripción del APRA, a lo que el presidente respondió con una negación absoluta. Esto causó inconformidad en Odría, quien orquesta el golpe de estado llevado a cabo el 29 de octubre de 1948, medida que también le permitiera realizar su deseo de proscribir al APRA y encarcelar a sus principales líderes, declarando además la supresión de las garantías individuales y emitiendo una Ley de Seguridad Interna, para afianzarse definitivamente en su puesto con la complacencia de la oligarquía del país.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta empatía duró poco; Odría abandona su actitud complaciente y enfila en dirección contraria, hacia un populismo que le franqueó la simpatía de la clase baja y los más pobres aunque dicha simpatía en los últimos años de su mandato –conocido también como ‘ochenio’- fue reemplazada por el temor de que su gobierno dictatorial se eternizara. La suerte le sonrió en su periodo gubernamental, marcado por una sobresaliente prosperidad económica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se dice que la decisión de llamar a elecciones generales en 1956 y el anuncio de su decisión de no asistir a las mismas en papel de candidato tomó al Perú por sorpresa. Sea cual fuere la causa para que decidiera esto, su gobierno fue un vaivén continuo entre el crecimiento económico, la simpatía popular –misma que se granjeó con medidas como la tomada el 7 de septiembre de 1955 cuando concedió el derecho al voto a las mujeres- y la corrupción generalizada en todos los ámbitos gubernamentales, así como la sistemática supresión de los derechos civiles de sus perseguidos y adversarios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es la época y los acontecimientos políticos que Mario Vargas Llosa retrata fielmente en su novela, publicada en 1969.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El color del corazón&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿No te das cuenta que te puedes quedar toda la vida de empleadito? -dijo el tío Clodomiro, consternado-. Un muchacho como tú, Flaco, tan brillante, tan estudioso.&lt;br /&gt;-No soy brillante, no soy estudioso, no repitas a mi papá, tío -dijo Santiago-. La verdad es que estoy desorientado. Sé lo que no quiero ser, pero no lo que me gustaría ser. Y no quiero ser abogado, ni rico, ni importante, tío. No quiero ser a los cincuenta años lo que es mi papá, lo que son los amigos de mi papá. ¿Ves, tío?&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Zavalita’ es el heredero de una generación que no pensaba en función de ‘moralidad vs. inmoralidad’ o ‘ética vs. no ética’, sino del ‘beneficio contra inversión’ o el ‘interés contra capital’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ante los ojos de su padre y de su familia, los cuestionamientos sobre el sentido de la vida inmersa en la opulencia basada sobre todo en la injusticia constante y atropellos contra el pueblo, empleados y subalternos, no tienen razón de ser. La apariencia, la imagen que se impone a los demás es lo único válido, y lo que ocurre tras las cortinas, en la soledad de la alcoba, es secreto a voces pero secreto a fin de cuentas, celosamente guardado, como una confesión firmada sin fecha que tarde o temprano habrá de ver la luz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“-No es tu culpa, no es tu culpa -gimió don Fermín-. Tampoco es mi culpa. Un hombre no puede excitarse con un hombre, yo sé.” La homosexualidad de Fermín, el padre de Santiago, es el único punto débil que puede encontrarse en ese hombre que juega a los negocios con el régimen caprichoso del dictador en turno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El único que puede testificar es Ambrosio, el empleado más cercano a Fermín, y también el más lejano de todos: es el chofer de la familia, y el amante del próspero hombre de negocios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;“-Se pone de rodillas ¿ve? -gimió Ambrosio-. Quejándose, a veces medio llorando. Déjame ser lo que soy, dice, déjame ser una puta, Ambrosio. ¿Ve, ve? Se humilla, sufre. Que te toque, que te lo bese, de rodillas, él a mí ¿ve? Peor que una puta ¿ve?&lt;br /&gt;Queta se rió, despacito, volvió a tumbarse de espaldas, y suspiró.&lt;br /&gt;-A ti te da pena él por eso -murmuró con una furia sorda-. A mí me da pena por ti más bien.”&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;La maestría de ese temprano Vargas Llosa es evidente: remata sus historias con el acierto y el olfato que todo buen escritor afina sólo en la batalla implacable y constante que es toda escritura continua y de grandes proporciones. Quizá uno de los retos más difíciles a que se enfrenta Vargas Llosa en esta novela es al trazo delineado de personajes que ostentan una carga sentimental y emocional tremenda, mientras en el entramado principal de la novela son como piezas impasibles de un ajedrez impecablemente labrado en roca.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El futuro&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los días de Ambrosio están marcados por la tragedia de la sangre, el dolor y los gritos de los animales a quienes sacrifica inhumanamente con el pretexto de la rabia: metiéndolos en un saco y dándoles de garrotazos hasta que mueren. “Los hombres tienen ya los garrotes en las manos, ya comienzan uno-dos a golpear y a rugir, y el costal danza; bota, aúlla enloquecido, uno-dos rugen los hombres y golpean. Santiago cierra los ojos, aturdido. -En el Perú estamos en la edad de piedra, mi amigo -una sonrisa agridulce despierta la cara del calvo-. Mire en qué condiciones se trabaja, dígame si hay derecho.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mario Vargas Llosa ha escrito una novela redonda, que responde inesperadamente cada uno de los cuestionamientos que pueden leerse en las páginas iniciales, con un personaje que es también el Perú pobre y desesperanzado de hace cincuenta años: Ambrosio. El futuro para él, para Zavalita, para todo el país, es incierto:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;“¿Y cuando se acabara la rabia se acabaría tu trabajo en la perrera, Ambrosio? Sí, niño. ¿Y qué haría?&lt;br /&gt;Lo que había estado haciendo antes de que el administrador lo hiciera llamar con el Pancras y le dijera okey, échanos una mano por unos días aunque sea sin papeles. Trabajaría aquí, allá, a lo mejor dentro de un tiempo había otra epidemia de rabia y lo llamarían de nuevo, y después aquí, allá, y después, bueno, después ya se moriría ¿no niño?”&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El enemigo de Vargas Llosa&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mario Vargas Llosa ha dicho, en varias entrevistas, que la escritura de sus novelas más ambiciosas, como La casa verde, Conversación en La Catedral y La guerra del fin del mundo, ha sido dolorosa y febril, por partes iguales. Específicamente, Conversación en La Catedral y La guerra del fin del mundo debieron terminar por circunstancias ajenas al escritor, principalmente debido al cansancio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si es verdaderamente asombrosa la capacidad de trabajo que ha demostrado al publicar en espacios brevísimos de tiempo algunas de sus obras mayores como La ciudad y los perros en 1963, La casa verde en 1965 y Conversación en La Catedral en 1969, más asombroso resulta constatar la serie de recursos e imaginación empleados por Vargas Llosa en sus distintas novelas y la galería exuberante de personajes que son ya parte fundamental de la narrativa latinoamericana de la segunda mitad del siglo pasado, y del siglo presente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Veneno y antídoto, en una entrevista concedida a Alonso Cueto y publicada en ‘El Comercio’ de Perú el 14 de mayo del 2000, Vargas Llosa se permite una confidencia. Cueto recuerda: “Me dice que la única manera de combatir el cansancio del final de una novela es embarcándose en otra.” Y transcribe las palabras de Vargas Llosa, inesperadas, cálidas y humanas:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Además tengo muchas historias en la cabeza y por primera vez siento que me va a faltar tiempo para terminarlas. Es algo que no sentía antes. A lo mejor es el primer síntoma de la vejez.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vargas Llosa ha peleado y continúa peleando en buena lid contra sus enemigos, y sobre todo en contra del cansancio. Qué duda cabe.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SwVP6kO6V9I/AAAAAAAAAe4/-7N8kWmhgMg/s1600/page_54+-+19+noviembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SwVP6kO6V9I/AAAAAAAAAe4/-7N8kWmhgMg/s320/page_54+-+19+noviembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SwVPwWHEVCI/AAAAAAAAAew/S0r2dcSaBUA/s1600/page_55+-+19+noviembre+2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SwVPwWHEVCI/AAAAAAAAAew/S0r2dcSaBUA/s320/page_55+-+19+noviembre+2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/22757621/LV-LLL-A-II-No-V-19-NOVIEMBRE-2009-Conversacion-en-La-Catedral" style="-x-system-font: none; 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font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-760145190983860365?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/22757621/LV-LLL-A-II-No-V-19-NOVIEMBRE-2009-Conversacion-en-La-Catedral' title='19 noviembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/760145190983860365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=760145190983860365' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/760145190983860365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/760145190983860365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/11/19-noviembre-2009.html' title='19 noviembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SwVP6kO6V9I/AAAAAAAAAe4/-7N8kWmhgMg/s72-c/page_54+-+19+noviembre+2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-7112980197630933572</id><published>2009-11-12T10:45:00.001-06:00</published><updated>2009-11-12T10:48:24.486-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>12 noviembre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Un sueño barroco&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nutrida con frecuencia de las más oscuras, olvidadas y ocultas elucubraciones de la psique, la cantidad de obras literarias que giran en torno a los sueños sólo pueden ser superadas en número por las debidas a la muerte y al amor, eternos antagonistas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde las primeras y más tempranas aproximaciones a este género, como el ‘Somnus Scipionis’ escrito por Cicerón, hasta las más intrincadas y difíciles como ‘Sylvie and Bruno’ de Lewis Carroll, las obras de carácter onírico denotan una extraña cantidad de rasgos comunes que pueden resumirse en la libertad incondicionada del mundo soñado como contrapuesta a la asfixiante realidad de un mundo oprimido por sinfín de normas y reglas y no obstante, tanto o más absurdo que el otro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El sueño de la razón&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Enigma entre enigmas, el Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz se yergue en su obra como si fuese un obelisco, retrato exacto de algún dibujo tomado de los libros de Atanasio Kircher. Sor Juana llegaría a afirmar retóricamente que su obra completa se debía a peticiones y encargos expresos, exceptuando el Primero sueño: ‘Yo nunca he escrito cosa alguna por mi voluntad, sino por ruegos y preceptos ajenos, de tal manera que no me acuerdo haber escrito por mi gusto si no es un papelillo que llaman el Sueño’. La exageración de esta afirmación resalta no el gusto descuidado y distraído, sino la concentración y el empeño de quien se esmera y vierte su mayor esfuerzo sobre una obra cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se considera al Primero sueño como un poema filosófico, más a tono con la poética filosófica o filosofía poética clásica griega y latina, que como un poema lírico, escrito en un arrebato sentimental o melancólico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las aproximaciones que se han vertido en los últimos cien años sobre el texto han podido esclarecer un tanto –sin agotar- el sentido del poema, que sólo puede ser aprehendido cabalmente si se toma en cuenta el monstruoso caudal de conocimientos que en el momento de su escritura Sor Juana empleó en los versos, y si no se excluye el análisis profundo de la situación de la mujer y la valía de su intelecto en la época histórica que le toca vivir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Octavio Paz en su magnífico ensayo ‘Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fé’ aborda el Primero sueño desde una perspectiva simbólica, elaborando una hermenéutica que debe mucho a los emblemas de Pierio Valeriano y a la imaginería sorprendente que Sor Juana toma directamente de los libros de Kircher y la tradición hermética.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un par de años después, otro estudioso del poema de Sor Juana nos legaría su análisis, esta vez desde el punto de vista científico, demostrando una vez más las profundas raíces del saber enciclopédico de Sor Juana. Elías Trabulse dedica varias notas marginales del tomo segundo de su ‘Historia de la ciencia en México’ a explicarnos por qué ese poema no tiene equivalente en su tiempo: ‘Los conocimientos considerados heterodoxos se desarrollaron a la callada y tuvieron como paradigma las creencias mágicas introducidas a través del jesuita Kircher, de quien Sor Juana era vehemente lectora, en su Musurgia Universalis que inspiró la sección científica del Primero sueño.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;La física y el jeroglífico&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Octavio Paz no puede dejar escapar a la tentación de ver en el Sueño de Sor Juana la lucha y búsqueda incesante del alma que pretende alcanzar las esferas superiores, esas que por su naturaleza misma –mujer y más aún, ‘mujer de claustro’- le estaban vedadas en un mundo marcado por la exclusión sistemática de lo femenino. Y en todo caso, cuando lo femenino aparece en escena, estará siempre supeditado a lo masculino, jamás en rivalidad, y mucho menos en superioridad evidente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La única salida que tiene esta mujer la obliga a saltar sobre cualquier convencionalismo, transgrediendo las reglas mismas y el orden establecido, al escribir un poema que bajo el engañoso título de ‘Sueño’ engarza pieza por pieza la escala que le permitirá no sólo sobresalir en el mundo masculino en el que se desenvuelve, sino más aún, alcanzar lo que a todo interlocutor vecino está prohibido. Si la simpatía que siente por el sabio jesuita alemán aparece en gran cantidad de versos de este poema, ella supera el argumento de los libros leídos y aprendidos de memoria para hacer de su poema un verdadero espejo del mundo y de la razón empeñada en sobrepasar la esfera de la materia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sería en 1983 cuando Elías Trabulse emprendería su aproximación al Sueño, con métodos que al mismo Octavio Paz pudieron haber resultado, si no escandalosos, sí por lo menos reprobables: en vez de analizar uno por uno los 976 versos que componen el poema, inicia con la sección más ‘científica’ del texto [a partir del verso 192], resaltando y rescatando cada uno de los elementos que Sor Juana introduce y explicando también hasta que punto la visión del alma atormentada del poema es la imagen fiel del intelecto acuciado por las distintas dudas, incertezas, y también seguridades, creencias y confianzas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ambos, Paz y Trabulse, son los extremos del amplio especto de interpretaciones, aproximaciones y explicaciones que se han hecho sobre el mismo texto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;El claustro y el laberinto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De habérsenos conservado una copia de ‘El caracol’ probablemente poseeríamos dos obras cumbre en la amplia producción literaria de Sor Juana. El caracol pretendía ser un compendio de armonía; se sabe que Sor Juana fue ejecutante de varios instrumentos musicales, y algunos poemas que se nos han conservado versan directamente sobre el asunto de la música, demostrando el dominio que poseía sobre esta materia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pamela H. Long en su ensayo ‘De la música un cuaderno pedís: Musical Notation in Sor Juana’s Works’ clarifica estos asuntos:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Sor Juana Inés de la Cruz (m. 1695, México) vivió, escribió, estudió y compuso música durante una época de intensa experimentación en los aspectos prácticos de la música, sobre todo en lo relativo a armónica (sic), notación, composición e instrumentación, además del desarrollo de la ópera. Lorente, Mersenne, Ronsard, Galilei, Zarlino, Cerone y Kircher habían intentado codificar el sistema de la representación de las notas musicales, y Sor Juana versó sobre muchos aspectos relativos a la práctica de la notación musical. Compuso un tratado titulado El caracol, en el cual procura simplificar el sistema de la escritura musical como se practicaba en la época.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caracol es laberinto y conlleva también, siempre, una salida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta faceta de la vida de Sor Juana, minimizada frecuentemente sobre todo por la crítica con tintes meramente literarios, nos obliga a reflexionar el papel que la ciencia y la razón juega a lo largo de la obra de Sor Juana. Si bien es cierto que varios poemas y versos de la pluma de Inés se debieron a encargos explícitos de la nobleza virreinal, también es cierto que estos mismos encargos le valieron la posibilidad de escribir sobre temas que no siempre tocaban el amor y asuntos sacros, incluyendo con frecuencia temas eminentemente profanos y cortesanos en sus escritos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El que sería un discurso filosófico, Imago mundi, toma forma de poema, permitiendo a la poetisa establecer de una vez por todas su valía entre los grandes de su tiempo, atacando no de frente –hecho imposible debido a las vigentes restricciones del Nihil obstat imperante y en manos de clérigos cuyo saber dejaba mucho que desear- sino desde el bastión de lo femenino –la poesía- a lo masculino –el discurso escolástico-, dejándola bien librada en este trance. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cambio, el pretendido compendio de armonía al parecer se trataba de una obra más acorde con los manuales escolares y libros de texto en uso, lo que a su vez sería simultáneamente fuerte restricción y gran reto: abordar científicamente lo que en el papel y la teoría puede ser abarcado con leyes que deben mucho a la escuela pitagórica, aunque la ejecución y vivencia se deba sobre todo al estado anímico del ejecutante.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sor Juana pudo hacer, mediante un virtuoso y bien afinado olfato para las cuestiones prácticas, un coto en el convento que le permitió escribir en el como si estuviese en su bastión más seguro y emprendiendo no obstante, a cada momento escaramuzas fuera de la seguridad de aquellos muros, escaramuzas que llegó a ganar ante el público, y que le acarrearían los dolores, altibajos y tropiezos que son ampliamente conocidos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Citando de nuevo a Trabulse:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘La importancia que Sor Juana da a los números como clave, nos indica su inmersión (no sabemos si explícita) en las doctrinas pitagóricas. Lo mismo ocurre con su interés por las proporciones y sus explicaciones basadas en el orden de las vibraciones musicales. Debe considerarse seriamente el estudiar estas influencias pitagóricas y herméticas de la poetisa para poder entenderla cabalmente, pues son inseparables de su afición a observar fenómenos particulares, la cual sería la nota más “moderna” de su criterio científico.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Sor Juana sueña a Inés&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Maravillada por la Combinatoria de Kircher, Sor Juana crea un verbo, ‘kirkerizar’: a tanto llegó su asombro y admiración por el jesuita. Y si el sueño puede ser leído como el ascenso del alma y el intelecto desde los más groseros elementos y humores hasta la contemplación extasiada de la gran fábrica del mundo, también es cierto que Sor Juana se permitió soñar a Inés, liberada de su cuerpo de mujer, y remontando sobre la prisión de la materia inerte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Travesía desgarradora, Sor Juana despierta al final del poema, recluyendo a Inés de nueva cuenta en el claustro, en su cuerpo, en su tiempo. Aunque no todo está perdido: el ‘Sol madeja hermosa’ distribuye su luz al mundo nuevamente iluminado: aún queda la belleza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;AD NOTANDA&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Sor Juana Inés de la Cruz y la ortodoxia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de 1990, y coincidiendo con la conmemoración del V Centenario de la llegada de Colón a América, comenzaron a ver la luz distintos estudios donde se resaltaba un aspecto ignorado en la vida y obra de la poetisa, y que Paz vislumbró en su ensayo antes mencionado. Comenzó a hablarse de la posibilidad de que la familia de Sor Juana fuese conversa, habiendo sido originalmente una familia judía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto explicaría varias cuestiones que dejan de parecer insolubles si se piensa en la adopción de la vida religiosa más como la mejor opción para disipar las dudas sobre un probable oscuro origen judío, que el mil veces resaltado aspecto práctico de la decisión tomada por una mujer que quiere saber lo que saben los hombres en una época donde esto era prácticamente imposible.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra de esas cuestiones antaño insolubles la aborda Robin Ann Rice en un ensayo sin fecha escrito para la Universidad de las Américas, donde abunda sobre el tema de la fuerte influencia que tuvo la Escuela de Alejandría, y más específicamente Clemente, San Gregorio y Orígenes, en la poetisa mexicana:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;“En resumen, a mi juicio, sor Juana rompió todos los moldes cuando optó por usar a Narciso como figura cristológica en su auto El divino Narciso. Primero, porque esta figura mitológica en particular no tenía ninguna tradición mística o sagrada como los protagonistas de otros autos como Orfeo, Jasón, etc. Por lo tanto, tuvo que recurrir a Clemente y Orígenes para idear su propia metamorfosis de Narciso en Cristo. El resultado es una transformación fortuita de Narciso en Cristo por medio de la transformación de Narciso en una especie de Logos mundano, un Cristo convertido en Logos que desencadena su propia muerte cuando el Logos crea a una Naturaleza Humana en la imagen de Dios.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estamos, en efecto, un paso más allá del judaísmo, aunque este cristianismo simbólico tenga muy poco de ortodoxo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Svw4LfCzCfI/AAAAAAAAAdg/7QoxlMVsXOE/s1600-h/LIIIIab+-+12+noviembre+2009+-+crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Svw4LfCzCfI/AAAAAAAAAdg/7QoxlMVsXOE/s320/LIIIIab+-+12+noviembre+2009+-+crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/22473690/LIIII-LLL-A-II-No-IIII-12-NOVIEMBRE-2009-Un-sueno-barroco" style="-x-system-font: none; 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font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7112980197630933572?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/22473690/LIIII-LLL-A-II-No-IIII-12-NOVIEMBRE-2009-Un-sueno-barroco' title='12 noviembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7112980197630933572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7112980197630933572' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7112980197630933572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7112980197630933572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/11/12-noviembre-2009.html' title='12 noviembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Svw4LfCzCfI/AAAAAAAAAdg/7QoxlMVsXOE/s72-c/LIIIIab+-+12+noviembre+2009+-+crop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-7794736855229112267</id><published>2009-11-05T08:51:00.000-06:00</published><updated>2009-11-05T08:51:28.936-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>05 noviembre 2009</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Mé-xi-co&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caudales de tinta han empapado las hojas de libros, tomando la forma de concienzudos ensayos, diatribas, disertaciones u opúsculos históricos, tratando de dilucidar lo que se esconde detrás de esa palabra engañosamente clara.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gutierre Tibón emprendió el resumen de las teorías y explicaciones, que tomaron la forma de reflexiones en torno al nombre y la no menos difícil y oscura fundación de la ciudad, en una obra monumental titulada ‘Historia del nombre y de la fundación de México’, donde, en poco menos de novecientas páginas, va demostrando la cada vez más huidiza etimología que encierra esa palabra total, segundo nombre de nuestro país, y aún no oficializada por los gobiernos en turno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Los nombres&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si pensamos que el libro de Tibón es una árida mescolanza de datos dispersos, estaremos minimizando una obra que resuma frescura, ingenio, y una erudición que parece más anécdota que cita bibliográfica. Y aunque el tema de su búsqueda, y la dirección de la obra está bien definida, el autor enriquece el libro con observaciones propias que ayudan muchísimo a esclarecer hasta dónde el alcance de esa oscuridad aún nos alcanza, y está lejos de ser sobrepasada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el turbulento año de 1970 acude a una marcha, y nos confiesa maravillado, que el antiguo grito de guerra sigue escuchándose en las tierras aztecas, brotando contundente de cada garganta. Esto sucedía 646 años después de la fundación de México, el 7 de junio de 1970: ‘Una multitud radiante por una victoria en cierto tlachtli jugado contra la gente de Cuzcatlan e Izalco, gritaba enardecida, escandiendo las sílabas: ¡Mé-xi-co, Mé-xi-co! Había una mezcla de alegría y de amenaza en sus voces; faltaba la segunda parte del nombre, Te-noch-ti-tlan; pero era en sustancia el viejo grito de guerra azteca como lo habían oído, justamente aterrorizados, los habitantes de Orizaba, en tiempos del hueitlatoani Ilhuicamina, y como lo oyó, dese lo alto de un teocalli en Xochimilco, cierto capitán español, de apellido Cortés, en tiempos del hueitlatoani Cuauhtémoc.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Los extremos se tocan&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si el ejemplo anterior pareciera brotar de alguien que escribe enfebrecido y cegado una recopilación, reseña o semblanza sobre el nombre de México y los sucesos acaecidos alrededor de su fundación, en otras partes del libro establece lo cerca que está el nacionalismo exacerbado de la traición y de la ignominia. Demostrando su conciencia y la tranquilidad de todo sabio y estudioso al tanto del conocimiento que posee y que desea transmitir a sus interlocutores, Tibón repasa someramente el papel que juega Aztlán entre los mexicanos estadounidenses, aquellos que orgullosamente se hacen llamar ‘chicanos’. En la enumeración rápida y jugosa de ciertas actitudes que nos obligan a replantearnos exactamente no sólo nuestra identidad, sino también nuestra idea de lo que es ‘ser mexicano’; el autor resalta que a partir de la década de los setenta, el movimiento chicano puso ‘en boga’ a Aztlán, y quien contribuyó notablemente a este nuevo interés fue ni más ni menos que un norteamericano, Jack D. Forbes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Forbes establece que el sur-oeste norteamericano era la ‘patria de los chicanos’, y su escrito mimeografiado fue ampliamente distribuido entre 1962 y 1963. Siguiendo con el detalle y deslinde de los hechos, Gutierre apunta que cierta Sara Estrella escribió en 1971 un poema titulado ‘Soy chicana de Aztlán’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aún se permite agregar una referencia por demás escandalosa:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘En 1972 Ester R. Pérez, con la colaboración de James y Nina Kallas, publicaron en Guadalajara una “reseña de historia mexicana” bilingüe, titulada Orgullo de Aztlán-Pride of Aztlan, que dedican “al espíritu de valor y nobleza que ha permanecido en nuestra raza desde que salió de Aztlán, hasta encontrarse nuevamente en la tierra de origen de sus antepasados, el México Americano.” Prologa el libro, escrito con tanta buena voluntad como abundancia de errores, Jorge Terrazas Acevedo.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tibón recoge un párrafo de este prólogo, en donde actualmente no encontramos rastros del lamentable espanglish, aunque parezca escrito por alguien que habla y escribe en español pensando en inglés, y preocupado, por si esto fuera poco, por mantener intacta e incólume su simpatía y compromiso por y con el chicanismo: ‘Orgullo de Aztlán pertenece al bilingüismo y biculturalismo fulcro de nuestra autoidentificación y radicalización (sic) como chicanos. La reconquista del poder y la reconquista de nuestra imagen, ambos son una responsabilidad dentro del chicanismo’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿De dónde proviene la difícil identificación de lo mexicano con lo azteca, de la búsqueda del ‘Return to Aztlan’ como una vuelta al paraíso perdido o al vientre materno? Tibón se atreve a esclarecerlo, por más que las razones sean dolorosas, casi increíbles:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Dice el mismo historiador [Durán] que los aztecas, según resulta por las pinturas y caracteres de la historia antigua eran del linaje de los toltecas y de la familia de Huetzitin. Este caballero, al decir del mismo cronista escapó con su gente y familia cuando la destrucción de los toltecas en el puerto de Chapultépec (…) y fue con ella por las tierras del reino de Michoacan hasta la provincia de Aztlan. El sucesor de Huetzitin, Ocelopan, acordándose de la tierra de sus pasados, acordó de venir a ella, trayendo consigo a todos los de su nación (…)Venía con ellos una hermana suya, mujer varonil llamada Matlálatl (…) Traían por su particular ídolo a Huitzilopochtli. Es fácil deducir que las raíces raciales, religiosas y lingüísticas de los aztecas eran toltecas […]’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El extranjero y la tierra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se sabe que Gutierre Tibón fue sobre todo, un autodidacta, recibiendo a los 41 años su primer doctorado Honoris Causa [por la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en Michoacán], esto por su labor de investigación y difusión de la historia de México, su lengua y sus tradiciones. Filólogo en toda la acepción de la palabra, Tibón nació en 1905 en Milán, Italia, viviendo prácticamente su vida toda en México, falleciendo en Cuernavaca, Morelos, en 1999. Su libro fue publicado en 1975, y es reconocido ampliamente como una exposición de la más alta erudición, y también de la preocupación máxima de un hombre que aprendió a amar, a querer a la tierra que le diera abrigo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizá por esto mismo pocos tan calificados y capaces como él, de sacar adelante la empresa de recolección y explicación de los distintos sucesos que fueron fortaleciendo, enriqueciendo y también difuminando, lo que se encuentra detrás de la palabra México y la fundación de la ciudad que llevase el mismo nombre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La lista de autores a quienes cita minuciosa y detenidamente se nutre con los nombres de Sahagún, Durán, Boturini, Ixtlilxóchitl, Tezózomoc, Torquemada, Molina, Seler, León-Portilla, León y Gama, Clavijero, Eguiara, Bernal Díaz, y Cortés.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y por si esto fuera poco, se permite incluir referencias que a más de un lector podrían haber hecho brincar, como la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;México y las conejitas… de Playboy&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mé-xi-co significa, entre otras ochocientas cosas ‘el conejo en la luna’, y ‘el ojo del conejo’. Filólogo trabajando, Tibón define claramente al animalillo silvestre: ‘El conejo: humano, demasiado humano’. ¿Por qué nos agradan tanto los conejos? Responde Gutierre que es algo perdido en lo más profundo de nuestros instintos. ‘Nos agrada instintivamente la vida de esas criaturas, con sus preocupaciones inocentes: una vida infantil, despreocupada y serena.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además, y aquí viene la justificación de la referencia, los varones inconscientemente asocian al conejo con ‘el atributo de femineidad esencial: su prodigiosa fecundidad’. Mirando de cara al pasado, Tibón observa que a últimas fechas la simbiosis entre la simbología del conejo y la mujer joven ha dado paso a la aparición de un símbolo innegable de nuestra sociedad actual:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Me refiero a las conejitas, las bunnies que representan (antes en los Estados Unidos y en Canadá, y luego en todo el mundo) gracia y ternura femenina con cierto acento picante debido a las descomunales orejas de suave pelliza blanca. No olvidemos que la revista paladina de las conejitas tiene una tirada de casi siete millones, una de las mayores en nuestros días’ [Time, 30 de julio de 1973].&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Basten estas citas y estas referencias para dar una idea muy general y también muy escueta de la riqueza del libro de Gutierre Tibón. Es tal la amenidad del texto, y la fecundidad y profusión de noticias y citas, que su lectura puede comenzarse en cualquiera de sus trece capítulos, rebosantes de amor, simpatía y cariño por este país; su libro es, finalmente, una imagen exacta de la increíble riqueza, variedad, y también accidentada esencia de México, su nombre, su tierra y su gente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tibón no dejó fuera de su libro la simbología del Escudo Nacional. La reproducimos a continuación con la seguridad de que a más de un lector le resultará muy ilustrativa, además de esclarecedora: son tantas las erratas, exageraciones y mentiras que al respecto circulan en varias publicaciones, que el texto de Tibón resulta de enorme utilidad:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;«Simbolismo del Escudo Nacional&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin el fundamento de lo que precede, no hubiera podido desentrañar la verdadera interpretación del escudo nacional. En el escudo está escrito crípticamente el místico binomio: me(ztli), Luna y conejo lunar, transfigurado por voluntad divina en nopal; xic(tli), ombligo, se presenta en su forma clásica y arquetípica de piedra; co es “en”. Las tres voces componen Metzxicco, o sea México. Sobre el nopal un águila, símbolo del Sol, desgarra una serpiente, figuración de la oscuridad nocturna, reino de la Luna. Esta lucha cósmica significa la derrota del culto lunar y el triunfo del Sol como suprema potencia divina de los mexicas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El segundo nombre se compone con te(tl), piedra, que alude otra vez al ombligo (como el ónfalo de Delfos), pero también a la tuna dura colorada, noch(tli), cuyo jugo es rojo como sangre: la de los corazones humanos sacrificados al Sol. Con el locativo títlan se integra Tenochtitlan. Todo emerge de la laguna y de la diosa del agua. Esta síntesis genial se debe a la inteligencia de los tlacuilos.»&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SvLhLhh_heI/AAAAAAAAAdI/1fCRdgSpxr4/s1600-h/LIIIab+-+05+noviembre+2009+-+crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SvLhLhh_heI/AAAAAAAAAdI/1fCRdgSpxr4/s400/LIIIab+-+05+noviembre+2009+-+crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/22155026/LIII-LLL-A-II-No-III-05-NOVIEMBRE-2009-Me-xi-co" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; 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font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7794736855229112267?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/22155026' title='05 noviembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7794736855229112267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7794736855229112267' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7794736855229112267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7794736855229112267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/11/05-noviembre-2009.html' title='05 noviembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SvLhLhh_heI/AAAAAAAAAdI/1fCRdgSpxr4/s72-c/LIIIab+-+05+noviembre+2009+-+crop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-7798275695692209039</id><published>2009-10-29T12:00:00.000-06:00</published><updated>2009-10-29T12:00:48.192-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>29 octubre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Del sentimiento trágico de la vida&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma. Y esta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo o nuestro pesimismo, de origen filosófico o patológico quizá, tanto el uno como el otro, el que hace nuestras ideas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tales son los postulados con los que el filósofo español Miguel de Unamuno comienza su libro, terminado de escribir en 1912 y publicado apenas un año después, en 1913. Considerado uno de sus libros principales, Del sentimiento trágico de la vida aborda temas tan espinosos como la fe, la creencia en la vida después de la muerte, y finalmente, la existencia de Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Homo sum&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué es ser hombre? ¿Qué es lo que distingue al hombre de los demás animales? ¿Qué es eso que comúnmente llamamos ‘razón’?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unamuno se enfrenta a las cuestiones fundamentales, base y fuente de toda filosofía. Descarta a la razón como sustentante de la identidad, de la esencia humana, y se inclina por el lado del ‘sentimiento’ o el ‘afecto’: “El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es precisamente en esta lucha sempiterna entre la razón y el sentimiento, entre el sentido común y el instinto, que podemos situar al hombre con sus aspiraciones, sueños y obras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las armas con las que cuenta Unamuno son su inconmensurable bagaje filosófico, y su erudición crítica [aprendió, por ejemplo, danés, para leer a Kierkegaard]. Repasa de manera rápida y también profunda distintas escuelas y corrientes filosóficas y propone distintos ejemplos mediante los cuales se observa ese vaivén que se ha mantenido constante, desde las primitivas filosofías representadas por aquellas obras de teatro escritas por los cómicos latinos [Terencio, por ejemplo] y deteniéndose también en la filosofía de Tomás de Aquino, de Kant, de Kierkegaard, de Juan Bautista Vico [quien ‘vio que la filosofía espontánea del hombre era hacerse regla del universo guiado por instinto d'animazione’] haciendo una observación demoledora en lo tocante al ‘positivismo’ [entre otros males que hizo, fue el de traernos un género tal de análisis que los hechos se pulverizaban con él, reduciéndose a polvo de hechos], desbrozando la filosofía de Spinoza a quien ‘le dolía Dios’, y proponiendo una nueva filosofía del conocimiento, otra epistemología.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;¿Utilidad?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo conocimiento tiene una finalidad, dictamina Unamuno. No es fortuito que arremeta contra los filósofos que se empeñan en recrearse en sus silogismos, raciocinios falseados, que poco o nada tienen que ver ‘con el hombre de la calle’, el hombre que sufre y se atormenta al no poseer una respuesta clara ante la existencia o la negación absoluta de Dios, o siquiera de una vida humana guiada según un ciego propósito extra-humano. Su idea es muy clara: ‘Si un filósofo no es un hombre, es todo menos un filósofo; es, sobre todo, un pedante, es decir, un remedo de hombre.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unamuno gustaba de leer entre líneas, y era el maestro experto en desenmascarar las intenciones ocultas detrás del discurso. Por eso hablaba con un corazón atormentado que da la impresión de estar indefenso, incomprensiblemente expuesto, y aún así, permitiéndole mantenerse firme, coherente con su exposición y discurso. Filosofar es algo indispensable para poder vivir, por más que el hombre necesite vivir para poder filosofar. Es por esto que la Ethica de Spinoza puede leerse no ya como una apretada y árida amalgama de silogismos y corolarios, ‘ordine geometrico demonstata’ [demostrada con orden geométrico] sino como un salmo lúgubre, un desesperado poema elegíaco.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unamuno consigue que el hombre común adquiera conciencia de su obligación de filosofar y hacer frente a esas preguntas que se pueden acallar con mil y un vicios, con mil y una evasiones, y que sólo son verdaderas y genuinas manifestaciones de la naturaleza humana en cuanto lucha y esfuerzo continuos contra lo insondable.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;No quiero morirme del todo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si la filosofía es útil al hombre y le ayuda a hacer frente a este ‘sinsentido’ que es la vida, es porque sobre todo nos ayuda a gritar, a dolernos, poniéndonos en la boca aquello que el corazón y el cerebro pocas veces se atreven a formular, a susurrar siquiera: el miedo a la muerte, la incerteza de no saber si todo se acaba aquí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Comúnmente hay dos posturas, irreconciliables una con otra. Unamuno las sobrepasa, dejando claro que ambas juegan partidas de antemano empatadas, donde la incerteza es lo único seguro:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“&lt;i&gt;…hay tres soluciones: a) o sé que me muero del todo y entonces la desesperación irremediable, o b) sé que no muero del todo, y entonces la resignación, o c) no puedo saber ni una cosa ni otra cosa, y entonces la resignación en la desesperación o esta en aquella, una resignación desesperada, o una desesperación resignada, y la lucha.&lt;/i&gt;”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si en algo cotidiano que todo hombre experimenta, no hay certeza alguna que nos acompañe sino tan sólo la seguridad de que la vida del hombre es una duda y lucha constantes, qué decir cuando pensamos en la posibilidad de la existencia de Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Dios, inmortalidad y dignidad humana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Cómo puede vivir y gozar de Dios eternamente un alma humana sin perder su personalidad individual, es decir, sin perderse? ¿Qué es gozar de Dios? ¿Qué es la eternidad por oposición a tiempo? ¿Cambia el alma o no cambia en la otra vida? Si no cambia, ¿cómo vive? Y si cambia, ¿cómo conserva su individualidad en tan largo tiempo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La antítesis entre una conciencia personal y un Dios que tiende a absorberlo todo y es perfecto sólo porque en él serían todos y cada uno de los hombres, todas y cada una de las cosas creadas -es decir, sería la unidad absoluta, la totalidad conciente-, despiertan en el filósofo más dudas y preguntas que respuestas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero Unamuno no cede. Se encuentra ante aquello que, sólo al ser formulado, podría abatir a cualquiera menos dispuesto a la lucha.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El último giro, las últimas reflexiones de Unamuno, devuelven al hombre aquello que la concepción mojigata de la religión, de Dios, de la filosofía y de la historia –entendida como una concatenación más o menos afortunada de hechos- le arrebatan día tras día: su dignidad, empañada por la figura del hombre sufriente, del hombre dolido, herido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre tantas incertidumbres, tanto dolor, sufrimiento y falsas esperanzas, entre tantas apuestas a lo desconocido y alienaciones voluntarias, Unamuno rescata al hombre mostrándole que en su individualidad tiene el germen de la divinidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cada hombre es, en efecto, único e insustituible; otro yo no puede darse; cada uno de nosotros -nuestra alma, no nuestra vida- vale por el Universo todo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dignificado el hombre, Unamuno también consigue dignificar la obra del hombre, su filosofía, su historia, la fuerza y el empeño de la razón que ya no arremete contra aquello que está fuera de nuestra limitada y miope intelectualidad. El deslinde que hace Unamuno sigue manteniendo su vigencia, noventa y siete años después de haber sido formulado:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;Y ahora viene de nuevo la pregunta racional esfíngica -la Esfinge, en efecto, es la razón- de: ¿existe Dios? Esa persona eterna y eternizadora que da sentido -y no añadiré humano, porque no hay otro - al Universo, ¿es algo sustancial fuera de nuestra conciencia, fuera de nuestro anhelo? He aquí algo insoluble, y vale más que así lo sea. Bástele a la razón el no poder probar la imposibilidad de su existencia.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ad notanda&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Avalanchas de estudios críticos y concienzudos análisis de la obra de Unamuno se han estrellado, haciéndose añicos, al enfrentar la polémica cuestión de si la filosofía de Unamuno tendía a una reconciliación con el catolicismo, si finalmente estuvo a un paso de reconciliarse consigo mismo, retornando a la fe que perdiera en su adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo cierto es que, leyendo sin prejuicios sus libros y sobre todo, aquellos escritos en la última etapa de su vida, no se encuentra afirmación alguna que permita suponer siquiera que Unamuno volvería al catolicismo, con una renovada fe en el Cristo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su vida se mantuvo honesta, coherente hasta el extremo, con aquello que sus libros y ensayos, poemas y ‘nivolas’ resuman: una humanidad que no se resigna a perecer, y que es indispensable para la comprensión y existencia de Dios, tanto o más que aquella ‘materia prima’, el ‘ser’ que la metafísica se empeña en poner por sustrato de todo lo creado, quasi emanación directa de Dios mismo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Del sentimiento trágico de la vida’ es el antecesor directo de ‘El laberinto de la soledad’, de Octavio Paz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las máscaras que acusó y denunció Paz en la sociedad mexicana a mediados del siglo pasado Unamuno las identificó y aunó en el orgullo español de proclamarse ‘ateo’. Hermanó ateísmo con el racionalismo: ambos serían la réplica al catolicismo involucrado en las esferas de la sociedad, intelectualidad, economía, tradición y moral españolas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con su estilo punzante, casi inmisericorde, Unamuno, el español, habla de los españoles, Unamunos a sabiendas o sin saberlo y también entre la espada y la pared.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida’, escribió Paz. Unamuno, quien afirmara que la ‘la metafísica es siempre, en su fondo, teología, y la teología nace de la fantasía puesta al servicio de la vida’, logró identificar dónde se encontraba la raíz de esa contradicción que acuciaba a los españoles -contradicción que de alguna extraña manera también hemos recibido en herencia-:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;Y puesto que los españoles somos católicos, sepámoslo o no lo sepamos, queriéndolo o sin quererlo, y aunque alguno de nosotros presuma de racionalista o de ateo, acaso nuestra más honda labor de cultura y lo que vale más que de cultura, de religiosidad -si es que no son lo mismo-, es tratar de darnos clara cuenta de ese nuestro catolicismo subconciente, social o popular. Y esto es lo que he tratado de hacer en esta obra.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SunXE-hoJRI/AAAAAAAAAco/kpVLxIynPlk/s1600-h/LIIab+-+29+octubre+2009+-+crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SunXE-hoJRI/AAAAAAAAAco/kpVLxIynPlk/s400/LIIab+-+29+octubre+2009+-+crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/21812004/LII-LLL-A-II-No-II-29-OCTUBRE-2009-Del-sentimiento-tragico-de-la-vida" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View LII LLL [A II No II] - 29 OCTUBRE 2009 - Del sentimiento trágico de la vida on Scribd"&gt;&lt;b&gt;LII LLL [A II No II] - 29 OCTUBRE 2009 - Del sentimiento trágico de la vida&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; &lt;object align="middle" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" height="500" id="doc_298567243202325" name="doc_298567243202325" width="100%"&gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=21812004&amp;access_key=key-27khkxt7zm6jnlxnqnot&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=list"&gt;  &lt;param name="quality" value="high"&gt;  &lt;param name="play" value="true"&gt;  &lt;param name="loop" value="true"&gt;  &lt;param name="scale" value="showall"&gt;  &lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;  &lt;param name="devicefont" value="false"&gt;  &lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;  &lt;param name="menu" value="true"&gt; 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font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7798275695692209039?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/21812004/LII-LLL-A-II-No-II-29-OCTUBRE-2009-Del-sentimiento-tragico-de-la-vida' title='29 octubre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7798275695692209039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7798275695692209039' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7798275695692209039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7798275695692209039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/10/29-octubre-2009.html' title='29 octubre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SunXE-hoJRI/AAAAAAAAAco/kpVLxIynPlk/s72-c/LIIab+-+29+octubre+2009+-+crop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-3853402418481113152</id><published>2009-10-22T10:48:00.001-05:00</published><updated>2009-11-08T08:57:08.134-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>22 octubre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Muerte en el Vaticano&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Maurice Serral y Max Savigny no pudieron haber imaginado que su novela sería tan famosa -y también boicoteada- hasta el punto de arrancarlos del anonimato y ser acusados de conspiración y complicidad en el supuesto asesinato del papa Juan Pablo I.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La imaginería popular que gusta ver enigmas donde hay sigilo y silencio vio en la prematura muerte de Juan Pablo I un asesinato flagrante, y en la inmediata sucesión de Juan Pablo II el regreso de la Iglesia Católica a su situación de cerrazón moral, política, cultural e intelectual, tal como se viviera en la época inmediatamente anterior al Concilio Vaticano II.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La idea de la novela es simple, y el desarrollo de la misma lineal, con pocas fracturas espacio-temporales: el seminarista brillante que opta por seguir su propio camino en la búsqueda de la iluminación, que no teme ‘ensuciarse las manos’ practicando ritos ajenos al cristianismo que lo acercan peligrosamente a las filosofías y teologías orientales, en un peregrinaje que le lleva prácticamente a una iluminación mística más acorde con un santón hindú o un lama tibetano que con un sacerdote católico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero antes de ser sacerdote, Martello [Martillo, en italiano] ha sido hombre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Mujeres y dialéctica&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nina aparece en la vida de Martello como una sombra fugaz. Él se entrega por primera –y única- vez, y no sólo cede el cuerpo: también cede su alma. Andreani, su maestro, confidente y guía espiritual esperaba todo de él, mas no que sucumbiera al embrujo de la carne, igualándose al resto de sus compañeros. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bruno Martello era la viva imagen del seminarista ideal, perfecto. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nina se sitúa en el extremo de lo que para Martello es permisible: activista y reaccionaria, no dudó en robar –al lado de sus compañeros- un banco, robo durante el cual resulta herida por una bala. Después del sobresalto y la entrega, con un cigarrillo en los labios, Nina se permite analizar rápidamente su pasado, su situación. ‘Sonrió, recordando que la noche anterior estuvo a punto de confesarle a Bruno que era la primera vez que besaba a un hombre sin sentir en su boca el olor a tabaco. Pero calló a tiempo.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bruno, el hombre, se sabe incapaz de renunciar a la muchacha que ha sido suya, a la que ha curado, lavado, medicado y después poseído. Opta por denunciarla ante las autoridades, y su denuncia no puede tener un desenlace feliz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nina es la única mujer que aparece en la novela, y aunque su interacción con Bruno Martello es tal que termina en una escena de cama y después en una entrevista donde los separa la reja de una cárcel, su sola presencia no basta para compensar la férrea y pétrea presencia de los cardenales, sacerdotes, seminaristas e incluso matones a sueldo que aparecen en el resto de las páginas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Circunstancia y ambiente&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Actualmente, ‘Muerte en el Vaticano’ se cataloga con frecuencia entre las ‘novelas documentales’. Dicha clasificación es sobre todo amarillista, y poco crítica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si las atmósferas y los diálogos rápidos en las escenas claves están perfectamente logrados y delineados se debe al hecho, principalmente, de la participación de dos escritores en la redacción del libro. Se percibe que lo escrito ha sido revisado, releído innumerables veces, y que la afinación de detalles nimios busca aumentar los contrastes y crear también un escenario plagado de claroscuros: Andreani, el maestro y guía espiritual de Martello, resulta elegido papa y manda llamar a Bruno, para pedirle consejo antes de tomar la decisión ‘de abrir las puertas de la Iglesia’. Andreani quiere, finalmente, que Martello guíe a la Iglesia en su búsqueda de acercamiento hacia otras ideologías, credos y cosmovisiones. Pero ya Martello ‘viene de regreso’: él ha visto los peligros que encierran las prácticas místicas que tanto embelesan a los amantes de lo exótico, ha llegado hasta el límite de lo que todo occidental –la Iglesia católico-romana- puede soportar, antes de desmoronarse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con tales situaciones y argumentos, Serral y Savigny consiguieron orquestar una novela que no pudo ser publicada en mejor momento: la primera edición apareció en 1979, pocos meses antes del papado de Juan Pablo I, y su muerte. Por boca de Martello, los autores especifican a qué se enfrentaba en aquel entonces la Iglesia católica, y el papado mismo:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Esta guerra que se está librando ahora es entre todas las religiones y una nueva que viene sacudiendo al mundo. Andreani lo miró, preguntándose a dónde querría ir a parar. Había cierta estridencia en el tono, cierto brillo de iluminado en los ojos del joven profesor, que lo inquietaron. -La religión que nos está dando la batalla en todos los frentes, se llama marxismo.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Ideología&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martello defiende y admira a Judas. Ya en el seminario Andreani había preguntado a cada seminarista cuál era su personaje evangélico más admirado, él escribió decididamente: ‘Judas’. Ya nombrado obispo, Andreani asiste al teatro a ver una representación cuya trama y argumento parecieran estar escritos por el mismo Martello, pero que firma algún desconocido autor alemán. Cinco años más tarde vuelven a encontrarse, Andreani ya es cardenal y Martello regresa a Verona, a morir. Un tumor cerebral está a punto de matarlo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es en este punto donde la novela comienza a formular lo que será el final.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martello aparece traicionando una y otra vez: a sí mismo porque debe la vida a un milagro científico y de fé -y que le hace abjurar de los afanes de ‘modernización’ con los que se identificara anteriormente, obligándose y comprometiéndose con una Iglesia anclada en el pasado-, así como antes traicionó a Nina -quien buscaba si no un cómplice por lo menos sí un aliado-, y finalmente a Andreani que confía en él pidiéndole su ayuda para guiarse en el azaroso mundo que pocas personas conocen tan bien como Bruno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este juego con las ideologías ha alcanzado tal maestría, que momentos hay en que lo escrito rozó el nivel de la profecía. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muere Pío XII. La noticia causa revuelo. Y los autores ponen en boca de un seminarista una observación que apenas esta semana en pleno año 2009 –el 20 de octubre-, hizo vibrar al mundo entero: ‘Pope makes it easier for Anglicans to convert’ [El Papa facilita la conversión a los Anglicanos]. En aquel 1979 los autores escribieron: ‘Ha llegado el momento de cambiar, ¿no cree usted padre Andreani? -Dijo un fogoso muchacho de pelo rojo y anchas espaldas que más parecía un levantador de pesas que un seminarista-. Es necesario salir del aislamiento, buscar contactos nuevos. ¿Por qué mirar con hostilidad a las demás iglesias cristianas, si son más las cosas que nos unen que las que nos separan? He leído que la iglesia anglicana trató varias veces de establecer comunicación con el Vaticano, pero Su Santidad se negó siempre.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;De mortuis nil nisi bonum&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mayor escándalo que envolvió la salida de esta novela estuvo en el hecho de que los autores hubiesen emergido del sistema noticioso de Radio Vaticano. En la red de redes, las noticias en torno a su persona son prácticamente inexistentes, aunque aparecen indicios de que en su tiempo recibieron acusaciones airadas de más de un fanático religioso. El asesinato de un Papa y las justificantes en torno a este hecho consiguen estremecer al lector, sembrando la duda sobre los alcances reales o ficticios de esta novela.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo es seguro: si acaso existe un complot y un asesinato efectivo detrás de la temprana y prematura muerte de Juan Pablo I, dicho complot y asesinato estarán muy lejos de parecerse a lo que fue escrito en las páginas de este libro, aunque sus personajes hayan podido estar basados en figuras con nombre y apellido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Muerte en el Vaticano’ tuvo su versión cinematográfica apenas 3 años después, en 1982. Ambas se perfilan, a treinta años de distancia, como los termómetros de la feligresía preocupada por el rumbo que tomaría la Iglesia Católica ante las distintas corrientes y fuerzas históricas que se encontraban en juego. Lo más sobresaliente de la novela es que acertó en muchísimos detalles, y esto último debido sin duda, a la extraordinaria capacidad de observación y análisis que tuvieron sus autores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Ad notanda&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia de la sucesión papal ofrece no pocas fechas interesantes y datos curiosos, algunos enigmáticos o insospechados. ’A manual of patrology’ [Un manual de patrología], escrito por Wallace Nelson Stearns en 1899, incluye casi al final del volumen la lista precisa de los pontífices en tablas muy detalladas. También agregó rápidas listas de las sucesiones dentro de los distintos reinados europeos, cubriendo casi dos milenios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dentro de la sucesión papal, un caso especial lo constituye la línea de los papas que han llevado el nombre de ‘Esteban’. El primero fue papa del 254 al 257. El segundo murió antes de la consagración, en el año 752, mas su sucesor sería papa del 752 al 757, y llevaría por nombre ‘Esteban II’. La situación es muy curiosa, ya que algunos otorgan efectivamente al papa ‘no consagrado’ el nombre de Esteban I… en cuyo caso el primero sería sólo Esteban, sin numeral.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro momento interesante lo constituyen la elección del primer papa alemán, del primer papa francés, y la aparición de un antipapa, todo esto en el lapso de tan sólo ¡siete años!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primer papa alemán -996 al 999- fue Gregorio V. Le sucedió en el Trono de San Pedro el papa Silvestre II, francés, quien presenció el paso de un milenio a otro: 999-1003. Al pontificado de Gregorio V lo ensombreció la aparición del antipapa Juan XVI, que abarcó del 997 al 998.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aunque parezca increíble, existió una época marcada por un ‘doble papado’, que tuvo como sedes Roma y Avignon, respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras en Roma eran papas Urbano VI [1378-1389], Bonifacio IX [1389-1404], Inocencio VII [1404-1406] y Gregorio XII [1406-1415] en Avignon establecieron sus sedes Clemente VII [1378-1394] y Benedicto XIII [1394-1424]. No obstante, el Concilio de Constanza depuso a Juan XXIII [1410-1415] y a Benedicto XIII. Al renunciar en 1415 al papado Gregorio XII [quien acusara a Benedicto XIII de ser un papa herético] se eligió a Otto Colona, quien tomó el nombre de Martín III [V]. Gregorio XII fue nombrado entonces legado con carácter de perpetuidad en Ancona y cardenal obispo de Porto, lugar donde falleció.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El papado así visto se despliega ante el mundo como un gran imperio, un reino con sus propias leyes, donde los hombres no pueden olvidar del todo su condición de seres humanos, poseedores de virtudes, e innegables defectos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SuB9-KLVImI/AAAAAAAAAcg/4cndfzhfyBY/s1600-h/LIa---22-octubre-2009---crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SuB9-KLVImI/AAAAAAAAAcg/4cndfzhfyBY/s320/LIa---22-octubre-2009---crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SvbcL3D4MII/AAAAAAAAAdY/s6ZduFRxKnY/s1600-h/55---22-octubre-2009---crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; 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La riqueza de sus temas, la bien cuidada ambientación y el juego de personajes que vibran con una voz capaz de superponerse a otras dándonos la sensación de asistir a un extraño concierto de palabras, son sólo algunas de las características que posee dicha publicación.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El título, feliz descubrimiento a pesar de su carga semántica y psicológica, no da pie a duda alguna sobre lo que se encontrará en el volumen: la presencia de las tradiciones –y contradicciones- de los creyentes encerrados en los universos de sus caseríos, la lucha feroz de los pueblos que quieren evitar a toda costa ser un remedo de las grandes ciudades, la conciencia de una pequeñez que choca constantemente con la visión miope de la opinión popular que busca erigirse ídolos cuando no los encuentra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La metáfora y la cruz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno de los principales hallazgos de la Opera Prima de Quezada es el redescubrimiento y uso temerario de la metáfora. ‘Faustino’, el cuento con que inicia el volumen, contiene la actualización exacta de las muchachas transformadas por la noche: ‘Rome, mi niña bonita. Así como estaba Romelia parecía una luna. Muchacha luna, con el rostro bañado en la luz blanca y el aire calientito de acá dentro, en la camioneta. […]Todo era blanco, afuera y adentro, hasta la cobija parda era del color de la luna.’ El color pardo de las cobijas, de todas las cobijas bajo el fulgor de la luna, empareja continuamente la sensación de quien piensa tocar el cielo en medio de la noche, y quien asegura también que por la noche este mundo es un cielo, el cielo de los amantes que se encuentran, de los amantes que recuerdan.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La metáfora sacra no fue olvidada, y la simbología cristiana aparece –era imposible que no sucediera así, sobre todo en los cuentos más fuertemente cargados de temas o referencias ‘provincianos’- sin dejar de lado el carácter lúdico ni el metafísico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El enfermo desquiciado de ‘Las paredes’ no puede ignorar el aspecto fatídico, la predestinación de su propio sino: ‘Eres reina, obsesivo yo; pero tú con tu fijación en la limpieza de tu mundo convencional. Pronto tendría que amanecer. En la ventana, una cruz. Era esa forma la que dividía en cuatro el cielo y la cumbre de los cerros de Valle de Cardos, cerros que alcanzaba a divisar.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin alejarse del terreno de lo sacro, Quezada aún se permite recrear una escena, la más difícilmente alterable, el ‘Día del Juicio’, que emprende de la mano de un suicida fallido; el baile de la Gloria Celeste meciéndose sobre una tierra que no se decide a dejar morir al aprendiz de suicida, quien desea más que nada en el mundo cortarse las muñecas, gesto ahogado por la irreal algarabía de un cielo que muda su color: ‘Eran rojas y él las vio correr: esas nubes habían engordado, el horizonte comenzó a nublarse, no tuvo tiempo para hacer el corte transversal en la muñeca pues el juicio final, el famoso fin del mundo, llegó como anciana ciega a estropearle el numerito’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La mujer, el destino y el baile&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Exhaustivos y nada fáciles, los senderos de exploración en torno a la mujer, sus problemas, situaciones y valoración según las miradas masculinas, en algunos cuentos ofrecen la radiografía  inclemente y descarnada del alcance de las acciones y decisiones femeninas. Mujeres de carne y hueso, con presencias casi tangibles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘La rosa del Dionisios’ narra con una exuberante desenvoltura la dignificación de una matrona, quien más allá del grosero y mercenario deleite de los clientes de su local busca hacer de cada una de sus protegidas la amante perfecta, la compañera de los juegos sexuales más extraños, siempre con la conciencia de saberse reinas de la noche, las dueñas de la alcoba y de los clientes que pagan puntualmente por su compañía y su cuerpo. Pero aquí el cuerpo de las mujeres no es sólo la carne que se ofrece para el placer efímero, o el arma, instrumento o herramienta: es la prolongación de aquello que mueve los hilos, lo que está detrás del telón y que no es otra cosa más que la idea clara de que el negocio es el negocio, y aunque el cliente no siempre tiene razón, sí en cambio tiene la última palabra. La clientela queda así relegada a segundo rango, es la que da para comer y para vivir, pero también es sólo un requisito para lograr alcanzar la realización de cada mujer que vive entre las dos esferas independientes de saberse buena amante en venta, y poseedora de una dignidad que jamás nadie podrá comprar: “Aquí no deben enamorarse ni apendejarse ni creerse de nada. Deben coger sin coger, como si estuvieran cosiendo o barriendo o viendo la novela; pero haciéndolo bien. Un cliente busca atención, quiere sentirse el rey del mundo montado en sus espaldas o caderas. Puede montarse en sus cuerpos pero no en ustedes, niñas.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con todo, aceptar que lo que se hace es un trabajo bien hecho implica por lo menos dos cosas, primera: que todo es perfectible, y segunda: que nada es eterno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La matrona tiene en mente esto último cuando afirma, artilugio empleado por oradores motivacionales, que cederá su puesto a quien demuestre ser mejor que ella. Al mismo tiempo alienta y desalienta, sólo es posible resaltar, sobresalir, cuando se ha aprendido hasta el último punto y la última coma lo que la matrona dictamina, lo que la maestra exige a sus alumnas: sumisión completa. ‘Esto es negocio, pero también cuna de artistas. Artistas de la seducción. No se trata de abrir piernas y ya. Hay que saber hacerlo. El día que alguna me demuestre ser más reina que yo le dejo el lugar sin rencores. Mientras tanto, somos una familia. Y su hogar es el Dionisios.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mujer que no puede escapar de un destino que la fortuna o la desgracia le imponen, asoma con una claridad deslumbrante en ‘Niñas blancas’. La protagonista sin saber por qué, ni para qué, acude a la transformación radical de su fisonomía; poco antes de dejar por completo la pubertad se encuentra ante un espejo que le devuelve la mirada de sus ojos cuyos iris y niñas se han tornado completamente blancos. El escándalo, la noticia que causa revuelo la orillan a tomar una decisión drástica, para la que utiliza un pedazo de cristal del recipiente roto, que alguien le regalara relleno de agua bendita. La madre y el espectador asisten a aquel derecho de réplica, a aquel don –o maldición disfrazada de don- cuya meta final la constituye la muerte por mano propia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si la fuerza de voluntad y el destino ciego son dos formas, no agotan por sí mismas los alcances de la conciencia de la mujer que sabe que es bella. ‘Noche anterior’ retoma en el título aquella referencia de Borges y ‘La noche de las noches’ o ‘La noche que es todas las noches’. Queda el enigma del título avalado por la trama de su tema. La mujer que baila se goza en sí misma, a su alrededor gira el mundo como el escenario de su belleza, el imperativo que situará su figura –y la de la madre, omnipresente- en el centro inequívoco de un mundo que se subyuga ante la belleza hipnótica de la muchacha: ‘Tengo dieciséis años, me entrego a la noche bailando. Bailando, el que es mi rey, padrastro y tío, me dará cualquier cosa. Y yo lo consultaré con mi madre.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Los cómics y el ‘Made in USA’&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La época de la escritura de ‘Valle de Cardos’ coincide con una larga estancia en la Frontera Norte de México. Simitrio Quezada escribe con la memoria puesta en el pueblo que le vio nacer, ese pueblo con forma de pez cuya fotografía ilustra la portada del volumen. Y su reflexión sobre esta memoria, sobre lo que recuerda y lo que intuye a través de la distancia, resalta en cada una de las páginas que escribe, o reescribe. ‘Ayudar a Supermán’ no sólo demuestra la capacidad lúdica de Quezada, sino que es también una crítica a la idiosincrasia provinciana de un pueblo que es todos los pueblos de México. El niño que termina hiriendo, quizá matando, por ayudar a la madre al ver que Supermán no llega –o llegará tarde- funciona además como una acusación puntual en contra de la presencia norteamericana, su cultura y los estragos que causa en quienes no están al tanto del proceso destructivo que conlleva toda digestión a-crítica de cualquier elemento cultural externo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El otro lado de la moneda lo presenta en la figura del migrante que regresa a casa, del hijo que emigró al norte, y al que echaban de menos los amigos, la novia, los maestros y la familia, y que algún día, tarde que temprano, habría de regresar. ‘…las cartas no faltaron: tanto novia como madre conservan las hojas con corazones y ángeles que dibujaba el bracero. […]Por la prolongación se ven pasar más coches y Amparo no se cansa de mirar a través del polvo. « Va a ver, mamá –le dijo Leo en la última llamada telefónica-, la próxima vez que vaya al pueblo voy a partir plaza en una camionetota blanca »’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La capacidad gráfica de Simitrio Quezada queda de manifiesto en la mayoría de sus cuentos, ‘El oponente’ relata la justicia tomada por propia mano, de alguien que se mira a sí mismo como ‘instrumento del Señor’ y no duda en acudir al asesinato para hacer la ‘voluntad de Dios’. Esta misma temática, las insondables decisiones de la Divinidad, llevan a reescribir el episodio de Saúl [Esaú] y Jacob y el famoso plato de lentejas. El personaje de Quezada descubre algo terrible: ‘Mi hermano es un estúpido. No entiende que el dios está jugando con nosotros, como lo hizo en aquel monte con mi abuelo y mi padre.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Panteón de Santa María’, ‘La grabación’, ‘Salve Cruz Bendita’, ‘Las hadas’ permitirían sin mayores problemas una edición gráfica con las típicas viñetas brotando de la boca de sus personajes, sin disminuir un ápice la calidad literaria de los relatos. A tanto llega la destreza narrativa de Quezada, quien en ‘Las hadas’ ofrece una pista de lectura, guiño al lector: ‘No es que no existan, me dice y se acomoda los anteojos. Lo que pasa es que Perrault, Andersen, Grimm, los tatarabuelos de las villas francesas y hasta Walt Disney las personificaron como unas taradas: auténticas niñas taradas con varita y vestidos de quinceañera. Empieza a darme risa, ella me calla.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La bicicleta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aprovechando su estadía en la Frontera Norte de México, Simitrio Quezada fue capaz de escribir un cuentario que amalgama la vida provincial de México con la vida de las grandes ciudades, la búsqueda del ‘sueño americano’ y la búsqueda de la gloria que todo hombre –consciente ó inconscientemente- busca alcanzar. Los felices descubrimientos y encuentros y su destreza narrativa fueron acuciadas más de una vez por las interminables horas de espera, montado en la bicicleta que le acompañara en su diario trajinar entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es por eso que el último cuento, declaración de principios, lleva el homenaje a esa bicicleta y la certeza de que la lucha solitaria es quizá la única salida digna para quien se precie de buscar vivir y andar su propio camino. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘Después de intentos por recuperar mi ritmo, caí. No hubo abucheos, pero sí desilusión. Dijeron que era una lástima. Iba tan bien, y se equivocó. No pude notarlo claramente; nada se ve claro desde el suelo. Tras quitarme esa lágrima de la mejilla izquierda volteé a todos lados y entonces, sin asombro, no vi nada. Nadie vendría a levantarme, nadie soplaría sobre los rasponazos ni me infundiría nuevos ánimos.’ ‘Recuento’ lleva por título, y difícilmente podría haber elegido otro mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Valle de Cardos se erige así, como la piedra de toque de las reflexiones y los temas más queridos del escritor, un honesto y minucioso ejercicio de la memoria, y como la creación titánica de una región geográfica que él llamó ‘Edenes’ -y es también el México provinciano que se resiste a morir ahogado entre los espinos de un futuro gris.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/StcrzIVOe4I/AAAAAAAAAbo/I-LVHuqcG1A/s1600-h/La---15-octubre-2009---crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/StcrzIVOe4I/AAAAAAAAAbo/I-LVHuqcG1A/s320/La---15-octubre-2009---crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/StcsgZ_Op4I/AAAAAAAAAbw/PqsABJrpEGY/s1600-h/Lb---15-octubre-2009---crop.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/StcsgZ_Op4I/AAAAAAAAAbw/PqsABJrpEGY/s320/Lb---15-octubre-2009---crop.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="View L LLL - 15 Octubre 2009 - Valle de Cardos on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/21121783/L-LLL-15-Octubre-2009-Valle-de-Cardos" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;L LLL - 15 Octubre 2009 - Valle de Cardos&lt;/a&gt; &lt;object codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" id="doc_807314371377871" name="doc_807314371377871" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" align="middle" height="500" width="100%" &gt;  &lt;param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=21121783&amp;access_key=key-1ke7ub6n11dc9uoxt2g9&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode="&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="play" value="true"&gt;&lt;param name="loop" value="true"&gt;&lt;param name="scale" value="showall"&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt;&lt;param name="devicefont" value="false"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;param name="menu" value="true"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="salign" value=""&gt;&lt;embed src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=21121783&amp;access_key=key-1ke7ub6n11dc9uoxt2g9&amp;page=1&amp;version=1&amp;viewMode=" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" play="true" loop="true" scale="showall" wmode="opaque" devicefont="false" bgcolor="#ffffff" name="doc_807314371377871_object" menu="true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" salign="" type="application/x-shockwave-flash" align="middle"  height="500" width="100%"&gt;&lt;/embed&gt; 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El volumen de cuentos que Carlos Fuentes tituló ‘El naranjo’ y que fuese publicado en 1993 como cierre de lo que el escritor llamó ‘La edad del tiempo’ es un raro espécimen dentro de la narrativa contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los cuentos muestran una factura desigual, engarzándose como una serie de abalorios disímiles, donde encontramos desenfado, concentración, algunas páginas felices y también la ramplonería autosuficiente de quien se sabe escritor consagrado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, Fuentes opta por una salida difícil para cerrar un ciclo, y aunque ya había ensayado suficientemente al utilizar diversos temas históricos como razones y justificantes de distintos ejercicios literarios, este libro pareciera querer abarcarlo todo, sacrificando el aspecto estético –y literario- en pos de lo utilitario, sello artificiosamente colocado sobre la etapa que el escritor asume, está por concluir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Historia como un continuo formado de distintos episodios es el argumento omnipresente en los relatos, y aunque sus lecturas históricas sean principalmente opiniones propias, es imposible negar que existe un gran empeño detrás de su difícil reconstrucción de los hechos: estamos ante un sobrehumano esfuerzo de la voluntad, más que ante una libertad creadora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Cinco temas, cinco lenguas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abarcando la Conquista de México, los primeros años de la Colonia, el Cerco de Numancia, un viaje sexoso y superficial por los mares Pacíficos que se enfrentan a la Bahía de Acapulco, y el irreal sueño tecnológico de un paraíso nipón, Fuentes busca sostener y dar volumen a cada uno de los relatos que reunió con una fórmula estandarizada que aplicó metódicamente en cada uno de ellos: el doble punto de vista.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los títulos incluyen esta dualidad, buscando el equilibrio. Incluso el índice muestra el difícil artilugio empleado: Las dos orillas, Las dos Numancias, Las dos Américas, son los títulos del primer, tercer y quinto cuentos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El relato ‘de’ Jerónimo de Aguilar intenta reconstruir la confusa historia de la Conquista vista por un extranjero que termina siendo también conquistado; las rencillas de los hijos de Cortés -rasados por el común nombre de ‘Martín’- son retratos pálidos de las facciones políticas que han fraguado en las revueltas, refriegas y movimientos armados del México contemporáneo. Lo que impide al lector entrar de lleno en ese juego y aceptar las sugerencias de Fuentes es el empleo de un lenguaje inevitablemente actual, con una visión contemporánea que juzga hechos de hace quinientos años con los pies puestos en el siglo veintiuno. Y si la justificación de tal proceder pareciera ser la de que Fuentes escribe literatura y no historia, se verá que estos cuentos pretenden ser la re-escritura de la historia inclusa en su mundo literario, con las consecuencias que esto implica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cabe aclarar que no se trata, de ninguna manera, de cuentos o ‘novelas cortas’ históricas, la historia que da los argumentos y líneas principales de la trama desaparece bajo el peso y la presencia de ese permanente punto de vista del escritor, deleitándose en el hecho mismo de narrar lo sucedido según como se piensa que sucedió. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que es admirable, y demuestra por qué Fuentes ha dotado a su obra de un sello propio, son los distintos cambios de inflexión de esa lengua actual que narra en cinco ocasiones con distintos resultados. El español mexicano es tal incluso cuando habla Cortés, o cuando Colón se enfrenta a los representantes de las transnacionales japonesas, y así visto, el más arriesgado y menos venturoso de estos relatos es ‘Apolo y las putas’: Fuentes cae en su propia trampa y escribe en un español desenfadado que busca retratar fielmente el español mexicano de algunas partes del país. El personaje principal, actor cincuentón de olvidadas películas gringas, no se decide a pensar en inglés por más que hable en inglés, su discurso termina perdido entre la conciencia irlandesa norteamericana y la tierra que le sorbe la sangre, el sudor, las ganas y el semen.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Las tentaciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La dualidad no escapa ni siquiera en ese que pareciera ser su cuento más alejado de asuntos históricos. ‘Apolo’ busca siete prostitutas –no ‘sexo-servidoras’, sino ‘putas’ a secas- que acompañen sus andanzas, todas comandadas por una matrona que toma el timón de un velero que se adentra en altamar, sin saber exactamente hacia dónde pero firme en su determinación de mantener el mando. Son siete las que suben, la matrona no es una mujer sino el guardián asexuado que vigila ‘a las enanas’, supervisor complaciente que ofrece a las mujeres una por una, sabiendo que someterán inmediatamente al hombre que pretende poseerlas a todas. El número ocho aquí es el cubo de ese número dos resaltado con anterioridad, y los juegos sexuales que se llevan a cabo sobre la cubierta iluminada por un sol que cae a plomo sobre ellos -desenlace soñado y buscado a lo largo de una vida marcada por la mediocridad y el desencanto- a fin de cuentas nos dejan con la misma impresión que nos ha acompañado a lo largo del relato: tibieza llena de rabia, de frustrada impotencia. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El protagonista habla de su Óscar como lo único que realmente valió la pena en su vida. No pasa mucho tiempo antes de que el lector perciba que tal premio es un reconocimiento al director, y que su actuación será recordada y resguardada por las cinetecas aunque no por méritos propios, sino por el nombre del director, responsable directo de la filmación. El personaje sabe que sólo es un agregado secundario en lo que fue el momento más importante de su vida, y se resiste a aceptarlo: ‘¿Dónde está mi película italiana? Ellos tienen razón. Está en las cinetecas. Si bien le va, está en una videocasete de escasa venta. Película europea clásica en blanco y negro. Ganga: $5.45. Menos que la entrada a un cine legítimo.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su revancha a bordo de la nave que enloquece de sol y sal tampoco le pertenece: las mujeres se la otorgan más como un acto de compasión o conmiseración que como un regalo o presente con visos de ofrenda. ‘Con este ruco no arriesgamos nada’. Saben que cualquiera de ellas puede acabar con la virilidad de aquel hombre, a quien consideran indefenso. Y tienen razón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de la muerte del personaje Fuentes no puede sustraerse a la tentación de prolongar la conciencia del mismo en un plano incorpóreo, y le da los atributos de la omnivisión divina. La principal tentación que aqueja a Fuentes termina por vencerlo. Premios, honores, hommages entre escritores, las frases insertadas como al descuido entre los relatos son clichés inconfundibles que hacen a veces muy penosa la lectura de los cuentos. En ese mismo de ‘Apolo y las putas’ escribe: ‘Acabo de leer el bestseller de García Márquez en Los Ángeles y pienso en el amor en tiempos del sida. No importa. No vine aquí a ser cauto.’ Poco después, el mismo protagonista se permite reflexionar: ‘Alburearon de lo lindo, como es la costumbre en México y en Los Ángeles, ciudades hermanas en las que el lenguaje sirve más para la defensa que para la comunicación, más para disfrazar que para revelar. El juego del albur aleja, disfraza, esconde; se trata de sacar de una palabra inocente otra palabra soez, hacer que todo tenga doble sentido y que éste, con suerte, se vuelva triple.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Realmente un irlandés que piensa en inglés norteamericano puede tener una visión tan mexicana de lo que es el habla cotidiana salpimentada incesantemente con los albures?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Naranja dulce, limón partido…&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si los temas históricos y sus justificantes es lo más difícil a que se enfrentó Carlos Fuentes en ‘El naranjo’, los recursos que emplea con frecuencia rayan en lo fácil, moldes prefabricados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa omnivisión que comprende la segunda mitad de ‘Apolo y las putas’ es también la omnivisión desde la que narra Jerónimo de Aguilar, reflexionando sobre la historia –su historia- con el detenimiento de un erudito académico, bien lejos de su experiencia personal. ‘Lo he visto todo. Quisiera contarlo todo. Pero mis apariciones en la historia están severamente limitadas a lo que de mí se dijo. Cincuenta y ocho veces soy mencionado por el cronista Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España. Lo último que se sabe de mí es que ya estaba muerto cuando Hernán Cortés, nuestro capitán, salió en su desventurada expedición a Honduras en octubre de 1524. Así lo describe el cronista y pronto se olvida de mí’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A caballo entre el hiperrealismo, la historia y la ficción literaria, Fuentes acierta y desconcierta por igual en sus cuentos, revistiendo con su retórica el habla propia de cada personaje en cada situación, como si la única finalidad del libro fuera la de concluir rimbombantemente con la serie de trabajos entre los que destacan ‘Terra nostra’, ‘La región más transparente’ y ‘La muerte de Artemio Cruz’, ‘Cambio de piel’ y ‘Diana o la cazadora solitaria’. Utilizando un símil de teoría musical: puede cantar en distintos tonos y en distintas alturas… pero su tesitura y color siempre será los mismos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La elección del naranjo, de la naranja que se chupa y su fusión-confusión con los pechos maternos es la vía que elige Fuentes para clausurar el volumen de cuentos. Colón recuerda –en un tono y lenguaje lamentablemente impostados- que hasta el Paraíso que buscó fue expropiado por las grandes transnacionales, que los nipones llegaron con sus políticas de trabajo en equipo obligándole a abdicar a favor del progreso, que el Paraíso, Inc. está abierto a todos y pertenece a la humanidad y la cocacola que acompaña al pollo frito son la nueva naturaleza, amorosa madre que alimenta por igual a sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colón firma papel tras papel, asiste a los desfiles, y al final siente el deseo de volver, regresar a España. Pisó nuevas tierras, vivió y bebió de ellas, trajo el ‘Novum Ordum’ además de animales y plantas jamás antes vistos, pero no puede disfrutar de lo que trajo, de lo que hizo, ni de lo que vivió. Decide regresar a España y sembrar nuevos naranjos: lleva con él las semillas que siempre le acompañaron.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;La ciudad y el hombre&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cuento que tituló ‘Las dos Numancias’ ofrece la clave para leer el volumen completo. Exposición detallada de las razones, motivos y pretextos, opta por el discurso académico, impersonal, quizá con el deseo de disfrazar la base común de los cinco relatos que ha engarzado en su libro: ‘Me obsesiona el problema de la dualidad. Invento una teoría de la dualidad geométrica. […]Toda unidad, una vez obtenida, reclama una dualidad para prolongarse, para mantenerse.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empresa y aventura arriesgada -con altibajos evidentes- ‘El naranjo’ puede ser leído como un libro no que habla de temas, historias o personajes de antemano conocidos o intuidos, sino como la confesión entre líneas del escritor que revalora su obra, cómo piensa, cómo siente, ama y odia. Es la profesión y abjuración de dogmas, una voz que necesita otras voces a fin de sincerarse en medio de sus amplios monólogos. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Espectáculo del escritor perdido ante lo que es, lo que ha sido, y lo que habrá de ser, Carlos Fuentes es muchos Carlos Fuentes, y a la vez todos… y ninguno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Ss3odMmP-KI/AAAAAAAAAbI/dYZ1ElL5jJQ/s1600-h/XLIXab---08-octubre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Ss3odMmP-KI/AAAAAAAAAbI/dYZ1ElL5jJQ/s320/XLIXab---08-octubre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/20799442/XLIX-LLL-08-Octubre-2009-El-Naranjo-Dulzura-que-amarga" style="-x-system-font: none; 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Tendría forma de libro, y lo compondrían las siete conferencias que dictara en 1977. Summa perfecta de sus obsesiones, Siete noches –además de ser tal testamento- también fue el ancla que le sirviera para hacer frente a la tempestuosa época de enfermedades y depresión que viviera en ese entonces; sus conferencias resultaron ser la vigorosa síntesis de su obra y pensamiento, resonador minucioso de los temas queridos que aparecen una y otra vez a lo largo de su producción literaria incluyendo conferencias previas, así como poemas, ensayos y cuentos. Se trata de una obra perfecta, ciclo armónico que puede iniciar y terminar en cualquiera de sus siete textos, donde juega con el orden del universo y estimula la curiosidad del lector –y originalmente, del oyente- hasta deslumbrarlo con esa sombra llena de colores que él confesó alguna vez es la ceguera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadie como él pudo hablar de la noche, de la visión desterrada de los globos oculares, de las pesadillas, los laberintos y los espejos. Si alguien puede ostentar el título de Especialista en la Noche, era él: Jorge Luis Borges.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El libro, los temas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El libro no se contenta con ser una mera versión estenográfica de las conferencias. Borges detalló cada una, revisándola a fondo, y sobre todo quitando lo superfluo, las muletillas inherentes a todo discurso hablado. Le ayudó en esta empresa Roy Bartholomew, a quien Borges encomendó buscar el material ya publicado, y confrontarlo con las cintas de audio, tomadas al vivo. El trabajo fue arduo: consistía en leer línea por línea y repetir innumerables veces cada párrafo hasta darle la forma que Borges consideraba más adecuada. Después, cada conferencia era vuelta a leer y sometida a la atención, apreciación orgánica y crítica del escritor, quien no escatimó ninguna corrección y no dejó pasar una sola errata. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que se advierte al escuchar las conferencias tal como fueron grabadas, y después al leer la versión escrita, es la magistral utilización de ambos medios y formas. Los discursos hablados son tan intrincados, complejos y a la vez espontáneos y diáfanos, que parecieran ser la lectura de un guión y no el resultado de una reflexión detallada sobre cada tema abordado. Y la lectura del texto no descuadra dentro del conjunto de sus obras: encontramos el mismo estilo que puede hallarse en sus ensayos y cuentos más elaborados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los temas habían sido elegidos cuidadosamente por el escritor, y aunque el sexto fue reemplazado –magistralmente, qué duda cabe- a última hora, hoy día nadie puede imaginar ausente de esa serie la maravillosamente enigmática conferencia sobre La Cábala.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para hacernos una idea más exacta de la cósmica dimensión de aquellas conferencias, baste mencionar que la inaugural versa sobre La Comedia, de Dante, y la final, sobre La ceguera, como si se tratase de un libro donde a la visión exaltada de lo supernatural siguiera por fuerza la aniquilación del atrevido espectador.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las pesadillas también fueron incluidas, y con ellas El Budismo, La Poesía, y Las mil y una noches. Dentro de cada conferencia Borges coloca, deleitándose en ello, las citas de una monstruosa cantidad de libros y referencias, jugando con su bagaje de erudito y haciendo amenas e interesantes cada una de sus participaciones, que conquistaron rotundamente la atención e intelecto de los asistentes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Lector in fabula&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La obra de Borges sigue teniendo influencia no sólo en los medios netamente literarios, sino que ha traspasado los umbrales de los libros para se considerado un precursor intelectual de lo que actualmente es el Internet. Umberto Eco profesa una admiración confesa por el escritor argentino, prueba de ello es que no dudó en citarlo y parafrasearlo al inicio de El Péndulo de Foucault. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se reconoce que algunos cuentos suyos, como La Biblioteca de Babel ilustran a la perfección la paradoja de los conjuntos infinitos, y la visualmente prodigiosa geometría fractal; incluso, ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’ ha sido visto como una verdadera traducción literaria de trabajos como los de Hugh Everett III y su Relative State Formulation of Quantum Mechanics [Formulación del estado relativo de la mecánica cuántica], publicado como tesis doctoral en 1957. El cuento de Borges data de 1941.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la primera conferencia, donde Borges pasea al lado de Dante y Virgilio a través del Infierno, el oyente-lector se encuentra ya con el postulado que desarrollará Eco en su ‘Lector in fabula’ publicado en 1979, donde considera que el papel del lector en la elaboración de cualquier texto es primordial, indispensable.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Conocemos profundamente a Dante por un hecho que fue señalado por Paul Groussac: porque la Comedia está escrita en primera persona. No es un mero artificio gramatical, no significa decir “vi” en lugar de “vieron” o de “fue”. Significa algo más, significa que Dante es uno de los personajes de la Comedia. Según Groussac, fue un rasgo nuevo. Recordemos que, antes de Dante, San Agustín escribió sus Confesiones. Pero estas Confesiones, precisamente por su retórica espléndida, no están tan cerca de nosotros como lo está Dante, ya que la espléndida retórica del africano se interpone entre lo que quiere decir y lo que nosotros oímos.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Borges termina con una afirmación que enfatiza el hecho del habla y la escucha. Esto no es gratuito, en la siguiente conferencia, donde trata de ‘La pesadilla’, prosigue con su análisis de la Comedia y de paso puntualiza:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Ahí está Homero, espada en mano; ahí esta Ovidio, está Lucano, está Horacio. Virgilio le dice que salude a Homero, a quien Dante tanto reverenció y nunca leyó. Y le dice: honorate l’altissimo poeta. Homero avanza, espada en mano, y admite a Dante como el sexto en su compañía. Dante, que no ha escrito todavía la Comedia, porque la está escribiendo en ese momento, se sabe capaz de escribirla.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estamos ante el escritor que escribe, ante el lector que lee, ante el interlocutor que habla y oye: el presente de Dante es también el presente de Borges y el presente de todo lector que se atreve a leer La Comedia. Este presente inmerso en la eternidad continuará vigente, aunque hayan pasado todos los siglos del mundo, aunque la eternidad caleidoscópica nos borre de una sola vez y no comprendamos los mecanismos ocultos de esa fábrica sobrehumana: “Si Dante hubiera coincidido siempre con el Dios que imagina, se vería que es un Dios falso, simplemente una réplica de Dante: En cambio, Dante tiene que aceptar ese Dios, como tiene que aceptar que Beatriz no lo haya querido, que Florencia es infame, como tendrá que aceptar su destierro y su muerte en Ravena. Tiene que aceptar el mal del mundo al mismo tiempo que tiene que adorar a ese Dios que no entiende.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La ceguera&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Íntima y desgarradora, la conferencia que cierra el ciclo humaniza para siempre al escritor casi ciego. Confiesa que echa de menos algunos colores, el rojo y el negro, principalmente, y lamenta no haber heredado el valor de los suyos. ‘Al rojo lo veo como un vago marrón. El mundo del ciego no es la noche que la gente supone. En todo caso estoy hablando en mi nombre y en nombre de mi padre y de mi abuela, que murieron ciegos; ciegos, sonrientes y valerosos, como yo también espero morir. Se heredan muchas cosas (la ceguera, por ejemplo), pero no se hereda el valor. Sé que fueron valientes.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ironía que envuelve el descubrimiento de su ceguera es ampliamente conocida: coincide con su nombramiento como Director de la Biblioteca Nacional. Escribe entonces el Poema de los dones, y recuerda que Groussac fue director de la Biblioteca y también fue ciego. Mas el destino, enigmático y espléndido, le ofrecería después otro dato escalofriante, confirmación innegable de su destino casi predestinado: ‘Ignoraba entonces que hubo otro director de la Biblioteca, José Mármol, que también fue ciego. Aquí aparece el número tres, que cierra las cosas. Dos es una mera coincidencia; tres, una confirmación. Una confirmación de orden ternario, una confirmación divina o teológica. Mármol fue director de la Biblioteca cuando ésta estaba en la calle Venezuela.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Borges no se deja vencer. Emprende en esas mismas fechas el estudio del anglosajón y no deja de escribir libros, esta vez, acuciado por las ansias de recuperar el idioma que hablaron sus antepasados, cincuenta generaciones atrás.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carpetazo inesperado al asunto de las confesiones personales, poco después afirma que la ceguera es, sobre todo, ‘un estilo de vida de los hombres’. Y retomando el asunto principal de su conferencia, deja el terreno de las confesiones para llegar a la reflexión en torno a Homero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos comparte una hipótesis ‘curiosa’, según Wilde la ceguera de Homero sería más que nada una exigencia impuesta por la tradición: se quería con ello resaltar el aspecto ‘hablado’ sobre el aspecto ‘escrito’ de la poesía. Borges advierte que no considera tal hipótesis netamente ‘histórica’, y pone en duda la existencia de un Homero. ‘No sabemos sí Homero existió. El hecho de que siete ciudades se disputaran su nombre basta para hacernos dudar de su historicidad. Quizá no hubo un Homero, hubo muchos griegos que ocultamos bajo el nombre de Homero. Las tradiciones son unánimes en mostrarnos un poeta ciego; sin embargo, la poesía de Homero es visual, muchas veces espléndidamente visual; como lo fue, en menor grado desde luego, la poesía de Oscar Wilde.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La sensibilidad de Borges se agudiza, si es que esto es posible. Hablando de otro ciego, Milton, consigue que el lector sea partícipe de ese mundo poblado de sombras: ‘Milton tiene un soneto en el que habla de su ceguera. Hay una línea que se ve que está escrita por un ciego. Cuando tiene que describir el mundo, dice: “In this dark world and wide”, “En este mundo oscuro y ancho”, que es precisamente el mundo de los ciegos cuando están solos, porque caminan buscando apoyo con las manos extendidas.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La voz y la letra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Treinta y dos años han pasado desde que Borges dictase aquellas magníficas conferencias, en el Teatro Coliseo, de Buenos Aires. Se dice que aún entonces el nerviosismo previo su aparición en público se mantenía intacto, y solicitó una botella de buen vino. Terminando de beber su copa, la tranquilidad se posó sobre él, y comenzó a compartir con los oyentes aquello de lo que sabía hablar, aquello para lo que había vivido: libros, y las historias contenidas en los libros. Literatura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‘La ceguera es un don. Ya he fatigado a ustedes con los dones que me dio: me dio el anglosajón, me dio parcialmente el escandinavo, me dio el conocimiento de una literatura medieval que yo habría ignorado, me dio el haber escrito varios libros, buenos o malos, pero que justifican el momento en que se escribieron. Además, el ciego se siente rodeado por el cariño de todos. La gente siempre siente buena voluntad para un ciego.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto lo decía casi al final de su séptima, la última conferencia de este ciclo. Y un par de años después, trabajando con Bartholomew, se permitió afirmar, una vez que el libro estuvo listo: ‘“No está mal; me parece que sobre temas que tanto me han obsesionado, este libro es mi testamento”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más que el testamento de un ciego, Siete noches en su forma actual puede leerse como la guía máxima para quien se ha acercado a la obra de este magnífico y ya mítico escritor: es el mapa de su universo, en el que nosotros, lectores, también estamos insertos. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SsWWa0HktBI/AAAAAAAAAbA/RIGOZr2FKXU/s1600-h/XLVIIIab---01-octubre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SsWWa0HktBI/AAAAAAAAAbA/RIGOZr2FKXU/s320/XLVIIIab---01-octubre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="View XLVIII LLL - 01 Octubre 2009 - Las Noches de Borges on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/20518626/XLVIII-LLL-01-Octubre-2009-Las-Noches-de-Borges" style="margin: 12px auto 6px auto; 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Considerada como una autobiografía ficticia sobre la experiencia de su primer matrimonio, dicha novela fue escrita cuando Vargas Llosa ya contaba un estatus y prestigio como escritor en el amplio horizonte de la literatura latinoamericana, es decir, entrado por completo en la madurez biológica y creadora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Publicada en 1977, la dedicatoria de la novela es ya un guiño al lector, y más aún, a cierta lectora específica: ‘A Julia Urquidi Illanes, a quien tanto debemos yo y esta novela.’&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Las edades del corazón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La novela juega con un elemento casi prohibido: la diferencia de edades entre el pretendiente y la mujer conquistada. Él estudia de una manera irregular, trabaja y sobre todo se embebe en la vida de la ciudad; el ajetreo de la calle es algo habitual, hasta cierto punto necesario: “Había boletines cada hora, de un minuto, salvo los de mediodía y de las nueve, que eran de quince, pero nosotros preparábamos varios a la vez, de modo que yo andaba mucho en la calle, tomando cafecitos en la Colmena, alguna vez en clases, o en las oficinas de Radio Central, más animadas que las de mi trabajo.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El 15 de julio de 1955, cumplidos diecinueve años, se casa con Julia Urquidi, quien era su tía política. Ya para entonces Vargas Llosa había decidido entregarse por completo a su carrera de escritor, y ambos viajan a Europa, donde logran vivir un matrimonio que duraría hasta 1964: ella había nacido en 1926, y era diez años mayor que él.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Infinidad de entrevistas han corrido sobre la novela y Vargas Llosa ha conseguido hasta cierto punto seguir dando su versión de la historia. El matrimonio terminó, él escribe la novela y la dedica a Julia, enviándole el primer ejemplar con ‘una carta muy cariñosa’ que es contestada con otra carta en los mismos términos. Al decir de Vargas Llosa, la prensa se interesó en lo que sucedería con la publicación de la novela: la curiosidad no siempre fue bien intencionada, hubo morbo, amarillismo y chisme, llegando a enfriar y agriar la relación cordial entre el escritor y su ex-esposa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando Llosa publica dicha novela, tiene cuarenta años encima, y ya han aparecido algunas de sus grandes obras: La casa verde en 1966, Conversación en La Catedral en 1969. Incluso, La ciudad y los perros fue publicada estando aún casado con Julia, en 1963.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El episodio del distanciamiento público de Julia, y que Mario pareciera atribuir netamente a la prensa alcanzó un grado de aridez insospechado. Corrió el rumor de que Julia deseaba presentar una demanda en contra de Mario, por el uso de su nombre a lo largo y ancho de la novela. Consiguiendo lo que nadie había podido, Ricardo A. Setti entrevistó en varias ocasiones a Vargas Llosa y dio a la imprenta dichas entrevistas, reuniéndolas en un libro titulado ‘Sobre la vida y la política: Diálogo con Vargas Llosa’, publicado en 1989.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el habla rápidamente sobre la relación con Julia, y cómo le afectó a ésta la campaña periodística, Mario afirma que nunca se trató realmente de un proceso, aunque al final Julia se irrita, cambiando su actitud. ‘Este fue el peor resultado que ha tenido La Tía Julia: el haber malogrado esa relación, que hasta entonces era cordial’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasarían seis años antes de que Julia Urquidi diese a conocer ‘su propia versión de los hechos’. Y a Mario no le fue nada bien.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Lo que Varguitas no dijo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Publicado tras varios percances en 1983, ‘Lo que Varguitas no dijo’ es la narración autobiográfica de la compañera de ese Mario, escritor novicio. Ella pareciera ir al otro extremo, en la búsqueda de una justicia elemental. Tomando la figura ya mítica de Mario Vargas Llosa, lo devuelve a su estadio de hombre común, arrancándole la fama y la gloria para situarlo ante sus miedos, indecisiones, minuciosas traiciones, incluso varias veces se ha dicho que en este libro Mario resulta tener una consistencia demasiado ligera, estamos ante un escritor que comienza demasiado pronto a entrenarse en el juego de las intrigas, preocupado por la gloria más que por la escritura en sí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La aparición de este libro estuvo también rodeada de amenazas veladas. Ya entonces Vargas Llosa gozaba de admiración mayúscula en Europa, y comenzaba a situársele en ese pedestal de semidiós en el que se ha mantenido una buena cantidad de años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Julia confiesa: ‘no han sido pocas las dificultades que he tenido que vencer para que este libro salga a la luz, desde la amenaza velada -a través de terceras personas- hasta el querer silenciarme -con malas artes- con la compra de originales por una suma que no era de dejar pasar’.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Nos encontramos ante una apología y justificación por el libro, o sólo ante el trágico epílogo que corona una historia rodeada de publicidad y malos entendidos? La tentación de pensar en un ‘descargo’ jurídico –como lo menciona Vlad Zárate Alva, es grande, aunque hay que notar la congruencia evidente e innegable de dichas intrigas y amenazas que resultan ser los residuos, tentáculos vivos y vigentes, del pasado que ella plasma en su narración. Cinco mil ejemplares se vendieron en un mes de este libro, lo que habla del interés momentáneo que tuvieron estas rencillas para los lectores de Mario, constatado por el hecho de una traducción al inglés de la misma obra, publicada apenas cinco años más tarde, en 1988.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Editorialmente hablando, hay otro misterio que encierra ese volumen. Simultánea a su escritura, en 1981, el novelista español Enrique Cerdán Tato recibe la invitación de trasladarse a La Paz. Juan José Armas Marcelo en su libro ‘Vargas Llosa: el vicio de escribir’ anota:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;“Le financiaban el viaje, la estancia, los gastos y, además, le daban una cierta cantidad de dinero, muy a tener en cuenta en esa época y siempre. ‘Por el trabajo’, me dijo Cerdán Tato. Le aconsejé que no lo hiciera, que no valía la pena, porque –sobre todo- no añadía nada a su vocación de novelista. Cerdán Tato decidió ir a La Paz. Unos meses más tarde, apareció en mi despacho editorial Ramón Serrano. Traía el original de Lo que Varguitas no dijo, escrito por Cerdán Tato y firmado por Julia Urquidi”.&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero el libro que escribió Cerdán Tato no era el que sería publicado como ‘Lo que Varguitas no dijo’, Armas Marcelo prosigue poco después: “Hasta hace más o menos un par de años pensé que el libro que había leído bajo el título de Lo que Varguitas no dijo era el texto que Cerdán Tato había ayudado a escribir a Julia Urquidi. ‘Es otro – me dijo Ramón Serráno sacándome de mi error-. Lo tengo yo, y es el bueno, el de Cerdán Tato’. Este texto, inédito todavía, era una conversación entre Cerdán Tato y la señora Urquidi Illanes, transcrito de cintas magnetofónicas que –según Ramón Serrano- obran en poder del propio Cerdán Tato”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al parecer, la propia Julia no había quedado satisfecha con el primer resultado, y buscó la manera de reescribir su versión de los hechos, esta vez ayudada por alguien ‘con oficio’: el ayudante, escritor o transcriptor de ‘Lo que Varguitas no dijo’ permanece aún en el anonimato; ‘no sé quién lo escribió, ni quién, en todo caso, ayudó a Julia Urquidi a escribirlo’, confesó Ramón Serrano.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El aprendiz y la mujer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Novela rica, compleja y amena, La tía Julia y el escribidor es un raro espécimen en la narrativa latinoamericana. Tiene un final feliz muy al modo del ‘happy end’ anglosajón, inserta magistralmente el difícil ejercicio literario de ficciones dentro de la ficción –las creadas por Pedro Camacho- enredándolas con resultados sorprendentes, cómicos y trágicos por igual, deteniéndose en los pormenores de esa figura que el escritor maduro tiene de sí mismo, al verse como el aprendiz que en 1953 escribe cuentos ‘con gran inseguridad y mucho esfuerzo’, y consiguiendo uno de sus más cercanos logros en lo tocante a lo que Vargas Llosa considera la ‘novela total’. Los críticos aún siguen perplejos ante lo que parece ser una novela rosa, y también el análisis del proceso que deberá atravesar todo escritor y creador en algún momento de su vida: seguir el llamado imperioso de la letra, o dejar de lado la vocación y perderse en algún oficio, entendido como una mera ocupación laboral.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;In medio virtus, reza el adagio latino. Y bien pudiera ser que la verdad que se encuentra detrás de la novela y la réplica resentida de Julia continúe aún escondida, esperando el momento oportuno de aparecer y poner las situaciones y a sus protagonistas en el sitio que les corresponde: el amor que se interrumpe continúa como un odio enconado. Y la respuesta de Julia, por agreste y despiadada que pueda ser, será también al mismo tiempo la confesión de un sentimiento que Vargas Llosa vivió a su manera: eran ellos los que tomaron la decisión de vivir esa aventura, a sabiendas de lo que podría sobrevenir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;“Estaba arrebatada, con los ojos brillantes y alegres y yo sentía que la quería mucho, estaba feliz de casarme con ella, y mientras esperaba que se lavara las manos y peinara, en el baño común del corredor, me juraba que no seríamos como todos los matrimonios que conocía, una calamidad más, sino que viviríamos siempre felices, y que casarme no me impediría llegar a ser algún día un escritor. La tía Julia salió por fin y fuimos andando, de la mano, a la Municipalidad.”&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin saberlo, Julia Urquidi se casaba también con los millones de lectores que estarían atentos a lo que su esposo escribiría. Sin saberlo, Mario Vargas Llosa estaba a punto de tomar las riendas de su propia vocación, encaminándola hacia la meta que se había fijado claramente apenas terminada su adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su libro, Mario Vargas Llosa narró las últimas glorias de la radionovela, escribiendo –curiosamente- una novela que bien podría ser leída y transmitida por la radio sin perder un ápice su frescura. Lo que ha quedado de aquel Mario aprendiz de escritor, y aquella Julia enamorada y decidida es algo que sólo podemos entrever en sus libros; pareciera que el amor no termina y sólo se adormece, esperando el momento de resurgir, al pronunciar -o al escribir en el papel- el nombre de quien se ama.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrvL--RbHfI/AAAAAAAAAa4/U7CXFOq3Gfo/s1600-h/XLVIIa---24-septiembre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrvL--RbHfI/AAAAAAAAAa4/U7CXFOq3Gfo/s320/XLVIIa---24-septiembre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrvL0JpFv3I/AAAAAAAAAaw/P1ZPEOHlWKI/s1600-h/XLVIIb---24-septiembre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrvL0JpFv3I/AAAAAAAAAaw/P1ZPEOHlWKI/s320/XLVIIb---24-septiembre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="View XVII LLL - 24 SEPTIEMBRE 2009 - La tía Julia y sus lectores on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/20179074/XVII-LLL-24-SEPTIEMBRE-2009-La-tia-Julia-y-sus-lectores" style="margin: 12px auto 6px auto; 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Entre los cuentistas reunidos en el volumen reseñado se encuentra José Saramago, de quien se tomó el cuento ‘Desquite’.&lt;br /&gt;Ayala Silva se contenta con resumir ese cuento en una sola, ‘oscura’ frase: ‘Desquite, de José Saramago, es una narración onírica cuya relación título-narración es un misterio.’&lt;br /&gt;Ya en junio de 1991 Joaquim Matos había reseñado ese mismo libro, yendo mucho más allá que Ayala Silva, al expresar: “O último conto, Desforra, apenas com três páginas, é a afirmação do amor, despido até à simplicidade da natureza, em contraste com a castração - a «desforra».”&lt;br /&gt;La traducción literal del texto es: El último cuento, Revancha, con tres páginas apenas, es una afirmación del amor, desnudo ante la simplicidad de la naturaleza, en contraste con la castración – la ‘revancha’.&lt;br /&gt;Como se aprecia, la reseña de Matos es mucho más esclarecedora, y paradógicamente, mucho más compleja que la misteriosa reseña de Ayala Silva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El cuento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Si el ‘complejo de castración’ al modo de los psicoanalistas pareciera ser la forma idónea de acercarse a este texto, la escritura y desarrollo del mismo deja claro que sería una forma quizá ‘adecuada’, pero irremediablemente errónea.&lt;br /&gt;Ayala Silva cae en la trampa cuando observa que la relación entre el título y el texto pareciera no existir. En todo caso, si existiese tal relación estaríamos ante un mal cuento: el cerdo castrado debería haber tomado revancha sobre sus victimarios, cosa que nunca sucede.&lt;br /&gt;El inicio del cuento enclava, práctica y rápidamente, la atención del lector en un paisaje por demás claro, minuciosamente dibujado. La barcaza de la que baja el muchacho, con los remos al hombro, la camisa abierta sobre el pecho adolescente aún, la ladera sobre la que cae un sol a plomo, el camino hacia lo alto, la casa aquella a la que atraviesa pared por pared una franja de color oscuro, ‘ocre’. El símbolo de la sangre seca es evidente, el cordón umbilical que ata a la madre.&lt;br /&gt;Pero Saramago no se contenta con lidiar a los psicólogos y sus teorías en el centro del ruedo, va mucho más allá, dejando que el muchacho, cansado, sólo encuentre reposo al pisar el suelo arcilloso y fresco de la casa. Ensimismado, sintiéndose en el palpitar del corazón, en el sudor escurriendo y renovándose en cada poro de la piel, recuerda a la muchacha que se encuentra del otro lado del río a quien acaba de saludar, se toma el tiempo necesario para re-instalarse en la casa donde tantas veces ha estado y que esta vez le recibe con una serie de susurros, palabras a media voz, que se quiebran y dejan paso a los gritos a borbotones, en crescendo, de un cerdo amarrado.&lt;br /&gt;El muchacho aún no sabe el rito que está por llevarse a cabo. Son necesarios dos hombres para sujetar al animal, una mujer asiste como espectadora involuntaria al salvaje protocolo, apenas saliendo de la casa se encuentra de lleno plantado en el patio, mirando cómo uno de los testículos del cerdo ha sido arrancado ya, y cómo uno de los hombres abre el escroto buscando el otro, retorciendo, estirando, arrancando a tirones mientras el cerdo daba ‘outros gritos, agudos, raivosos, uma súplica desesperada, um apelo que não espera socorro.’ […otros gritos, agudos, rabiosos, una súplica desesperada, una petición que no espera auxilio].&lt;br /&gt;‘A mulher tinha o rosto pálido e crispado.’ Saramago consigue en una sola frase reconstruir el universo alrededor de aquella mujer anónima, que asiste a la castración y alcanza a sobrepasar con creces los linderos de la mera figura o metáfora literaria: el sometimiento femenino ante la líbido masculina juega constantemente con la idea de la castración del hombre –y transfiere dicho temor hacia el hombre mismo, que enfrenta sin cesar el temor de encontrarse, alguna vez, ante una vagina dentada-, pero la imagen misma que observa es atroz, tal como quiere Saramago que la perciba el lector. La sexualidad que humilla, hiere y esclaviza, también puede ser matada, arrancada de tajo; el dolor de una será igual que el dolor del otro. ‘La mujer tenía el rostro pálido y crispado’: se encuentra ante un espejo de lo que es su propio dolor, su propia miseria, proporcionado por una Naturaleza que iguala al hombre y a la mujer en la misma carne, en un solo momento: el de la cópula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Espejos o referencias?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Saramago escribió ‘Desforra’ en 1978, incluyéndolo en el volumen de cuentos titulado ‘Objecto quase’ [Casi un objeto]. Dicho cuentario ha sido traducido en distintas ocasiones, y con distintos resultados también, a lo largo de estos treinta años. En 1983 Camilo José Cela publica ‘Mazurca para dos muertos’ novela densísima cargada de referencias históricas entrelazadas con la prolífica capacidad creadora del escritor, quien ensambla su venganza haciendo uso de un siniestro, diabólico cerdo.&lt;br /&gt;La mujer en esta ocasión es quien decide la venganza que desea, y da el cuerpo del asesino odiado en un festín sangriento y henchido de odio enconado, al cerdo que come uno a uno los trozos de carne que recibe. Este es el momento en que la mujer decide matar al cerdo, no como una acción malvada en sí, sino como un paso necesario, desafortunadamente imprescindible: lo mata para poder hacer chorizos y jamón que después comerá con una extraña mezcla de gusto y repugnancia.&lt;br /&gt;Con Cela tenemos una de las venganzas más crudas que una mujer puede realizar sobre aquel a quien tanto odia, en Saramago la venganza se torna revancha, la Naturaleza hermana al hombre y a la mujer en el momento más íntimo, y también ofrece desquites insospechados, por más absurdas y violentas que puedan parecer las circunstancias entre las que se llevan a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La rana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El ambiente onírico que tanto se proclama en las críticas sobre el cuento de Saramago deviene por la aparente tranquilidad, déjà-vu, en la que aparecen la rana que abre los ojos ante la presencia del muchacho y el pájaro azul que cruza veloz el río, claro y bien dibujado la primera vez, mero reflejo la segunda ocasión. Incluso algunos no dudan en afirmar que el cuento relata ‘el descubrimiento del deseo en un adolescente de aldea’, rebajando el hecho mismo de la aparición del deseo al mero impuso animal, por tratarse de un muchacho rudo, perdido en la inmediata vivencia de lo cotidiano: su aldea.&lt;br /&gt;Saramago aquí vuelve a dar otro pase de capote sobre el lector desprevenido y el aprendiz de psicoanalista: la rana es efectivamente la imagen de la Naturaleza misma que observa detenidamente la mudanza obrada en los seres vivos –en el caso del muchacho, un ser además, racional y ‘sensible’- y que apenas si se repara en ella se escabulle, sin permitir jamás que alguien pueda asirla. Con todo, sería ingenuo pensar que Saramago se sirve del color verde de la rana para remitir al verde que la Natura ostenta como color propio: la rana es el puente entre la quietud de la tierra y la realidad oculta bajo las flotantes lamas del río, intermediario entre el inframundo y la conciencia que tenemos del mundo visible que nos rodea.&lt;br /&gt;Pero si la figura de la rana no es fácil de explicar plenamente, la figura del pájaro revestido de azul resulta igualmente sugerente y rica en significados. El ave que cruza el río es un referente magistralmente insertado en el cuento: obra el papel de viva aguja de reloj, que pasea sobre la imagen sempiternamente fija de los números muertos e inmóviles, dejándonos saber con su solo movimiento que el tiempo, la vida –y por añadidura, la muerte- verdaderamente existen, aunque no tengamos plena conciencia de ellos. En el plano de la realidad concreta, tridimensional, la ausencia de cualquier tipo de conciencia se traduce invariablemente en imposibilidad del cambio. Y la extensión de la conciencia sobre los planos tridimensionales se da por medio del fenómeno del tiempo: Saramago ofrece más aún la repetición de dos escenas, los mismos  actores, las mismas circunstancias, lo que muda es la intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La muchacha&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La irrupción del muchacho en la escena del cuento coincide con otro acto de violencia. Brinca de la barcaza para deshacer la calma tranquilidad del lecho del río. Hunde los pies en el lodo, invade paso a paso un entorno que ha de ganar día con día, mediante el ascenso seguro y constante hasta la casa que le espera en lo alto de la colina. En el lado opuesto del río sabe que le aguarda la traducción hecha carne de la apacible tranquilidad de la casa que conquista diariamente. Alza el brazo y saluda a la muchacha que le mira: el deseo no es descubierto, ya estaba allí desde siempre. Sólo que es necesario un acto plenamente voluntario para pasar del mero deseo a la cristalización de ese deseo en una acción, en este caso, la posesión de la muchacha que está allá, al otro lado del río. &lt;br /&gt;El muchacho baja por la colina hasta llegar de nueva cuenta a los márgenes, donde comienza por quitarse la camisa y termina desnudándose por completo. Sólo entonces, al experimentar plenamente la propia desnudez, se echará de lleno al río, comenzando a nadar para llegar a la otra orilla, donde encontrará el cuerpo blanquísimo de la muchacha, desnuda también, que se esconde un poco más entre las hojas de los arbustos.&lt;br /&gt;A Saramago le comentaron varias veces lo maravilloso del gesto que tienen los amantes que protagonizan su ‘Historia del Cerco de Lisboa’: la ventana abierta y cerrada en ciertas ocasiones termina siendo un semáforo sentimental, erótico e ideológico sobre la situación de las relaciones de pareja. Saramago comentó entonces que ese era un descubrimiento de los lectores, y que él no lo había puesto así a propósito. Lo escribió, sí, pero el propósito, la intención de que sirviera como referente directo sobre la historia escapaba de su labor consciente del acto de escribir. Y aunque pareciera a primera vista que el cuento de Saramago resuelve fácilmente el paso del deseo a la acción, el cuento no tiene un ‘final feliz’. Encontrará a la muchacha escondida entre los arbustos, donde cede y se entrega, esperándole complaciente, pero él no podrá corresponder de la misma forma, lleva a cuestas la certeza plena de lo efímero de la carne, presta a devorarse a sí misma, y a quienes la rodean si no es satisfecha de un solo golpe.&lt;br /&gt;Camilo José Cela escribió: ‘Al muerto que mató a mi difunto lo desenterré yo misma con mis manos y con un sacho de hierro bendito para que no se le pegara la peste, me ayudó mi hija Benicia y nadie más, sé bien que Dios sabrá perdonarme el que le robara un muerto, todos los muertos son de Dios, ya lo sé, pero ése era un muerto especial, ése era aún más mío que de Dios, fui la noche del santo abad San Sabas al camposanto de Carballiño y me lo traje en el carro debajo de unos feixes de tojo que olían la mar de bien, tardé mucho en sacarlo de la tierra, más de tres horas, al muerto se le iban cayendo los gusanos y cheiraba a podre condenado, los muertos que tienen el ánima en los infiernos cheiran peor, eché la calaza al cerdo que después comí, sabía a gloria, los lacones por un lado, los chorizos y la cachola por otro, los jamones bien curados al humo de la lareira, el raxo, el unto, no quedó nada, cuando me acordaba del muerto y me venía la repugnancia procuraba pensar en otra cosa, en Nuestro Señor en la cruz o en mi hermano Gaudencio vestido de seminarista o ya ciego y tocando el acordeón, tanto tiene, y bebía un trago de vino, parte del cerdo lo repartí entre los parientes para que a todos aprovechase, se chuparon los dedos, a la señorita Ramona fue a la única a quien conté lo que hice, no abrió la boca pero dejó caer una lágrima, me dio un beso y me regaló una onza de oro.’&lt;br /&gt;Saramago respondió cinco años después: ‘El muchacho miró una vez más el río. El silencio se asentaba sobre la líquida piel de aquel interminable cuerpo. Círculos que se alargaban y perdían en la superficie tranquila, mostraban el lugar donde por fin la rana se había sumergido.’ Ambos estaban, quizá sin saberlo, escribiendo las reglas mudas y universalmente aceptadas de la economía peculiar que emplea la Naturaleza.&lt;br /&gt;La muchacha, el muchacho mismo, sólo son extensiones vivas de la Naturaleza que juega a guardar el equilibrio; la venganza, el desquite, la revancha, sólo son eso: actos supremos de una equilibrista virtuosa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrJRQW5pDSI/AAAAAAAAAag/z6UYrtjxLak/s1600-h/XLVIab---17-septiembre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrJRQW5pDSI/AAAAAAAAAag/z6UYrtjxLak/s320/XLVIab---17-septiembre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/19848292/XLVI-LLL-17-SEPTIEMBRE-2009-Saramago-o-La-Terrible-Grandeza-de-Lo-Simple" style="-x-system-font: none; 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font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7442286464465424660?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/19848292/XLVI-LLL-17-SEPTIEMBRE-2009-Saramago-o-La-Terrible-Grandeza-de-Lo-Simple' title='17 septiembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7442286464465424660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7442286464465424660' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7442286464465424660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7442286464465424660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/09/17-septiembre-2009.html' title='17 septiembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SrJRQW5pDSI/AAAAAAAAAag/z6UYrtjxLak/s72-c/XLVIab---17-septiembre-2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-7522906709090422487</id><published>2009-09-10T10:46:00.001-05:00</published><updated>2009-09-17T11:04:45.408-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>10 septiembre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Latinoamérica: entre el humo y el licor&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafael Humberto Moreno-Durán escribió en 1994 un artículo extenso donde reseñó cierto encuentro internacional de escritores y en el cual resaltaron, hieráticos e inaccesibles, Juan Carlos Onetti y Juan Rulfo. Le puso por nombre ‘Lo que puede decirse en un ágape de esfinges’.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La memoria de Moreno-Durán sobre dicho encuentro es de una viva y profunda admiración: escritores que no escriben, hierofantes profanos que beben toneles de licor, encuentro de escritores que a primera vista pareciera más un desencuentro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También nos ha quedado la reseña puntual e inmediata de otro escritor, poeta y novelista: Luis Antonio de Villena. Escribió un artículo que retrata igualmente ese episodio, resaltando curiosamente a Rulfo sin dejar de mencionar, claro está, a Onetti. En su caso, el artículo escrito llevó por título ‘Juan Rulfo y el mago silencio’, y apareció en el número 687 de los Cuadernos Hispanoamericanos, publicado en septiembre del 2007. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Onetti y Rulfo, empecinados en su silencio, haciéndole los honores a los espíritus del vino y especialistas en el uso de monosílabos, quedaron como la huella indeleble del que sería calificado como ‘fascinante e hilarante’ Primer Congreso de Escritores en Lengua Española, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria el mes de junio de 1979.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Moreno-Durán tiene razón: era ese el encuentro silencioso de dos esfinges.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Los difuntos&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre escritores resulta difícil guardar la mesura y no tomar partido inmediatamente. Moreno-Durán y De Villena consiguen hacer cada uno su crítica sin inclinar la balanza a favor de Onetti o Rulfo. Moreno-Durán es quirúrgicamente exacto: la ‘Santa María’ de Onetti tiene filiaciones innegables con el condado de Yoknapatawpha ya retratado por Faulkner, y Rulfo pareciera escribir inmerso en lo más profundo del Deep South norteamericano. Ambos fundan ciudades desde la nada, pero Comala y Santa María son ciudades engañosamente reales: ambas están habitadas por muertos, meros ecos de un mundo que escapa de sus muros, constituyéndolas así en macizos recuerdos intemporales. Rulfo y Onetti han creado en el papel sendas ciudades que sólo pueden explicarse como cimentadas en lo más profundo del subconsciente latinoamericano. Sin embargo, ambos ya poseen entonces la categoría innegable de leyendas ambulantes: han degustado y vivido la gama entera de estadios debidos al alcohol, ambos se encierran en un mutismo acentuado más aún por la reclusoria estadía en sendas habitaciones de donde sólo emergen para moderar extrañas mesas redondas y ponencias donde asoma evidente y rotunda la parquedad de Rulfo, por ejemplo, que hablaba entre susurros, o de Onetti que parecía ausente y crónicamente cansado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de esto, en aquel encuentro no todo versó sobre las maratónicas jornadas que transcurrieron en la barra del Hotel Iberia que brindó albergue los ocho días que duró el encuentro de escritores, si en su momento se resaltó lo hilarante y jocoso de mesas redondas que parecen el vaivén de andanadas verbales entre moderadores, invitados y asistentes, fue por la época histórica que atravesaba la literatura latinoamericana en ese momento: está en su punto más álgido el llamado ‘boom’, los escritores se preocupan por la salud de Cortázar mientras que Pacheco, Goytisolo, Scorza, Dámaso Alonso, Luis Suñén y Agustín Yáñez son ya escritores respetados y plenamente reconocidos; los más, jóvenes aún, guardan la distancia que impone el silencio empecinado de los titanes que asisten al congreso sin hacerse del todo presentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Onetti es más radical que Rulfo: a este se le ve tomando un trago aquí, otro por allá, tratando de pasar inadvertido entre la algarabía de los dipsómanos ocasionales; de Onetti el común de los asistentes recordaría que durante aquellos días no abandonó su habitación de hotel, bebiendo whiskey tras whiskey.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Latinoamérica estuvo representada por la voz gris, medio apagada, libre de gestos enfáticos, y siempre correcta que los espectadores desprevenidos pudieran confundir con la ebriedad moderada, de Rulfo, y el silencio displicente de Onetti. A todos maravillaba la actitud de este último: nada más alejado que su propia manera de hablar, de lo que era su escritura: periodos y descripciones extensos, en una rebuscada simplicidad que sólo esconde lo pesado e intrincado de sus reflexiones constantes, diríase también que sus obsesiones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rulfo es la viva imagen de un habitante cualquiera de Comala: parco, envuelto constantemente por un dejo de ansiosa desesperación, acompañado infaltablemente por un cigarrillo que no abandonó ni siquiera cuando Joaquín Soler Serrano lo entrevistara un par de años antes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Libros y televisión&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De Villena ha guardado para la posteridad la impresión que le dejara Rulfo al ser entrevistado por Soler Serrano. Parecía más que nada, estar ‘anestesiado’. Y también De Villena acusa la afectación del entrevistador, lo califica como ‘benemérito y retórico’. La entrevista no podía seguir otros senderos que no estuviesen ya marcados por las actitudes personales, remarcadas conforme pasaban los años: Rulfo se resguardaba cada día más en su no-escritura. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De Villena recuerda que Soler pregunta con cierta dosis de ingenuidad a Rulfo, qué aprendió en sus años de interno en el orfanato oficial de Guadalajara. Rulfo contestó ‘Bueno, aprendí a deprimirme’.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Onetti, en el artículo de Moreno-Durán, muestra a pesar de su mutismo, la infatigable labor del escritor presto a ayudar a quienes se inician en el oficio, asiste a presentaciones de libros en Barcelona y en la Sorbona, sigue escribiendo y por ende, aumentando su obra, mientras que sólo le queda, respecto a Rulfo, conformarse con lo que ha sido escrito, no hay nada más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Extensión&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Moreno-Durán traza una semblanza profunda y magistralmente detallada de la obra de Onetti. Sus libros uno a uno son reseñados en párrafos exactos, donde se resalta la admiración y conocimiento de la obra de ese escritor que escuchaba elogios y críticas más con curiosidad que con interés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su artículo fue escrito nueve años después de su novela ‘Los felinos del canciller’, publicada en 1985. En ella, sirviéndose de la historia de la familia Barahona, Moreno-Durán relata la vida de las familias colombianas, historia que puede ser, en efecto, la historia promedio de las familias pudientes latinoamericanas de la primera mitad del siglo XX. Esta novela le alcanza a Moreno-Durán el reconocimiento internacional, y consigue hacer de su autor un escritor polifacético, que por igual se adentra en los abismales mundos etéreos y volátiles de la psique femenina, que se emplea en la escritura de una novela donde las explicaciones de las actuales crisis económicas van de la mano con el análisis profundo de la historia y contexto social de los cuales surgen los vicios y virtudes que poseen actualmente los países latinoamericanos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De Villena es más breve, aunque también muy rico, en su semblanza de Rulfo. De la mano de José Emilio Pacheco llega a compartir la mesa del escritor jalisciense. Observa que José Emilio bebe, y Rulfo ostenta un vaso de cocacola a medio consumir. Comienza la plática, y hay que sacarle a Rulfo las palabras con tirabuzón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rulfo se da un momento para las confesiones forzadas: Pacheco utiliza una vieja estratagema, y da en el blanco. ‘Creo haber leído, maestro, que ya usted ha empezado un nuevo libro…’ Rulfo se deja llevar y muerde complacientemente el anzuelo: ‘No empecé aún... Pero miren, lo cierto es que parece que voy sintiendo ganas de hacerlo... como un movimiento interior...’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice De Villena que no hubo más, a continuación sólo quedaba la despedida. Pero la empatía que surge entre escritores a punto de emprender nuevas obras brota en esos momentos. Rulfo se da el tiempo para preguntar a De Villena si era novelista, quien a su vez responde que no. Se consideraba poeta, y sus textos narrativos serían editados al año siguiente, así que toma por mera cortesía la pregunta de Rulfo. La contrarréplica de éste deja al descubierto que no lo era, y De Villena nos consiguió una confesión desgarradoramente breve, de ese virtuoso artífice de las palabras rodeadas de silencio: ‘Yo no pude ser poeta’.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Latinoamérica: licor y humo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al presentar su libro ‘Dejemos hablar al viento’ Onetti fue invitado por los editores de Bruguera a distintas presentaciones, foros, recepciones privadas. Moreno-Durán relata sabrosamente la ocasión en que un interlocutor, al amparo de la masa, se atrevió a hacer alabanza pública de la obra de Onetti, vilipendiando a Vargas Llosa, aduciendo argumentos sobre el ‘compromiso del escritor’ y la ‘responsabilidad social del arte’. Onetti fue claro y tajante: ‘Aunque no entiendo nada de lo que usted dice sobre mis libros, me parece una descortesía absoluta hablar mal de un escritor ausente, al que yo sí admiro mucho.’&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siguiendo diversos caminos, los escritores que formaron parte de ese mil veces mencionado y analizado ‘boom’ se encontraron de pronto ante la realidad de una Latinoamérica que no había sido tomada en cuenta por el grueso de escritores que miraban hacia Europa y escribían México, Bogotá, Montevideo, Buenos Aires cuando en realidad querían escribir –y pensaban- en Francia, Londres, Madrid o Roma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que encontraron los deslumbró: abigarrada y enervante, la realidad latinoamericana no podía ser abarcada en un solo libro, de un solo plumazo. Se ha dicho, para poner un ejemplo, que Onetti escribió un libro a lo largo de su trayectoria narrativa. Lo mismo se ha mencionado mirando de frente a Vargas Llosa, a Carlos Fuentes, a García Márquez. Lo cierto es que el proceso de acercamiento a esa realidad latinoamericana, constante, omnipresente e ignorada, requería esos ejercicios literarios: era imposible que el descubrimiento de Latinoamérica por lectores europeos y también latinoamericanos pudiera llevarse a cabo mediante la obra de uno o dos escritores nada más. Esa es la razón de que el ‘boom’ haya incluido a escritores de distintos estilos, distintos países, y distintas tradiciones narrativas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abrigados por su silencio, Onetti y Rulfo fueron los extremos en la amplia gama de personalidades y figuras sobresalientes de aquella época, los otros extremos los tenemos en la presencia mediática de los ya mencionados Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, Benedetti, Fuentes… Todos ellos consiguieron disipar las brumas y falsas leyendas sobre una Latinoamérica europeizada y trastocaron la idea que se tenía de la identidad cultural y social de cada país explorado con sus novelas. No es gratuito que se hayan derramado tragos y tragos de licor y fumado cigarrillo tras cigarrillo durante la reconstrucción de esa realidad escurridiza y vibrante: el tabaco forma parte innegable de nuestra identidad, de nuestra historia, y también de nuestro presente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la caña de azúcar llegó a nosotros de la mano de los colonizadores españoles, erigiéndose así en un signo indudable de nuestras herencias, tradiciones y culturas que hoy por hoy gozan, por derecho propio, de un lugar bien definido ante los ojos del mundo entero: Latinoamérica lleva el licor en las venas, y sigue respirando el humo de un pasado irremediablemente perdido, vuelto cenizas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SqkB22RSRLI/AAAAAAAAAaA/fq8kzgFkgSI/s1600-h/XLVab---10-septiembre-2009.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SqkB22RSRLI/AAAAAAAAAaA/fq8kzgFkgSI/s400/XLVab---10-septiembre-2009.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/19604973/XLV-10-SEPTIEMBRE-2009-Latinoamerica-entre-el-humo-y-el-licor" style="-x-system-font: none; 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&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #990000; font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-7522906709090422487?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/19604973/XLV-10-SEPTIEMBRE-2009-Latinoamerica-entre-el-humo-y-el-licor' title='10 septiembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/7522906709090422487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=7522906709090422487' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7522906709090422487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/7522906709090422487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/09/10-septiembre-2009.html' title='10 septiembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SqkB22RSRLI/AAAAAAAAAaA/fq8kzgFkgSI/s72-c/XLVab---10-septiembre-2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-1494134681750623659</id><published>2009-09-03T11:07:00.000-05:00</published><updated>2009-09-03T11:07:01.733-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>03 septiembre 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;El editor francés&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.” Esta frase se atribuye comúnmente al poeta cubano José Martí, aunque por su factura, inmediatez y equilibrio, es más factible que José Martí haya sido tan sólo el recopilador de un adagio perteneciente a la sabiduría popular.&lt;br /&gt;Posiblemente el abad francés alguna vez plantó un árbol, siquiera en sus días de seminarista. Lo de tener descendencia carnal es harto improbable, y no porque tuviese problemas de índole reproductiva, sino por el ritmo vertiginoso de trabajo que se impondría, y que le permitiría cumplir, con creces, la parte del adagio tocante a escribir libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El maestro de escuela&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nacido el 25 de octubre de 1800 en Saint-Flour (Cantal), Francia, Jacques Paul Migne tuvo una infancia y adolescencia muy acorde con la tendencia de los jóvenes llamados a la vida eclesiástica: descubriría su vocación sacerdotal hasta los 17 años, dándose a partir de entonces con una dedicación ejemplar, a los estudios eclesiásticos, ‘para compensar el tiempo perdido’. Cursó sus estudios de teología en Orléans, y al mismo tiempo ejerció la docencia al encargarse del grupo de cuarto grado, en el colegio de Châteaudun, de 1820 a 1824, año en el que recibió las órdenes sacerdotales. Esos primeros años fueron difíciles, enviado como párroco a Auxi, duró poco en este lugar, siendo transferido a Puiseaux, para cubrir el retiro del abad Pannier que contaba entonces 73 años. En ese tiempo se presentan cambios en la dirección política de Francia: Migne, monarquista convencido, entra en pugna con el pueblo, marcadamente republicano. Aun así, consta que en los primeros años que pasó en Puiseaux Migne desarrolla gran actividad, siendo ampliamente aceptado y estimado por la población, resaltando sobre todo por su carácter enérgico y autoritario. &lt;br /&gt;Aceptando de mala gana el nuevo régimen, es invitado a bendecir una casa de descanso, mas como estuviera adornada con bandas tricolores de la república, él indica que sólo aceptará adornos blancos, monárquicos. Se rehúsa a llevar a cabo el rito, dejando plantados a anfitriones e invitados, que emprenden camino hacia la parroquia, para encontrarse con las puertas cerradas, que permanecieron así el resto del día. Mientras tanto sus opiniones bien delineadas lo llevan a escribir y publicar un libro, ‘De la liberté, par un prêtre’ [De la libertad, por un sacerdote], que no tiene repercusiones inmediatas: su impresión coincide con una epidemia de cólera que azota inclementemente a Puiseaux y las comarcas vecinas. Migne organiza una procesión de proporciones titánicas: veintitrés parroquias salen a las calles llevando las reliquias de San Roque, protector contra la peste y las epidemias. Le ofrecen una nueva urna para sus restos.&lt;br /&gt;El éxito de la procesión, inolvidable y asombrosa, no hizo mella en sus superiores: el obispo de la diócesis, monseñor Brunault de Beauregard, le obliga a presentar su dimisión parroquial a causa del libro escrito y publicado y en 1833 le ordena que se traslade a Paris. Su ministerio en Puiseaux duró siete años. &lt;br /&gt;En ese mismo año, el 3 de noviembre, funda su primer periódico, L’Univers religieux que acortaría su nombre más tarde a L’Univers, donde reafirmaba su fuerte espíritu de polémica y vastedad: la intención de este periódico era la presentación neutral de diferentes noticias, siempre salvaguardando la óptica católica. En pocas semanas Migne logra hacerse de 1800 abonados: estamos ante el comienzo de una carrera editorial increíble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L’Imprimerie Catholique&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;L’Univers se publicó hasta 1836. Y durante sus tres años de vida, Migne se dio a la tarea de meditar y planear cuidadosamente lo que serían sus próximas empresas. La idea era bastante clara: editar y publicar para la clerecía trabajos antiguos y también recientes relacionados con la teología, que tuvieran precios módicos y grandes tirajes. Buscaba con esto ganarse un lugar entre los estudiosos y hombres de ciencia de su tiempo, y para tales efectos funda, en el suburbio de Petit-Montrouge, una imprenta de grandes proporciones, que contaba con espacios dedicados para sus distintos departamentos, y a la que bautizó con el ambicioso, clarísimo y decidido nombre de Imprimerie Catholique. Imprenta Católica.&lt;br /&gt;Al poco tiempo de comenzar sus funciones, contaba con una nómina superior a los trescientos trabajadores, a partir de entonces ya no cejaría en su empeño y se daría a la edición e impresión de libros en cantidades verdaderamente asombrosas, incluso para cualquier otra imprenta de la época. En su momentos más gloriosos, la imprenta podía arrojar tirajes de entre seis y ocho volúmenes por semana, cada uno con varios cientos –e incluso miles- de ejemplares.&lt;br /&gt;Sería en 1844 cuando Migne emprendería una de las mayores tareas editoriales jamás vista: la edición e impresión del Patrologia Latina Cursus Completus [Patrologia Latina, Curso Completo]. Su impresión constó de dos series, aparecidas entre 1844 y 1855, teniendo al finalizar la cantidad de 217 volúmenes. Este corpus incluye textos de los escritores eclesiásticos desde el siglo II hasta el siglo XIII, que cierra el papa Inocencio III. La sola elaboración de los índices de semejante colección se efectuó entre los años 1862-1864, y constó de 4 volúmenes, lo que situó la serie en los 221 volúmenes que posee actualmente.&lt;br /&gt;No satisfecho con esto, arremetería la edición y publicación de otras dos grandes series: la Patrologia Graeca Cursus Completus [Patrología Griega, Curso completo] que tuvo una historia más accidentada que su antecesora. Este corpus incluye textos de escritores eclesiásticos griegos desde los primeros siglos de nuestra era hasta culminar con el Concilio de Florencia, que se llevó a cabo entre 1438 y 1439.&lt;br /&gt;La primera serie de la Patrología Griega constó de 81 volúmenes, que no contenían textos griegos sino sólo traducciones al latín, y que apareció entre 1856 y 1861. La segunda serie está formada de 161 volúmenes, y en esta se cuenta ya con el texto griego y su traducción latina, viendo la luz entre 1857 y 1866. En el caso de la Patrología Griega, la segunda serie ha sustituido rotundamente a la primera, y ha quedado como referencia ampliamente aceptada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Accurante J.-P. Migne&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;‘Presentado por J. P. Migne’, es la frase que aparece al pie en cada uno de los volúmenes que conforman sus Patrologías. Y no sólo en ellas: simultáneas a la publicación de su Opus Magnum, Migne se da tiempo para imprimir grandes trabajos monográficos, enciclopedias de distintos tipos y autores, así como las Opera Omnia de autores eclesiásticos como Tomás de Aquino y Agustín de Hipona. La intención de Migne es la creación de una verdadera Biblioteca Universal Eclesiástica que constaría de unos dos mil volúmenes –según sus cálculos-, y que incluyese todo el saber eclesiástico de su época. No alcanzó a cumplir su cometido: de esta proyectada e inmensa Biblioteca Eclesiástica alcanzó a imprimir un millar de títulos, los que circularon ampliamente en distintos círculos, y pronto rebasaron la idea original de estar dirigidos sólo a los hombres de la clerecía.&lt;br /&gt;Los precios económicos aunados a los tirajes en grandes volúmenes ayudaron muchísimo, aunque también, por las mismas razones, la materia prima de que se echó mano resulta hoy día difícil de manejar. El papel en que fue impresa la mayoría de la obra de Migne es papel de calidad inferior, así como la tinta, que propiciaba pequeños escurrimientos a lo largo de volúmenes enteros.&lt;br /&gt;Por si esto fuera poco, ya en su tiempo Migne conoció los apuros de las acusaciones de plagio y enredos con los derechos de autor: dispuesto a publicar millares de artículos en sus distintos corpus latino y griegos, indistintamente combinó en cada volumen las versiones y ediciones más recientes al lado de versiones que ya eran prácticamente del dominio público y podían ser libremente reimpresas según las leyes francesas en boga, las cuales aseguraban derechos de autor por diez años, y se extendieron hasta alcanzar el plazo de veinte años a partir de la fecha de la muerte del autor.&lt;br /&gt;Su gran mérito, con todo, radica en la lucidez y visión necesarias para sacar adelante un proyecto de tales dimensiones: gracias a las ediciones de Migne vieron la luz una lista interminable de autores, y artículos casi olvidados y a punto de desaparecer fueron rescatados y ordenados sistemáticamente; sus editores más sobresalientes como Dom Pitra, editor en jefe de las patrologías, realizaron labores de conservación aún hoy admirables. &lt;br /&gt;Comisionado para realizar viajes ‘de descubrimiento’ a Italia y distintas partes de Francia, Pitra consiguió modificar la política francesa en lo tocante a la conservación de documentos importantes: habiendo encontrado en un antiguo convento templario ciertas pinturas, se topó en el arsenal de Metz con varios tantos de papel: eran manuscritos confiscados a los conventos cartularios de Metz, Toul y Verdun, en tiempo de la Revolución Francesa, con la finalidad de servir de cartuchos y empaques. Inmediatamente escribió sendos memorándums al Ministro de Instrucción Pública y al Ministro de la Guerra, quienes en pocas semanas darían la orden de que todo manuscrito que estuviese en poder de los militares fuese enviado a la biblioteca de Metz. A su vez Pitra los trasladó a Estrasburgo, y su valor histórico era tal que, por poner sólo un ejemplo, la ‘Llave de Melitón’, que los estudiosos de entonces habían buscado sin éxito muchísimo tiempo, se encontró entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Incendie de l’imprimerie Migne&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La revista bibliográfica Polybiblion, en su primer tomo y primer año, publicada en 1868, da una reseña sombría y pesimista de esta tragedia. El doce de febrero, un incendio que comenzó en los departamentos de las prensas tipográficas se propagó a todo el edificio, arrasando con la mayoría de enseres que allí estaban. Los valores del inmueble y la utilería, talleres, tipografías, planchas, papel y demás, rondaban los doce millones de francos. Era una verdadera fortuna, que las compañías de seguros no quisieron cubrir, destinándole a Migne la cifra de, según unos autores, seis, y según otros, siete millones de francos. Se dice que sofocado el incendio, que duró toda una noche, de los tipos móviles empleados en la impresión de las patrologías y demás obras sólo se recogió una mole de plomo de más de seiscientos kilogramos; las placas de impresión destruidas alcanzaron el número increíble de 667,855.&lt;br /&gt;« …Il est peu probable qu’il puisse songer à refaire tout ce que l’incendie vient d’anéantir» [es poco probable que el pueda considerar el rehacer lo que el incendio vino a destruir] comentó el anónimo autor de la reseña publicada en Polybiblion. Más que la fuerza de voluntad, la fortuna le fue adversa: la guerra entre Francia y Prusia de 1870 le genera más pérdidas, y su vista merma considerablemente. Los últimos años de su vida vemos al abad traficando con las intenciones de las misas, y siendo amonestado seriamente por su obispo. Dichas amonestaciones poco importan al empecinado editor: no ceja en su empeño, lo que le vale la suspensión de su ministerio.&lt;br /&gt;Irónicamente, el 25 de julio de 1874, un año antes de su deceso, se hace público el decreto firmado por el papa Pío IX que condena el uso de los estipendios de las misas en la compra de libros, citándose expresamente al abad Migne y sus publicaciones: tan conocida era su obra y su empresa que el mismo papa se vio obligado a tomar cartas en el asunto. Prácticamente ciego, Migne muere sin haber alcanzado nuevamente la prosperidad que viviese en sus primeros años, el 24 de octubre de 1875.&lt;br /&gt;Ante una vida y obra como la de Migne, incluso el redactor de la nota de Polybiblion no puede menos que sentir admiración: «L’abbé Migne, dit-on, n’est point découragé; [...] mais pour recommencer une semblable entreprise, il faudrait à l’abbé Migne une seconde existence, aussi longue que celle qu’il a faire preuve» [El abad Migne ha dicho que de ninguna manera está desanimado, aunque para reiniciar semejante empresa el abad Migne necesitaría una segunda vida tan larga como la que ya ha vivido.]&lt;br /&gt;Más aún: Migne vivió la vida del editor, del corrector de pruebas, del escritor, del publicista… dejando no uno, sino un millar de hijos que aún hoy día, no dejan de admirarnos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="View XLIV - 03 SEPTIEMBRE 2009 - El editor francés on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/19393238/XLIV-03-SEPTIEMBRE-2009-El-editor-frances" style="margin: 12px auto 6px auto; 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font-size: 78%; font-weight: 700;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-1494134681750623659?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/19393238/XLIV-03-SEPTIEMBRE-2009-El-editor-frances' title='03 septiembre 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/1494134681750623659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=1494134681750623659' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/1494134681750623659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/1494134681750623659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/09/03-septiembre-2009.html' title='03 septiembre 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/Sp_mdD5r6bI/AAAAAAAAAZo/RUpzmuztHgU/s72-c/XLIVab---03-septiembre-2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-2572148968071405895</id><published>2009-08-27T08:30:00.004-05:00</published><updated>2009-09-17T11:09:15.455-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>27 agosto 2009</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;Te ayudaré a matar a los chacales&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A M. Vinicio Dávila y Simitrio Quezada:&lt;br /&gt;cortazarianos impenitentes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Difundida ampliamente y comentada hasta el hastío desde los puntos de vista más encontrados, la entrevista que en 1977 hiciera Joaquín Soler Serrano a Julio Cortázar sólo abunda, lamentablemente, en los tópicos y prejuicios que para entonces el inimaginable número de lectores ya tenía bien formados sobre Julio Cortázar, el escritor universalmente argentino.&lt;br /&gt;Los detalles de su vida han sido repasados y replanteados una y otra vez, dicha entrevista pudo haber sido un documento importantísimo para valorar mejor la obra y apreciar el desarrollo de la creatividad literaria del escritor; lamentablemente, en las distintas versiones que circulan libremente en Internet, la entrevista –con sus poco más de dos horas- aparece censurada: la TVE –y suponemos que el gobierno en turno- no le perdona a Julio el interés y la pasión que vertió sobre sus actividades, preocupaciones e ideologías políticas. El programa quedó un tanto lejos de las pretensiones de su nombre, ‘A fondo’. Joaquín Soler se percibe más preocupado por ‘estar a la altura’ que por conversar con Julio, extrañamente accesible y también conciso en sus respuestas.&lt;br /&gt;Con todo, habrían de pasar veinte años para que apareciera una biografía aún poco conocida sobre Cortázar: fue escrita por Mario Goloboff y publicada por la Seix-Barral en 1998; en algo más de trescientas páginas aborda la titánica tarea de biografiar y sacar en limpio el cúmulo de observaciones, tópicos, mitos, críticas e invenciones que pululan entre los lectores y estudiosos de la obra y vida del escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;De qué sirve escribir la buena prosa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Militante de hueso colorado -y para algunos, incómodo hasta el paroxismo-, sobre Cortázar se ha obrado paradójicamente lo que no ha sido posible hacer sobre Borges: la expropiación de la ideología política sobre la labor literaria y poética. A los nuevos lectores les maravilla y escandaliza la visión sin matices ni dobleces que hiciera a Borges decir ‘El único defecto de Estados Unidos es haberle dado educación a los negros.’ Este tipo de detalles y observaciones sobre el colonialismo y el imperialismo a machamartillo de Borges sigue impregnando todo acercamiento crítico a su obra. Sin embargo, sobre Cortázar se ha obrado el prodigio de que pueda abordarse su obra dejando fuera completamente sus fuertes convicciones políticas, como se observa en la marea irrefrenable que puede consultarse en Internet formada con artículos, ensayos, tesis, reseñas, colaboraciones y análisis literarios. No podía ser de otra manera, el escritor del parteaguas titulado ‘Rayuela’ también nos legó un poema que aún goza de muy buena circulación, aunque cada día va siendo olvidado un poco más, avergonzando a editores e impresores: la ‘Policrítica en la hora de los chacales’. La compleja simplicidad de la palabra ‘Policrítica’ ha sido analizada e incluso explicada por el mismo Cortázar, baste decir a grandes rasgos que se trata de un juego de palabras entre los vocablos ‘política’, ‘crítica’ y ‘cri’ que en lengua francesa vale tanto por ‘llanto’ como’ por ‘grito’: vale la pena anotar que Cortázar admite que dicha palabra no es una creación suya, gramaticalmente hablando; no dice el nombre y sólo señala que una amiga suya, hablando sobre la enredada situación política y económica de Cuba, acuñó la palabra ‘policritique’. Cortázar piensa en francés que entre ‘poli’ y ‘tique’ se sitúa ‘cri’, con las implicaciones semánticas que esto supone. &lt;br /&gt;¿Por qué es tan incómodo este poema? Por la sencilla razón de que Cortázar, simpatizante del régimen imperante en la isla, dedica precisamente a Cuba dicho poema con la intención de molestar a ‘las buenas conciencias’ contentas ante el embargo impuesto principalmente por los Estados Unidos de Norteamérica a la isla en 1962, y los sucesos que rodearían la detención del poeta Heberto Padilla el 20 de marzo de 1971. Cortázar se enternece, la isla resuma vida, vigor, la fuerza de un presente glorioso y ganado a pulso:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;‘Buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días mi Casa,&lt;br /&gt;Mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,&lt;br /&gt;Mi caimancito herido y más vivo que nunca,&lt;br /&gt;Yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus músculos,&lt;br /&gt;Todos juntos iremos a la zafra futura,&lt;br /&gt;Al azúcar de un tiempo sin imperios ni esclavos.’&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Casi diez años después de iniciado el tramposo embargo comercial sobre Cuba, Cortázar escribe un poema que es la suma de sus convicciones políticas, ideológicas y sociales. Él se permite también gritar, con un grito que ni entonces ni hoy ha podido ser ahogado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El virtuosismo del juego&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Quizá el único arrebato que se permitió Cortázar en su vida fue el de la publicación de su primer poemario ‘Presencia’, cuando contaba 24 años. Hablará con frecuencia sobre dichos poemas en forma de sonetos, y también sobre el impasse que siguió a esa publicación llevándolo a continuar su meditación, lectura y estudio, hasta publicar su siguiente libro, el poema dramático titulado ‘Los reyes’, once años después, en 1949. Desde este libro su escritura mantendría una tónica constante: corrección y detalle preciso, economía y elegancia, fluidez y análisis, profundidad, ironía y juego.&lt;br /&gt;Lector voraz, al principio de su carrera literaria se consideraba un mero ‘aficionado a la escritura’ y no buscó sobresalir y ganarse un nicho en el horizonte literario contemporáneo. En contra de moldes, fórmulas de éxito probado, salidas fáciles y lugares comunes, su obra destaca entre sus contemporáneos por lo arriesgado de su factura, la frescura y novedad en temas que constantemente rozan los linderos de la literatura clásica greco-romana; su poética es la de los impresionistas franceses pero con un acento de inconfundible aroma latinoamericano –y argentino-, que rompe flagrantemente los moldes métricos y sintácticos más decimonónicos del verso.&lt;br /&gt;La capacidad de reconstrucción, asimilación y la temeridad de Cortázar se advierten mejor en sus cuentos, magistralmente escritos, de insuperable calidad. En ellos asoma el homenaje, los guiños de complicidad, el elemento autobiográfico, el juego puro, el humor, la ironía, la fantasía y la observación psicológica. Cortázar se erige como uno de los escritores de cuentos más completos y complejos del siglo veinte, al no retroceder jamás ante reto alguno: vampiros, ‘cronopios’, carreteras, máscaras griegas, líneas telefónicas, subterráneos, boxeadores, jardines infantiles y vías del tren, ríos y teatros, coliseos y motocicletas, jazz y tango, la libertad y los prisioneros encapuchados, son temas que aparecen tratados con una maestría inolvidable.&lt;br /&gt;Sus grandes obras tampoco escapan de esos leitmotivs: Rayuela pareciera ser un gigantesco compendio de las manías más acentuadas de Cortázar, aunque ciertamente dicha novela es mucho más que un conglomerado de elementos dispersos: es el cenit de la obra, pensamiento e ideología cortazarianos por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Todo escritor, Narciso, se masturba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La ‘Policrítica en la hora de los chacales’ apareció en la revista Casa de las Américas, en el número correspondiente al bimeste julio-agosto de 1971. Este poema coincide con una época difícil en la vida de Cortázar: invitado con anterioridad a formar parte del jurado que premiaría ‘Hombres de a caballo’ de David Viñas, en 1967 y que por esta razón leyera poco menos de un centenar de novelas, ya había estado en Cuba con anterioridad, en 1962, época donde se fragua su compromiso por la liberación latinoamericana. Entre ambas visitas se daría la oportunidad de charlar con Fidel Castro, Mario Vargas Llosa, Ángel Rama, René Depestre, Leopoldo Marechal, José Lezama Lima, Juan Marsé y Mario Monteforte Toledo, algunos de los cuales también conversarían en distintas ocasiones sobre cuál sería el destino de la revista ‘Casa de las Américas’. Los cambios internos de la política cubana le llevarían a un distanciamiento con Cuba debido a la detención del escritor Heberto Padilla y su esposa la también poetisa y escritora Belkis Cuza Malé el 20 de marzo de 1971: Cortázar y otros escritores pidieron informes referentes a tal hecho, lo que les costó la condena directa por parte de Fidel Castro. Consciente de que Fidel no es Cuba, escribe la Policrítica como una apología, una declaración de principios, y un compromiso firmado a favor de todos aquellos ‘…hombres enteros que nunca olvidarán la risa y la ternura, / que las defenderán enamoradamente, / que cantan y que beben entre turnos de brega, que hacen guardia fumando, / que son los que buscó Martí, los que firmaron con su sangre tantos muertos / a la hora de caer frente a chacales de dentro y a chacales de fuera.’&lt;br /&gt;Heberto Padilla fue liberado, contribuyeron para esto escritores de talla y presencia mundial como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Alberto Moravia, Susan Sontag, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Hans Magnus Enzensberger y Juan Goytisolo, aunque se le impidió la salida de la isla y sería hasta el 13 de marzo de 1980 que podría abandonar Cuba. Cortázar, a pesar de la desilusión que experimentó por los cambios sufridos en la isla debidos a las decisiones de Fidel Castro no deja de interesarse en su política, y continuó siguiendo de cerca su desarrollo, dándose tiempo para preocuparse por otras cuestiones y problemáticas presentes también en distintas partes de Latinoamérica, como los conflictos nicaragüenses.&lt;br /&gt;En su poema deja claro que si todo escritor se recrea en su propia obra, también es cierto que éstos serán los menos que acudirán al llamado de las nuevas sociedades, incapaces de interpretar los movimientos sociales e históricos que darán paso a las nuevas ideas, a los nuevos pueblos, a las nuevas naciones. ‘Escritura’ y ‘compromiso’ son elementos inseparables en algunos de los últimos libros escritos por Cortázar: ‘…Y como pueda y donde esté sigo siendo esa tierra, y por sus hombres / escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;…te ayudaré a matar a los chacales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;‘Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba, / No sé de otra manera mejor para abarcar la América latina.’ Más de un lector debió escandalizarse ante los versos de la Policrítica: ¿Cuba es el ideal de Latinoamérica? No es necesario matizar lo que el mismo Cortázar escribe y desarrolla a lo largo de su poema: los gobiernos y sus dirigentes, sus burócratas serviles, sus sistemas nauseabundos y vendidos a las grandes transnacionales, capitalismos viciados con su economía deshumanizada, todos ellos son obstáculos abatibles bajo la planta de ‘aquel que aguanta en el timón, / de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo alto o en lo bajo’.&lt;br /&gt;Quienes le reprocharan alguna vez haber adquirido la nacionalidad francesa olvidan a propósito que esto se llevó a cabo hasta 1981, 3 años antes de su muerte. Es decir, era un mero trámite, el agradecimiento para el país que le diera cobijo, y en el que escribiera algunas de sus obras más reconocidas y leídas, ‘Rayuela’ entre ellas.&lt;br /&gt;La literatura, la vida de Julio Cortázar están enraizadas en lo más profundo de la esencia latinoamericana, por más que en sus cuentos y novelas se hable de París, de Grecia o de Roma. Los peligros a que se enfrenta hoy día Cortázar quizá ni él mismo los hubiera imaginado: se ha convertido en una ‘figura de culto’ en el amplio horizonte narrativo contemporáneo, y sus libros son citados a diestra y siniestra. Lamentablemente son pocos lectores los que aún recorren sus páginas, descubriendo y gustando lo que Cortázar nos legó en sus distintas facetas. El mejor homenaje que puede rendírsele a Cortázar es el de la lectura. En 1971 escribió:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;‘De qué sirve escribir la buena prosa,&lt;br /&gt;De qué vale que exponga razones y argumentos&lt;br /&gt;Si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo’.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Al parecer los chacales han comprendido que lo mejor no es atacar, sino ignorar. ‘Me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales, / veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más seguro el hombre.’ La invitación de Julio sigue en pié, ¿quién se anima a tomarle la palabra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SpaMZ6aNiAI/AAAAAAAAAXw/TYhB1-K20GI/s1600-h/XLIIIa---27-agosto-2009---c.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374637582117079042" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SpaMZ6aNiAI/AAAAAAAAAXw/TYhB1-K20GI/s400/XLIIIa---27-agosto-2009---c.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 322px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SpaMZX-qzXI/AAAAAAAAAXo/hmROb5Ag3vE/s1600-h/XLIIIb---27-agosto-2009---c.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374637572874751346" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SpaMZX-qzXI/AAAAAAAAAXo/hmROb5Ag3vE/s400/XLIIIb---27-agosto-2009---c.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 322px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.scribd.com/doc/19140403/XLIII-LLL-27-AGOSTO-2009-Te-ayudare-a-matar-a-los-chacales" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; 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Una respuesta.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Amablemente, Brad Hoffstetter ha dejado un comentario en la versión pdf del artículo publicado el &lt;a href="http://libreslibrosdealibra.blogspot.com/2009/07/09-julio-2009.html"&gt;9 de julio&lt;/a&gt;, que trató sobre los Cátaros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Incluye un par de links a sitios 'serios' que abordan el tema, y su comentario me parece tan apropiado, que no puedo menos que incluirlo en este sitio, para que ayude a los lectores interesados en el tema.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;"The term “Cathars” derives from the Greek word Katheroi and means “Pure Ones". They were a gnostic Christian sect of tolerant pacifists that arose in the 11th century, an offshoot of a small surviving European gnostic community that emigrated to the Albigensian region in the south of France.The medieval Cathar movement flourished in the 12th century A.D. throughout Europe until its virtual extermination at the hands of the Inquisition in 1245.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;There are an ever increasing number of historians and other academics engaged in serious Cathar studies. Interestingly, to date, the deeper they have dug, the more they have vindicated claims that medieval Catharism represented a survival of the earliest Christian practices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thank you!&lt;br /&gt;Brad Hoffstetter&lt;br /&gt;Communications Division&lt;br /&gt;Assembly of good Christians&lt;br /&gt;www.cathar.net&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Some credible sources:&lt;br /&gt;http://www.wmich.edu/medieval/congress/&lt;br /&gt;http://www.fordham.edu/halsall/sbook.html&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Addita:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la página web de &lt;a href="http://www.fordham.edu/halsall/sbook1s.html#Medieval Heresy"&gt;Fordham&lt;/a&gt;, apartado 'Medieval Sourcebook: High Medieval Church Life', aparecen los siguientes enlaces sobre el tema de los Cátaros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Cathars&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul align="justify"&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;Anna Comnena: &lt;a href="http://www.blogger.com/source/comnena-bogomils.html"&gt;The Bogomils&lt;/a&gt;, c. 1110. &lt;br /&gt;The Bogomils where the source of Catharism in the West.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/source/cathar-gospel.html"&gt;Cathar Gospel: Book of John the Evangelist&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/source/cathar-traditio.html"&gt;Cathar Rites: Traditio: Immersion in the Perfect Community&lt;/a&gt;, from the &lt;i&gt;Lyons Ritual&lt;/i&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/source/cathar-appara.html"&gt;Cathar Rites: The Apparelhamentum&lt;/a&gt;, from the &lt;i&gt;Lyons Ritual&lt;/i&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;[Tierney 63] Raynaldus: &lt;a href="http://www.blogger.com/source/heresy1.html"&gt;Annales: Accusations against Cathars&lt;/a&gt;, also available &lt;a href="http://www.blogger.com/source/es-acc-albi.html"&gt;en castellano&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;        &lt;li&gt;Bernard Gui: &lt;a href="http://www.blogger.com/source/gui-cathars.html"&gt;Inquisitor's Manual: Accusations against Cathars&lt;/a&gt;, also available &lt;a href="http://www.blogger.com/source/es-gui-albi.html"&gt;en castellano&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;      &lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;    &lt;/li&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-4505640699177077010?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/17229479/XXXVI-09-JULIO-2009-Cataros' title='Cátaros. Una respuesta.'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/4505640699177077010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=4505640699177077010' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/4505640699177077010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/4505640699177077010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/08/cataros-una-respuesta.html' title='Cátaros. Una respuesta.'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-2890785844276806820</id><published>2009-08-20T11:48:00.001-05:00</published><updated>2009-08-20T11:55:59.620-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>20 agosto 2009</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Entre la literatura y el opio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbrado a vivir creando sus propios mundos, el escritor tarde que temprano se enfrenta a las tentaciones magnéticamente atractivas de los estimulantes, llámense alcohol, hachís, opio, mariguana, heroína, coca o fármacos. Dicha atracción es más poderosa si se tiene en cuenta que la imaginación de que echan mano los escritores se verá potenciada, brindándole hipotéticas formas alteradas de percibir la realidad, interpretarla, procesarla y ponerla por escrito.&lt;br /&gt;El siglo XIX fue pródigo en la experimentación de los alucinógenos como estimulantes del genio creador: Thomas de Quincey escribe las ‘Confessions of an Englishman Opium Eater’ [Confesiones de un comedor de opio] en 1821, apareciendo en la ‘London Magazine’ y viendo la luz como un libro al año siguiente, en 1822, para ser revisado y vuelto a publicar tres décadas y media después, en 1856, por el mismo autor.&lt;br /&gt;En dicho libro se narra la desventura de la adicción al láudano [opio mezclado con alcohol] del escritor y a grandes rasgos, los efectos que dicha afición tuvo en su vida. Y aunque las ‘Confesiones’ lanzaron a la fama de una vez por todas a De Quincey, no fue la única que sobresalió en su tiempo, ni tampoco la única que abordó el tema de los estimulantes, sus efectos y virtudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los paraísos artificiales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Baudelaire, reconocido sobre todo por ‘Las flores del mal’ admiró la valentía del Englishman helenista que se atrevió a hacer públicas su adicción y su lucha por librarse de la misma, en medio de la conservadora sociedad londinense de su tiempo. ‘Los paraísos artificiales’ [libro publicado en 1860] se basa directamente en la obra de De Quincey, aunque Baudelaire no tiene el mismo valor que el inglés al narrar lo vivido en carne propia. Baudelaire probó el opio en forma de diferentes preparados, cuando contaba una veintena de años, y era más que nada mera curiosidad cuya finalidad preponderante era la de ‘estar a la moda’. Ya en su edad adulta, quejándose de diferentes dolores y malestares causados por lo que se supone sería alguna sífilis juvenil mal atendida, tiene que hacer uso constante de dosis elevadas de opio. Escribe al administrador de sus bienes, Ancelle, el 26 de diciembre de 1865: ‘Tengo la cabeza atontada y distraída. Ello se debe a todas estas crisis seguidas y también al uso del opio, del digital, de la belladona y de la quinina. Un médico que he hecho venir ignoraba que otras veces hice uso del opio, y por ello, después de haberme asistido, me vi obligado a doblar y a cuadriplicar la dosis.’&lt;br /&gt;Baudelaire cuenta para entonces cuarenta y cuatro años es decir, sólo un par de años le separan de la tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;De placer y placeres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Baudelaire traduce al francés a Edgar Allan Poe, dichas traducciones abarcan un par de lustros en su vida. Es tanta la admiración que siente por él que llega a afirmar haber encontrado en Poe ‘cuentos y poemas que ya tenía en mi cabeza, pero no habían podido tomar forma’.&lt;br /&gt;La simpatía que siente por Poe -ocasional consumidor de opio quien en 1847 moriría alcoholizado en medio de un delirium tremens y que también había intentado suicidarse por lo menos un par de veces-, es mayor aún por encontrar en el marginado escritor bostoniano el aspecto más sombrío y oscuro de la personalidad consciente de la destrucción que obra sobre sí misma que tanto atraía a Baudelaire. Al conocimiento sobre la obra y la figura de Poe se añadiría, inmediatamente después, la lectura de De Quincey, a la que seguiría la escritura de Los paraísos artificiales.&lt;br /&gt;Resulta curioso que Los Paraísos artificiales fueron concebidos inicialmente no como un libro solo e independiente, sino como una ‘conferencia’ o ‘disertación’ que se buscaba insertar entre sus ‘Curiosidades estéticas’. Pero al ser este último un libro que versaba sobre cuestiones de crítica literaria, el tema de ‘Los paraísos’ quedaba automáticamente excluido.&lt;br /&gt;Entre 1857 y 1859 elabora cuidadosamente los apuntes que darían paso a ‘Los paraísos’, simultáneamente proyecta traducir al francés las ‘Confesiones’ de De Quincey. Los versos de esa época, por ejemplo ‘Le poison’, retratan fielmente la obsesión del escritor por el tema del opio:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;strong&gt;“L'opium agrandit ce qui n'a pas de bornes,&lt;br /&gt;Allonge l'illimité,&lt;br /&gt;Approfondit le temps, creuse la volupté,&lt;br /&gt;Et de plaisirs noirs et mornes&lt;br /&gt;Remplit l'âme au delà de sa capacité.”&lt;/strong&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Enrique López Castellón traduce: “El opio agranda lo que no tiene límites, / ensancha lo ilimitado, / hace profundo el tiempo, ahonda los goces, / y de placeres oscuros y lúgubres / llena el alma por encima de su capacidad.”&lt;br /&gt;Baudelaire percibe el placer encerrado en el opio como el placer del artista, argumentando que hachís y opio elevan la imaginación a la máxima potencia, ayudándole a soportar los intensos dolores que produce la creación estética. El vino, por tanto, será el sucedáneo del obrero, que busca en la embriaguez una momentánea liberación de su realidad atroz, de su miseria, su pobreza y hacinamiento.&lt;br /&gt;Como sea, en ambos casos nos encontramos ante un leitmotiv constante en Baudelaire: la tentación maligna, diabólica, que sólo puede ser vencida por la fuerza de voluntad que cobra tintes angélicos: ‘el recurso a la droga representa una tentación demoníaca cuya innegable fascinación deberá resistir toda voluntad angélica’, apunta López Castellón en su introducción a la traducción de ‘Los paraísos artificiales’ al castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Editores, economía y ética.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La primera edición de Los paraísos artificiales vio la luz en 1860. Es el segundo y último de los libros que Baudelaire vería publicados en vida: Representa sobre todo una reflexión y meditación profunda, respecto a lo que antaño viviera De Quincey: el sufrimiento, las dificultades y el poder de la fuerza de voluntad.&lt;br /&gt;Poulet-Malassis, quien fuese el amigo fiel de Baudelaire y hubiera ya editado Las flores del mal será quien ponga a la venta este volumen. No obstante esa amistad, Poulet-Malassis buscará obtener un jugoso beneficio económico al buscar insertar, justo al final del libro, una viñeta publicitaria donde se anunciaría un farmacéutico de Bruselas especialista en la elaboración de distintos preparados con base de hachís.&lt;br /&gt;Baudelaire tiene entonces 39 años, y se opone rotundamente a las intenciones de tal anuncio: la contradicción que supondría es evidente. Ayudará a comprender los porqués saber que en ese tiempo Baudelaire sufría serias penurias económicas, y que estaban aún recientes las multas a que se vio sometido precisamente por la publicación de Las flores del mal: la condena judicial pesa sobre su ánimo, y no se atreve a enfrentarse a los defensores de la moral en boga. Baudelaire se transforma en un escritor a-político, manteniéndose al margen de las disputas y pleitos de índole moralista y social, encerrándose en la reflexión que elabora alrededor de los estimulantes: alcohol y hachís, las dos caras de un mismo placer, destinados a hombres distintos, aunque para vencerlas a ambas sea necesaria una fuerza de voluntad de proporciones prácticamente divinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los abismos y la gloria: ¡Me he convertido en Dios!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sinfín de comparaciones se han hecho en torno a la obra de Baudelaire y la de De Quincey. A primera vista pareciera que Baudelaire hizo una copia en francés, mera transcripción de la obra inglesa. Y aunque existen indudables puntos en común, son precisamente por esas características similares que resalta la diferencia entre ambas: De Quincey escribe su obra como una confesión autobiográfica, Baudelaire proyecta una disertación, impersonal, para mostrarse ante un público que ya sabía lo que quería obtener del escritor.&lt;br /&gt;De Quincey siguió experimentando con el opio y sus ‘Confesiones’ sólo son el inicio que demarca una lucha que daría origen a otro libro, ‘Suspiria de profundis’, publicado en 1845 de forma fragmentaria, y que ha dado origen a un sinfín de problemas literarios. Comenzando por la forma, los ‘Suspiria’ son catalogados actualmente como ‘prosas poéticas’, aunque algunos críticos ingleses los consideran supremos ensayos de fantasía, que tienen las mismas raíces que las ‘Confesiones’, otros incluso los toman como la efectiva continuación de estas. Después de la muerte de De Quincey en 1859 se encontró una serie de 32 escritos más, que presumiblemente pudieron estar destinados a formar parte de los ‘Suspiria’. De esos 32, 18 se perdieron, y la lista de entonces ha quedado incompleta. Se sabe que los últimos años de su vida De Quincey trabajaba a la luz de candelabros, y desarrolló una manía que consistía en incendiar con ellos escritos, papeles, incluso, mechones de su propio cabello.&lt;br /&gt;Baudelaire sobrevivió a De Quincey, y pudo entrever en su figura, genio y desgracia, atisbos de lo que sería su propia vida y obra.&lt;br /&gt;Baudelaire llega hasta el extremo: el hachís permitiría al hombre ‘ser Dios’.  “En suma, no es de asombrar que el pensamiento final y supremo que surge de este soñador [el buscador de paraísos artificiales] sea: ¡Me he convertido en Dios!” [Personne ne s'étonnera qu'une pensée finale, suprême, jaillisse du cerveau du rèveur: "Je suis devenu Dieu!"].&lt;br /&gt;La estructura misma de ‘Los paraísos artificiales’ resuma elegancia, cordura, análisis profundo y una buena dosis de apología. Pasan por sus páginas los aspectos fisiológicos, psicológicos, los cuestionamientos morales de la adicción, qué es lo que se ve, lo que se experimenta en el estado de trance; el eje fundamental de su libro se basa en las Confesiones de De Quincey, pero más que una copia fiel se trata de la interpretación y reescritura del libro, vertiéndolo del inglés al francés. Apenas iniciada su tarea, Baudelaire se lamenta: ’…me veré obligado, con mucho pesar, a eliminar numerosas disgresiones sumamente divertidas y disertaciones exquisitas…’ […je serai obligè, à mon grand regret, de supprimer bien des hors-d'oeuvre très-amusants, bien de dissertations exquises...].&lt;br /&gt;Escritura, meditación y recreación, Baudelaire simpatizó con De Quincey al encontrar en él un compañero en el viaje que emprendió, guiado por los espíritus funestos del opio, sólo para encontrar que al frenesí del hachís siempre sucede el desencanto de la vida gris, prisionera de sus propios demonios, incapaz finalmente de escapar de la muerte: &lt;blockquote&gt;“Mais la Mort, que nous ne consultons pas sur nos projets et à qui nous ne pouvons pas demander son acquiescement, la Mort, qui nous laisse rêver de bonheur et de renommée et qui ne dit ni oui ni non, sort brusquement de son embuscade, et balaye d'un coup d'aile nos plans, nos rêves et les architectures idéales où nous abritions en pensée la gloire de nos derniers jours!”&lt;/blockquote&gt; [Pero la Muerte, a quien nunca le consultamos sobre nuestros proyectos ni podemos pedirle  su aquiesencia, la Muerte, que nos deja soñar con la felicidad y con la fama y que nunca nos dice ni que sí ni que no, sale bruscamente de su emboscada y barre de un aletazo nuestros planes, nuestros sueños y nuestros castillos en el aire donde pensábamos albergar la gloria de nuestros últimos días].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/So1-zyZ_AuI/AAAAAAAAAXQ/8blvqCl9b70/s1600-h/XLIIab---20-agosto-2009---h.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 248px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/So1-zyZ_AuI/AAAAAAAAAXQ/8blvqCl9b70/s400/XLIIab---20-agosto-2009---h.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372089358692057826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-2890785844276806820?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/18940655/XLII-LLL-20-AGOSTO-2009-Entre-La-Literatura-y-El-Opio' title='20 agosto 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/2890785844276806820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=2890785844276806820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/2890785844276806820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/2890785844276806820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/08/20-agosto-2009.html' title='20 agosto 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/So1-zyZ_AuI/AAAAAAAAAXQ/8blvqCl9b70/s72-c/XLIIab---20-agosto-2009---h.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-9007193965184078186</id><published>2009-08-13T09:27:00.003-05:00</published><updated>2009-08-13T09:52:29.678-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>13 agosto 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;De mitologías, matanzas y recuerdos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Estudiantes y tanquetas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A las interminables páginas que se han escrito sobre el movimiento estudiantil de 1968 aún faltan por agregarse varias, quizá las más esclarecedoras: de qué sirvió aquella movilización estudiantil, hasta qué punto era factible que dicho movimiento pudiese cambiar el ‘status quo’ imperante en el México de entonces, hasta dónde influyó realmente la lectura de Marx, Engels y los revisionistas en boga.&lt;br /&gt;Algunos intentos de escritura sobre dicha época se han dado, originando que en el México a últimas fechas tan poco inclinado a la lectura, sigan manteniéndose como verdaderos best-sellers, sobre todo cuando los cursos escolares están por comenzar, y resulta anonadadoramente cercano el 2 de octubre.&lt;br /&gt;Ente ellos sobresalen ‘La noche de Tlatelolco’ de Elena Poniatowska, ‘Regina’ de Antonio Velasco Piña, y una novela injustamente olvidada, ‘La cripta del espejo’ de Marcela del Río.&lt;br /&gt;Las visiones de tales novelas, o documentos, es diversa como diversas son las declaraciones, las reconstrucciones, las invenciones en torno al suceso, en todas ellas el común denominador es el asesinato de estudiantes perpetrado directamente por el presidente de la República, y la imposibilidad de obtener por parte del gobierno, el justo castigo para quienes obraron en contra de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;In principio erat imago&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Poniatowska publicó ‘Tinísima’ en 1992. Novela situada exactamente durante la primera mitad de Siglo XX, relata la vida de Tina Modotti, a quien le tocara en suerte ver morir asesinado a ‘alguien que era más que su amante’ –Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista Cubano-, a balazos, por el hecho de ser opositor al régimen del entonces gobernante cubano Gerardo Machado. La vida de Modotti resalta con una claridad quizá sólo semejante a la de Kahlo, la lucha que se vivió en México cuando la mujer comprendió que los derechos y privilegios que gozaban los hombres no eran solamente conquistas de género, sino de especie: a ellas también les correspondía trabajar, buscar y encontrar el placer en el propio cuerpo y en el ajeno, también les correspondía alcanzar el reconocimiento como profesionistas y no quedar relegadas a los rincones más oscuros e ingratos del hogar. Si la vida quasi cinematográfica de Modotti causó revuelo y escándalo, la segunda mitad del siglo se encargaría ver malograrse las aspiraciones que apenas un par de generaciones después llevarían a los movimientos estudiantiles a situarse ante las fuerzas castrenses buscando derrumbar un sistema político y envilecido, con la idea de que el cambio de México se encontraba a la vuelta de la esquina. El trabajo fotográfico de Modotti enfatiza este contraste: retrata fielmente a un México que surge de las sombras revolucionarias, y que no se decide aún del todo a entrar de lleno en ‘la moderna prosperidad’.&lt;br /&gt;Antes de ‘Tinísima’, Poniatowska escribió en 1971  ‘La noche de Tlatelolco’, a la que se agregó como subtítulo ‘Testimonios de historia oral’. La distancia entre ambos libros es de una veintena de años, poco menos que la distancia entre las fechas de la muerte de Modotti y el movimiento estudiantil. Cinco de enero de mil novecientos cuarenta y dos es la fecha que marca el fin de la vida de Modotti, dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho es la fecha que marcó el fin de la esperanza estudiantil, al ser aplastada por las tanquetas militares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Charlatanería desencantada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Si la obra de Poniatowska en torno a la matanza de Tlatelolco resuma ante todo coherencia y objetividad, la obra principal de Antonio Velasco Piña resulta verdaderamente indigesta.&lt;br /&gt;Tomando como punto de partida la figura de una edecán de los Juegos Olímpicos de México ’68 –‘Regina’-, elabora la odisea épica de una joven que se presume habría sido encontrada y educada por un Lama en el Tíbet, y que llega a México a encontrarse con los guardianes de las cuatro grandes culturas indígenas, quienes la recibirían como una emperatriz, y a quien encargarían ni más ni menos que la misión de despertar de su letargo al pueblo de México; no en balde la fecha de su nacimiento coincidió con una fecha tan providencial como el inicio de la ‘Era de Acuario’, al clausurar la ‘Era de Piscis’.&lt;br /&gt;Los recursos de que echa mano la desatada fantasía de Velasco Piña son tantos y tan burdos, que sería cansino traerlos siquiera a cuento. Su novela completa, más de medio millar de páginas –generalmente unas setecientas-, se fundamenta sobre la afirmación ‘innegable’ de que la muerte de Regina sería una especie de ofrenda o sacrificio que pondría en marcha el despertar de la nación mexicana permitiéndole entrar en una nueva era de crecimiento y madurez espiritual.&lt;br /&gt;Iniciado ya este milenio se llevó a cabo el proyecto de musicalizar tremendo argumento, invirtiéndose dinero en cantidades de ensueño –comparándola con cualquier otra obra de teatro en México- en la producción y puesta en escena de dicho musical. No tuvo el éxito esperado, sólo soportó un par de meses en escena, y nadie volvió a hablar de dicho proyecto. Las razones pueden resumirse en una sola, indiscutible y plenamente tangible: dicho despertar de la sociedad mexicana jamás se llevó a cabo. Y no porque la matanza de Tlatelolco hubiera sido una ficción o una exageración histórica, sino porque la sociedad actual ha seguido su propio rumbo y su propio ritmo, cargando con el lastre de distintas problemáticas a las que aún hoy no encontramos una solución cabal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;México desde afuera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La novela de Marcela del Río representa una arriesgada y bien librada empresa en el intento de retratar los sucesos políticos del México de la segunda mitad del siglo XX. Para ello se vale de personajes que, si resultan hasta cierto punto arquetípicos, logra dotar de presencia y fuerza de convicción. Tenemos las voces de un embajador mexicano y su esposa en Checoslovaquia, la voz de Cayetana -la sirvienta- que también les acompaña, y la voz del hijo de dicho embajador. En los viajes diplomáticos, que parecieran ser verdaderos viajes rituales de tlatoani precolombino, se van destrabando los distintos destinos con las distintas formas de ver lo que sucede. Por un lado, la sirvienta que se emociona al encontrar una mínima y solitaria lechuga con la que elabora un banquete más que suculento; el embajador que asiste a los juegos sucios, las zancadillas y los caprichos de los presidentes en turno; Gustavo, el hijo que busca entre abrazos y noches de licor y caricias furtivas las razones que le han llevado a seguir caminos tan distantes de sus padres, reconociéndose en los demás jóvenes checos.&lt;br /&gt;La narrativa de Marcela del Río permite pocas, poquísimas concesiones. En algunos puntos de la novela empapa las páginas de una melosidad que recuerda la prosa poética de los escritores de principios del siglo XX, en otros lados, leemos diálogos de una crudeza espantosa, como extraídos de una película documental filmada caseramente:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;‘-¿Ya se les olvidó el zafarrancho que armaron en la escuela?&lt;br /&gt;-No fuimos nosotros quienes lo armamos, sino los reservistas que llegaron a disolver nuestra asamblea, otros cabrones como ustedes…&lt;br /&gt;Un soldado le rompe los dientes a Ricardo de un culatazo para callarlo.&lt;br /&gt;La sangre salpica al de camisa amarilla.&lt;br /&gt;-Con esto aprenderás a no hablar más de la cuenta. En el cuartel te enseñaremos a cuidar tu vocabulario.’&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mitología y sangre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La razón y el sentido común establecen que un estudiante carece de fuerza y presencia política, por el hecho mismo de ser un estudiante incapaz de subsistir por sí mismo, y depender en gran parte, aún, de la casa paterna. La conciencia de un pueblo que sufre, de las estructuras políticas y sociales que matan y ejecutan, de la economía que pisotea al que menos tiene y genera jugosísimos dividendos a quien se presta a oscuros manejos, incluso la apertura sexual representada por la minifalda y desaparición del sostén femenino, pudieron ser efectivamente los detonantes que fraguaron en el movimiento estudiantil mexicano ya mencionado.&lt;br /&gt;Hoy, a cuarenta y un años de distancia, podemos ver sin engaño que el movimiento estudiantil estuvo impregnado de no poco ensueño utópico. El ‘Pliego petitorio’ era efectista, y también ingenuo, casi infantil. Las marchas se sucedieron retando a un gobierno que respondió de la única manera que sabía responder: matando, ejecutando, acallando. Vemos a los diferentes grupos estudiantiles ir como ovejas al matadero, con el seso repleto de ideales revolucionarios y anhelos de mejoría social, pero también empapados de una inocencia y candor que contrasta aún más con el ordenado proceder de la fuerza militar que disparó en su contra.&lt;br /&gt;México repite su historia una y otra vez, sigue ciertos patrones conductuales innegables y será imposible deshacerse de ellos si seguimos empeñados en ver la historia como algo vergonzoso que ha de ocultarse, necesaria y fatídicamente. Y México aún no sana de aquellas heridas; avejentadas y marchitas, siguen supurando y exigiendo su cuota de justicia y re-valoración.&lt;br /&gt;Poniatowska con su lucidez, Velasco Piña con su exacerbada fantasía New Age, Del Río con su visión objetivamente poética: los tres escritores han buscado la raíz de nuestra memoria, la fuente de las nuevas mitologías, el punto donde nacieron nuestros dioses y héroes actuales. Porque seguimos olvidando que Modotti, que el presidente de la República con su comitiva, que los estudiantes masacrados, que los padres de familia que siguen buscando a sus hijos, que los atletas olímpicos y los poco más de cien millones de mexicanos actuales, somos seres humanos a quienes enlaza la misma sangre, la misma piel, los mismos huesos.&lt;br /&gt;En la parafernalia actual, y aunque a muchos pese, la figura de Díaz Ordaz ha alcanzado la categoría de verdadero villano mitológico, oscuro demiurgo que jugaba con la vida de sus contrincantes. Igual sucede con Modotti, con Kahlo, con Rivera, con Orozco, Siqueiros: todos ellos figuran en el nuevo Panteón mitológico mexicano. Cuando nos decidamos a mirar de frente nuestra historia, a enterrar honrosamente lo que haya de ser enterrado -salvaguardando aquello digno de resguardarse- estaremos un poco más cerca de conseguir hacer realidad lo que aquellos muchachos gritaban y exigían poco antes de caer abatidos por la artillería militar. Marcela del Río escribió:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;‘-Algunos, señor Palacios, prefieren morirse en la raya. Son tercos o masoquistas, vaya uno a saber.&lt;br /&gt;-Cada quién tiene su talón de Aquiles. Para eso se le paga, para averiguarlo.&lt;br /&gt;-Es que… a pesar de las precauciones que se tomaron para que no descubrieran el lugar donde los mataron, algunos ya empezaron a hablar de la ‘matanza de Xochicalco’ y a decir que si hallaron casquillos de calibre cuarenta y cinco, que es el reglamentario del Ejército, que si las piedras ensangrentadas, que si la maleza donde los arrastraron, que si la madre…&lt;br /&gt;-Es que, no’s que, la’s que, tu’s que… Que los desmientan los otros. Todo el mundo cree lo que aparece en los diarios, mientras todos digan lo mismo, pero si se contradicen, la gente dudará hasta de que hayan existido.’&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;La memoria crítica deviene en experiencia y sabiduría. La memoria displicente en olvido y confusión. México necesita, más que nunca, aprender a recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SoQnlSmVokI/AAAAAAAAAXA/gBARMPQlIdQ/s1600-h/54---13-agosto-2009+-+crop.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 322px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SoQnlSmVokI/AAAAAAAAAXA/gBARMPQlIdQ/s400/54---13-agosto-2009+-+crop.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369460177333756482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SoQnk8cK5sI/AAAAAAAAAW4/5rgnbCU5Jbw/s1600-h/55+-+13+agosto+2009+-+crop.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 322px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SoQnk8cK5sI/AAAAAAAAAW4/5rgnbCU5Jbw/s400/55+-+13+agosto+2009+-+crop.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369460171385530050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-9007193965184078186?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/18541791/XLI-LLL-13-AGOSTO-2009-De-mitologias-matanzas-y-recuerdos' title='13 agosto 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/9007193965184078186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=9007193965184078186' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/9007193965184078186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/9007193965184078186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/08/13-agosto-2009.html' title='13 agosto 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SoQnlSmVokI/AAAAAAAAAXA/gBARMPQlIdQ/s72-c/54---13-agosto-2009+-+crop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-2644889851845005835</id><published>2009-08-06T07:52:00.008-05:00</published><updated>2009-08-08T11:16:07.856-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>06 agosto 2009</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ceguera, Nacionalismo e Historia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un agravio histórico&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1959. Estados Unidos de Norteamérica. Conmemorando y revalorando vida y obra de uno de los más grandes historiadores que ha surgido de esa nación, la Hispanic American Historical Review organizó un memorial en torno a la figura de William Hickling Prescott: era la conmemoración de su primer centenario luctuoso.&lt;br /&gt;Con ocasión de este evento se dictaron conferencias, se invitó a diferentes historiadores de prestigio mundial, entre ellos el historiador peruano Guillermo Lohman Villena quien con sus Notas reinterpretó el monumental volumen escrito por el historiador bostoniano en torno a la Conquista del Perú.&lt;br /&gt;Los historiadores mexicanos no fueron incluidos en tal evento. La Historia de la Conquista del Perú y la Historia de la Conquista de México se consideran, con la Historia del Reinado de los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel, verdaderos monumentos históricos escritos en el siglo XIX, y no sólo dentro de los países de habla hispana, sino también dentro de los Estados Unidos. Se consideró, por lo menos durante la segunda mitad del siglo XIX que la Historia de la Conquista de México era el mejor libro de historia escrito jamás en los Estados Unidos. Su éxito fue tal, que llegó a hacerle competencia a títulos de la talla de ‘La cabaña del Tío Tom’, alcanzando popularidad y reconocimiento no sólo de estudiosos y eruditos, sino del lector común, acostumbrado a libros con temáticas no tan especializadas.&lt;br /&gt;Juan A. Ortega y Medina comienza sus notas introductorias a la versión traducida magníficamente por José María González de la Vega con un dejo de amargura por tal agravio. ‘Por merecimiento más que propio’ México debió estar representado por algún historiador mexicano de renombre, y sólo participó un párrafo de las Notas de José Fernando Ramírez. Dicha nota no abarcó ni siquiera el total de una página completa: a México no se le permitió participar en el homenaje a quien brindara sus mayores esfuerzos por exaltar, profundizar y actualizar la historia de conquistados y conquistadores, a cambio de los cuatro volúmenes con 1762 páginas que abarca su Historia de la Conquista de México [en la edición de W. H. Munro, publicada en 1904], Prescott sólo recibió en su homenaje una misérrima hoja de papel, escrita por un solo lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ceguera e imaginación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Prescott nació el 4 de mayo de 1796, en Salem, Massachusetts. Recibió una educación esmerada, graduándose en Harvard en 1814. Abandonó su carrera de abogado para dedicarse exclusivamente a la literatura.&lt;br /&gt;En algún momento de su juventud temprana y mientras aún cursaba sus estudios de abogacía, una costra de pan le cayó en un ojo. Los efectos de ese accidente fueron tales que le privarían de la vista de dicho ojo, debilitando con el paso de tiempo al otro. Periodos hubo en que las molestias eran tantas que le impedían realizar cualquier actividad, inhabilitándolo por completo.&lt;br /&gt;Sufriendo los altibajos de sus problemas visuales, se dio tiempo para realizar estudios e investigaciones que fructificarían diez años después con la publicación sobre los Reyes Católicos, impresa en 1837. Si tenemos en cuenta que sólo seis años después estaría dando a la imprenta su colosal Historia de la Conquista de México [1843], y que pasados otros cuatro años publicaría su Historia de la Conquista de Perú [1847], se observará que el ritmo de trabajo del historiador bostoniano era literalmente hablando, inhumano.&lt;br /&gt;Inmerso en su tiempo y en la tradición literaria surgida directamente de las más puras raíces del Romanticismo Europeo, su visión de la Historia como tal –y su visión de los libros de historia- estuvo impregnada de la descripción heroica, detallista y minuciosa, con características tomadas directamente de la novela, para lograr acercar al lector a los sujetos principales de sus libros, además de pretender situarlo con una visión muy clara y exacta ante los hechos presentados, permitiéndole obtener y fabricarse un juicio propio.&lt;br /&gt;Su obra entera fue manuscrita, para poder escribir sin ayuda de amanuenses y sin ataduras de tiempo y circunstancias, Prescott hizo uso de un utensilio práctico y a la vez ingenioso: el noctígrafo. Consistía en una carpeta adaptada para contener exactamente las hojas de papel en las que se escribiría, situando de una manera firme y cómoda una rejilla que dejaba sendos espacios de un renglón, que servía de guía para poder escribir cómodamente aún en la ausencia total de iluminación.&lt;br /&gt;Además del trabajo histórico y narrativo de William, nos encontramos ante una de las más asombrosas tareas emprendidas jamás por la memoria humana: su imaginación le permitió realizar con sus descripciones la reconstrucción fabulosa de reinos, periodos y personajes históricos que tenemos la fortuna de poder encontrar en sus libros, contando solamente con la ayuda de secretarios que le leían en voz alta. Se tiene por cierto que su memoria era prodigiosa, permitiéndole -sin mayor problema- recordar exactamente  medio centenar de páginas escuchadas al finalizar cada sesión de lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entre la Novela Romántica y la Historia Clásica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pesimita, estoico y puritano, Prescott trabó no obstante amistad con otro gran historiador de los asuntos mexicanos: Humboldt. Ambos se conocieron y se profesaron admiración mutua, con todo y la diferencia abismal de su carácter personal. Prescott se embebió en la reflexión filosófica, retomando la idea de la dialéctica hegeliana y la novela puramente romántica al estilo de Walter Scott, guardando distancia de los críticos de su tiempo, que veían la Conquista de México como un periodo de estancamiento, un grave tropiezo, en el afán de liberación y progreso de la sociedad mexicana. Prescott enfatiza el proceso que conlleva a la superación de tales puntos de vista, ensalzando el progreso encerrado en el devenir aparentemente caótico y falto de seguimiento que se observaba en el sinfín de escaramuzas en el Nuevo Mundo, y la lucha de Cortés al mando de sus hombres, por mantener en orden y sujeta la población de las nuevas tierras, debidas finalmente a la Corona de España. ‘Más que la lanza o la espada, es la palabra el arma decisiva de Cortés’.&lt;br /&gt;La mesura y equilibrio de su Historia no es fortuita, Prescott mismo sostenía que &lt;blockquote&gt;‘el novelista tiene que ser fiel a los caracteres que dibuja y mantener el interés en la trama; el historiador tiene que proceder lentamente en el examen y descifre de sus fuentes para obtener, mediante la técnica judicial y siguiendo el trillado rastro de los eventos, un juicio imparcial’.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De héroes y caudillos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La capacidad de síntesis y conciliación del historiador norteamericano tuvo en el conquistador español la oportunidad idónea para alcanzarse un lugar innegable en el horizonte histórico-literario del siglo XIX. Vemos a Cortés negociando, convenciendo, enfrentándose a problemas interminables y brindándoles soluciones rápidas y prácticas, el destino histórico realizándose con la fuerza de voluntad, el temple y la decisión del español. No ahorra detalles en la descripción de los acontecimientos, que pinta al vivo con los colores más agrestes, y sin maquillaje alguno. En el capítulo VII del libro III leemos, refiriéndose a la matanza de Cholula en 1519:&lt;blockquote&gt; “Dióse entonces la fatal señal, el tiro de un arcabuz. En un instante asestáronse todos los mosquetes y ballestas a los infortunados cholultecas que se hallaban en el atrio, y se les dirigió una horrible descarga estando reunidos en el centro como una manada de venados” […they stood crowded together like a herd of deer in the centre].&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;El episodio del inevitable encuentro entre Cortés y Cuauhtémoc es verdaderamente épico. Rescatando la observación excelente de Ortega y Medina, &lt;blockquote&gt;‘El encuentro Cortés-Cuauhtémoc es choque de dos titanes; símbolos de la lucha entre dos principios, dos razas, dos culturas, dos religiones, dos contrastes (médula de todo sistema romántico que se respete). Cuauhtémoc es además, el héroe que lucha por un estilo peculiar de vida, que combate por la libertad de su pueblo, lo que le agranda románticamente a los ojos de Prescott ‘.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Entrado ya de lleno en la narración de la conquista y caída de la Gran Tenochtitlán, Prescott ensalza el gobierno, la civilización, la organización política de los indígenas, reflexionando largamente sobre los temores y dudas que embargaron al conquistador español. Imprime en la narración de los hechos la dinámica de su propio espíritu, ensalzando las cualidades y virtudes que más le resultan simpáticas y que encuentra alternadamente en Cuauhtémoc y Cortés. Los combates son narrados con intensidad, dando paso también a la reflexión y análisis exacto:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“Peléabase con furor por ambas partes: levantábase de los muros del palacio una nube constante de llamas y humo; y los gemidos de los heridos y moribundos se perdían en los feroces gritos de los combatientes, en el estruendo de la artillería, en el estallido de la mosquetería y en el silbido de las armas arrojadizas indias. Era el conflicto del europeo con el americano, del hombre civilizado con el salvaje, de la ciencia del uno con las toscas armas y disciplina militar del otro; y sacudiéndose los antiguos muros de Tenochtitlán al trueno del cañón, anunciaban que el destructor hombre blanco había fijado en ella su planta”.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Del honor y de la envidia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El libro de sobre la Historia de los Reyes Católicos abrió para Prescott las puertas celosísimas del reconocimiento europeo. Mas el libro que le encumbraría y conquistaría un lugar propio, al lado de Ranke, Burckhardt, Michelet, Humboldt y Gregorovius fue sin duda su Historia de la Conquista de México. La fama y el reconocimiento en delante jamás le abandonarían.&lt;br /&gt;Con todo, en su propio país Prescott recibió, en vida, los ataques fruto de la envidia y de la mala fe de algunos contemporáneos, el más sobresaliente de estos el pseudo-historiador –y abogado también- neoyorkino originario de Rochester, R. A. Wilson. El atrevimiento de éste llegó a tal grado que personalmente le solicitó en préstamo ‘algunos libros’ a Prescott, comentándole que escribiría una Historia de la Conquista de México a la que expurgaría de toda fábula. Y publicó en efecto ‘A new History of the Conquest of Mexico’ en 1859, plagada de inexactitudes, errores y exageraciones, y fue leída por sus contemporáneos como una violenta diatriba anticatólica y antiespañola.&lt;br /&gt;La visión de la Historia de la Conquista de México que tuvo Prescott puede haber sido superada, académicamente hablando. La exactitud, elegancia, amenidad y reflexión que encontramos en sus libros difícilmente encontrarán contrincante, aún en nuestros días. A tal punto llegó el aprecio por sus libros de historia, que eran prácticamente lectura obligada para los soldados de los dos ejércitos invasores que se ufanaron de ‘haber entrado a caballo en la sala de Moctezuma’, y pensaban en la invasión como en la ‘Segunda Conquista de México’.&lt;br /&gt;Nacionalismo neto y encendido, los invasores conocían muy bien la historia antigua del país que pretendían conquistar. Nacionalismo necio y fácil, los mexicanos hemos relegado al olvido un libro que bien debiera ser lectura obligada en aulas de instrucción básica en nuestro país. Nuestra historia en todo su esplendor, pocas veces pudo ser escrita con mayor tino. Quizá la Hispanic American Historical Review tuvo razón en no invitar a representantes mexicanos: en México, tristemente ya no se lee a Prescott. No teníamos nada qué hacer allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;William H. Prescott, 'History of the Conquest of Mexico'. Montezuma Edition [4 vols.]. Edited by Wilfred Harold Munro, Professor of European History in Brown University and comprising the notes of the edition by John Foster Kirk. Philadelphia and London. J. B. Lippincott Company. 1904.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;History of the Conquest of Mexico, &lt;a href="http://www.archive.org/details/worksofwilliamhp01presiala"&gt;Vol. I&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;History of the Conquest of Mexico, &lt;a href="http://www.archive.org/details/worksofwilliamhp02presiala"&gt;Vol. II&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;History of the Conquest of Mexico, &lt;a href="http://www.archive.org/details/worksofwilliamhp03presiala"&gt;Vol. III&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;History of the Conquest of Mexico, &lt;a href="http://www.archive.org/details/worksofwilliamhp04presiala"&gt;Vol. IV&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SnrZbjCEgQI/AAAAAAAAAV0/YE3PsTBl-Gk/s1600-h/XLab---06-agosto-2009.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 248px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SnrZbjCEgQI/AAAAAAAAAV0/YE3PsTBl-Gk/s400/XLab---06-agosto-2009.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366840973248987394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Los derechos sobre la &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;cabecera, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;tipografías, diseño, colores, perfiles de color, gráficos y fotografía de los artículos ya impresos pertenecen única y exclusivamente a El Diario NTR Zacatecas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-weight: bold;font-size:78%;"&gt;Todos los derechos sobre el texto quedan reservados a su autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-2644889851845005835?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.scribd.com/doc/18188245/XL-LLL-06-AGOSTO-2009-Ceguera-Nacionalismo-e-Historia' title='06 agosto 2009'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/2644889851845005835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=2644889851845005835' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/2644889851845005835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/2644889851845005835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/08/06-agosto-2009.html' title='06 agosto 2009'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SnrZbjCEgQI/AAAAAAAAAV0/YE3PsTBl-Gk/s72-c/XLab---06-agosto-2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-1695696710765744271</id><published>2009-08-05T12:42:00.005-05:00</published><updated>2009-08-08T11:20:26.228-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sobre este blog'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anotaciones'/><title type='text'>A Gerardo Fernández: una respuesta.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estimado Gerardo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión de la violencia alrededor de algunos libros es delicada por cuanto dicha violencia es susceptible de poseer diferentes grados y ser abarcable desde diferentes puntos de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primera observación sobre la violencia y la muerte parte de la misma autora de los libros, que se ha encargado a diestra y siniestra en cuanta ocasión se le ha presentado, de dejar claro que la muerte le obsesiona. Ante tal precedente, qué se puede esperar de un libro escrito por alguien a quien le fascina lo oscuro, lo mórbido, lo putrefacto? Esa por sí sola es una razón para estar si nó alarmados, sí plenamente interesados en lo que los hijos propios y ajenos leen, y cuidar de su lectura no como censores, sino como compañeros críticos que resuelvan sus dudas. Grave problema: los padres no leen, y con gusto le darían al niño una novela de Sade, si esta estuviera convenientemente expurgada de todo dibujo e imagen gráfica, y se encontrase perfectamente encuadernada, con pastas duras. La diferencia no es mucha, y el símil procede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a la cuestión científica, advierto que los padres violentan a los hijos, buscando librarse de ellos de la manera más adecuada: organizándoles tardeadas de &lt;a href="http://www.associatedcontent.com/article/1518603/magic_potions_for_kids_great_magical.html?cat=22"&gt;magia científica&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se puede observar al final del artículo [en la página 2], hasta una brevísima lista de referencias -2 libros- aparecen para dejar claro que se trata de ciencia... disfrazada de magia. Si tengo el mismo punto de vista que usted -como creo que lo tengo, aunque mis convicciones sobre algunos puntos específicos pueden ser absolutamente diferentes- sé que le causará desazón ver cómo los padres pretenden salvaguardar su conciencia divirtiendo a los niños, y pretendiendo que se les enseña magia 'cuando en verdad aprenden ciencia'. Esto me parece un grave error, la desilusión está a la vuelta de la esquina, y acabará pronto con la inquietud científica de todo infante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como lo solicitaba, ahora el lado 'clínico' de la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el libro '&lt;a href="http://books.google.com/books?id=-jtl-ZDxEFkC&amp;amp;printsec=frontcover&amp;amp;hl=es&amp;amp;source=gbs_navlinks_s#v=onepage&amp;amp;q=&amp;amp;f=false"&gt;Critical Perspectives on Harry Potter&lt;/a&gt;' editado por Elizabeth E. Heilman se menciona en la página 19:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;The emotional tenor of object/entities appears to affect whether or not children will make accurate judgments regarding fantasy vs. reality. In general, children tend to believe erroneously, regardless of the actual status of the entity, than positively charged entities are real and negatively charged entities are unreal and that happy fantasy events are more possible to occur than frightening or angry fantasy events. Woolley states the possibility "that children's judgments about imagined entities may reflect whether or not they &lt;em&gt;want&lt;/em&gt; the entity to appear". In relation to the Harry Potter series, children may be more likely to believe in the existence of the Marauder's Map or the Patronus than they are to believe in Lord Voldemort or the Dementors."&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Tenemos entonces que a la fantasía naturalmente inclinada al lado positivo le encasquetamos un libro donde la fantasía esta cargadamente inclinada al lado negro y hórrido. La simple ley de los signos indica que fantasía y los niños llevan la de perder en esta empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prosiguen los autores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Research also suggests that the interpersonal context within which fantasy or magical objects/entities are considered affects children's ability to distinguish accurately fantasy from reality."&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada queda por agregar a esto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-388169/Harry-Potter-heroine-encourages-violence-girls.html"&gt;Otro artículo interesante&lt;/a&gt; apareció el 30 de mayo del 2006, con el título &lt;em&gt;Harry Potter heroine 'encourages violence in girls'&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"""As one of Harry Potter's gang, she has always shown a plucky fighting spirit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;But now it seems Hermione Granger's willingness to take the battle against evil Lord Voldemort into her own hands is having insidious consequences of its own after being blamed for the rise of in violent crime amongst girls.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;According to leading American psychologist Professor James Garbarino, the sight of Miss Granger punching baddies in the blockbuster film encourages copycat behaviour by impressionable young girls."""&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto por un lado, el contrapunto -y en la misma dirección- lo lleva el sexismo que aparece a lo largo de la serie completa de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mismo volumen de Heilman, se lee en la página 147:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Hermione's knowledge is important, but it is primarily used for Harry's adventures, not her own. In the &lt;em&gt;Goblet of Fire&lt;/em&gt;, she teaches Harry how to summon his broom, which helps him triumph in the Triwizard Tournament and escape Voldemort, but Hermione, of course, does not compete or face Voldemort herself."&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, el papel que se asigna a la mujer, o a las chicas en este caso, siempre será secundario y supeditado a la voluntad, caprichos y deseos del hombre, aunque se trate de chicos con una docena de años encima. No es esto lo que yo desearía para mi hija, en modo alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo esto, y para tratar de obtener un balance general que brinde algo de provecho tanto al futuro lector como a usted, Gerardo, rescato las 'Guías' que deberían observarse por los padres cuando los chicos desean leer a Rowling y su mago Potter:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;1. Forbidding the books is not the answer.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;2. Know you child.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;3. Recognize that the books change as the series progresses.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;4. Discuss the topics raised in the books.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;5. Help children digtinguish fantasy from reality.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;6. Provide an adult presence.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;7. Distinguish between the books and the movies.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;8. Respect others' beliefes and viewpoints.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;9. Theach about Grief.&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Más que tarea para los niños sobre la que los padres deben de estar atentos, estos puntos indican bastante trabajo para los padres mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es el que puede cuidarse mejor a sí mismo? Aquel que sabe y conoce de antemano los peligros a que se expone en determinada empresa. Pero si ni los padres mismos conocen los peligros que se encontrarán en la serie completa de libros, ya es demasiado pedir que pongan en aviso a los niños y jóvenes que están a punto de embarcarse en la aparentemente divertida aventura de leer Harry Potter.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-1695696710765744271?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://libreslibrosdealibra.blogspot.com/2009/07/la-magia-de-la-necedad-una-apostilla.html?showComment=1249371761405#c4007445302852971774' title='A Gerardo Fernández: una respuesta.'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/1695696710765744271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=1695696710765744271' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/1695696710765744271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/1695696710765744271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/08/gerardo-fernandez-una-respuesta.html' title='A Gerardo Fernández: una respuesta.'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-6884596496916348062</id><published>2009-07-30T13:20:00.004-05:00</published><updated>2009-07-30T14:02:02.680-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><title type='text'>La magia de la necedad: una apostilla</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La [necedad/necesidad?] de los cuentos de hadas* &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infinidad de apologías y defensas en favor de Harry Potter se basan en un solo argumento: la defensa de lo lúdico como origen de la literatura, y raíz y fundamento de la mal llamada 'literatura infantil'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se aduce que el carácter de la literatura 'para niños' debe ser precisamente de juego, la capacidad de hacer malabares con conceptos e ideas que permitan al intelecto del infante crecer, desarrollarse y mantener viva la chispa de la exploración, la maravilla y el descubrimiento que parecieran perderse, o atrofiarse, en la mayor parte de los adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tales apologías surgen falseadas al intentar establecer como punto de partida los tan llevados y traídos cuentos de hadas, e irremediablemente todas inciden en los cuentos de los hermanos Grimm, y los de Perrault. Quizá un poco menos, los de Andersen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dichos cuentos no fueron escritos propiamente para 'divertir' a los niños. Es más, los cuentos originales eran verdaderas historias de terror, cuya finalidad consistía más en asustar y prevenir a los infantes sobre los peligros que rodeaban las aldeas donde crecían, y lo mortíferas que podían resultar algunas situaciones, como el solo hecho de desviarse del sendero marcado para ir a la casa de la abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la versión original -rescatada y maquillada por el cuentista- Caperucita Roja no sólo es despedazada y después comida por el lobo, sino que asiste a un suculentísimo banquete donde el platillo principal fueron los bocadillos hechos con la carne molida de la abuela previamente asesinada. Caperucita los degusta con fruición, ante la mirada complaciente del lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay ni leñador ni salvador alguno, Caperucita muere irremediablemente, devorada por el mal resguardado y oculto en el bosque, cuya sola figura y mención hizo sobrecoger el corazón y la razón de generaciones y generaciones de oyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien: si el carácter admonitorio de esos relatos, de esos cuentos de hadas en sus 'versiones originales' estaba dirigido sobre todo a los niños y adolescentes, también es de notar que todos esos cuentos eran narrados una y otra vez por los padres, las madres, los abuelos. No consistían en un mero ejercicio de reflexión infantil alrededor de un relato determinado, o en la repetición mecánica de una historia, sino en la actualización de los propios miedos y las advertencias que permanecían válidas aún para los adultos y las nuevas situaciones a que tenían que hacer frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una creación cualquiera que tenga como finalidad la mera diversión -es decir, la pérdida de tiempo, la evasión, la distracción del medio circundante- responderá efectivamente a una situación determinada, envejeciendo irremediablemente tras un par de años. Lo saben los especialistas en modas y vanguardias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, las amonestaciones encerradas en aquellas primeras narraciones siguen soportando sin mayores problemas la actualización constante, la reinterpretación y el análisis de sus distintos elementos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se mencionó líneas arriba, a la defensa de lo lúdico acompaña infaltablemente la afirmación formulada como sigue: 'la pérdida de lo lúdico es lamentable en el adulto' o 'los adultos han olvidado al niño que llevan en su interior'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se verá que estas brazadas de ahogado esconden una realidad que es aplastante e innegable: un adulto que se comporta como niño más que merecer alabanza y elogio, terminará atado de pies y manos dentro del acolchado cuarto de una clínica psiquiátrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo tal como lo conocemos ha sido creado por adultos, y sólo en últimas fechas comienza a ponerse de manifiesto que la niñez en cuanto tal necesita sus espacios y resguardar hasta donde sea posible su experiencia del mundo. Llegar a estas conclusiones no fue tarea fácil, ayudó mucho el psicoanálisis, y textos de la talla de 'Psicoanálisis de los cuentos de hadas' escrito por Bettelheim, quien estudia el papel que juegan las historias ya maquilladas en el desarrollo efectivo del infante. Pero advirtamos una cosa: maquillados y todo, los cuentos tienen como trasfondo historias no pensadas originalmente para divertir a los niños, sino para advertir sobre distintos peligros y las posibles respuestas ante esos peligros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maquillaje de las historias hace que el 'descubrimiento' del valor de la amistad, la lealtad, la traición, el coraje, la astucia, se de como punto de partida sobre una reflexión del propio crecimiento. A nadie hoy día se le ocurrirá leer un cuento sin maquillaje al infante antes de dormir, recostado ya en su cama: hacerlo sería cruel. Mas la versión suavizada, expurgada, puede leerse sin ninguna preocupación, ya que los condicionamientos si bien se encuentran en lo más oculto, perdidos en lo profundo del subconciente humano, siguen siendo los mismos. Se parte de una historia atroz para llegar por medio de una historia aparentemente inicua, a los niños actuales de forma tal que puedan entenderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de Harry Potter el procedimiento funciona al revés: el niño-mago no es una imagen surgida de la tradición oral cuentística ni tiene sus raíces en una herencia literaria determinada, es la proyección de las frustraciones, deseos, miedos y anhelos de cualquier infante moderno. Harry Potter no tiene límites, como tampoco lo tiene su antagonista incorpóreo, que no se toca el corazón cuando decide 'quitar del camino' a sus contrincantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante el subconciente desatado de niños que buscan sin encontrar jamás, una salida, la forma de escape, a la muerte inevitable, que llegará en forma de un hechizo, una maldición, o una traición rastrera. Sus personajes no conocen límites, preocupados como están en conseguir una magia capaz de mutar cualquier cosa en otra, y que en un momento dado pueda defenderlos de un ataque a punta de varitas mágicas y conjuros cómicamente mal pronunciados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Evasión, crecimiento, cultura, diversión? Sí, y más aún: libertinaje irrefrenado e irrefrenable. Es la libertad del niño que encuentra el revólver escondido por el padre, en el rincón más apartado e inaccesible del armario. El padre sabe que dicho revólver matará si es accionado en contra de alguna persona, el niño -y el adolescente incluso- sólo sabe que es un arma de defensa. Y también un arma de agresión con propiedades muy efectivas. ¿Tendrá dicho infante la claridad mental que le permita distinguir entre defensa y agresión? Lo dudo, y no parece que así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también lo dudan quienes en este momento, en España, se enfrentan a las violaciones en masa perpetradas por 'niños' de no más de 14 años: se les abre efectivamente las puertas de la sexualidad con la pretendida ilusión de que también se les brinda educación y orientación sexual. La realidad muestra que ambas ceden fácilmente ante el instinto, ciego en toda su crudeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Nadie, hasta donde sé, una vez que termina de leer El Señor de los Anillos sale a buscar la Comarca y a los elfos del bosque', se oye citar y decir frecuentemente. La respuesta a tal argumento es: porque sabemos que la Comarca y la Tierra Media fueron descritas por un autor que no buscaba que ambas fuesen encontradas, sino recreadas en el pensamiento. Harry Potter pretende 'enseñar a los niños a crecer', a madurar haciendo frente 'a todas esas situaciones que encontramos en el mundo real'. Pero no obviemos que dichas situaciones las afrontan los infantes con sus propios medios, desde su cosmovisión y con sus propias destrezas y habilidades. Nunca tampoco, con una varita en la mano, ni con conjuros mágicos que transformen una piedra en una rana. Pretender que el infante comprenda esto, es harto más complicado que explicarle a un graduado de preparatoria la Teoría General Unificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El adulto observa el lado lúdico, desde su perspectiva adulta, superada ya la etapa de la adolescencia, por más que suspire y añore dicha etapa en conjunto con su niñez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño y el adolescente observan el lado práctico. Y es allí donde el aspecto lúdico tan defendido e invocado desaparece: en manos de los niños, las historias -y más que historias, proyecciones de instintos e impulsos reprimidos- son verdaderos 'manuales de buena conducta y costumbres'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Usted como adulto puede distinguir la ficción y el juego, de la realidad? Entonces podrá leer a gusto y a sus anchas a Rowling como un ejercicio despiadado de extrovertida psicología infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo contrario, en cuanto usted tome su varita mágica y comience a conjurar, correré a ponerme a salvo. Porque podrá tomar el viejo máuser del abuelo, y ni se dará cuenta de que este puede matar... realmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que su varita mágica dentro de los libros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;*En la edición de hoy, dentro de Reloj de Arena, la sección 'Ciencia para desatarugarse' a cargo de Gerardo Fernández ofrece una apología en favor de Rowling y sus novelas sobre Harry Potter. Dicha apología ha sido escrita por Justo Serna.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La apostilla que aquí incluyo es una reflexión en torno a los argumentos presentados en dicha apología, como un ejercicio de clarificación en torno a mi participación de el día de hoy, dentro de la sección 'Libres libros de a libra'.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Francisco Arriaga.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3058443941051264091-6884596496916348062?l=www.libreslibrosdealibra.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://libreslibrosdealibra.blogspot.com/2009/07/30-julio-2009.html' title='La magia de la necedad: una apostilla'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/feeds/6884596496916348062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3058443941051264091&amp;postID=6884596496916348062' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/6884596496916348062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3058443941051264091/posts/default/6884596496916348062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.libreslibrosdealibra.info/2009/07/la-magia-de-la-necedad-una-apostilla.html' title='La magia de la necedad: una apostilla'/><author><name>Francisco Arriaga</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_OT_LAhG4GS8/SaTHUDQUB6I/AAAAAAAAAFk/MaCXe5Ay2WU/S220/mihijayyo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3058443941051264091.post-137697286027361409</id><published>2009-07-30T09:10:00.005-05:00</published><updated>2009-08-08T11:15:09.705-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libres libros de a libra'/><title type='text'>30 julio 2009</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Harry Potter: la magia de la necedad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer gran éxito editorial de la época moderna lo tuvo Alexander Dumas, con su novela por entregas donde relataba las desventuras, aventuras y posterior buena ventura de Edmundo Dantés, a quien la posteridad reconoce inmediatamente como ‘El Conde de Montecristo’.&lt;br /&gt;Esta novela, terminada de escribir en 1844, cautivó lectores no sólo dentro de Francia, su país natal, sino que en algunos sitios tan distantes de este país, como Rusia, causó furor y la expectación originada por sus escritos era mayúscula, ocasionando verdaderos desaguisados en las oficinas postales si una sola entrega llegaba por alguna razón, a retrasarse. Se publicó no como un solo volumen, sino repartida en 18 fascículos.&lt;br /&gt;Se ha dicho que El Conde de Montecristo es al ejercicio de la lectura lo que dentro de la música es el ejercicio de la audición de ‘El arte de la fuga’ de Bach: acá tenemos no sólo cuatro, cinco o seis voces, cada personaje aparece y desaparece de manera articulada, y lo que aún hoy día causa admiración, es el cierre magnífico que va entretejiendo Dumas alrededor de cada uno de sus personajes. Al terminar de leer la novela advertimos que no hay cabos sueltos: cada historia tiene su propio final, sus propias peripecias, a pesar de encontrarse engarzadas en la obra principal, el destino que va tejiendo puntada por puntada Edmundo Dantés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La magia de la necedad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A poco de aparecer en el mercado, el éxito editorial moderno que más presencia ha tenido en escaparates, recibió críticas tanto de amantes del género de lo fantástico, como los conservadores críticos de ‘la moral y las buenas costumbres’. El fenómeno de Harry Potter sólo puede entenderse si se echa de ver que su autora supo leer acertadamente los signos de los tiempos en el justo momento en que comienza a escribir su novela: el Internet está a punto de ser el acontecimiento mediático que marcará irremediablemente el final de un siglo y inicio del siglo actual, ya está fortalecido y constituido como escritor Stephen King –quien emulará ciento sesenta años después a Alexander Dumas al publicar en el verano del año 2000 la primera novela por entregas que sería distribuida netamente a través de Internet: ‘The plant’- y se encuentra a la vuelta de la esquina el inicio de la nueva década, del nuevo siglo, del nuevo milenio. A nivel cibernético se temía el llamado ‘fallo del año 2000’ que supuestamente dejaría en estado comatoso a la mayor parte del mundo al enloquecer los equipos de cómputo –y con ellos los sistemas de vuelo, sistemas bancarios, sistemas de tiendas de autoservicio y hospitales- y se pensaba que por arte de magia la hambruna, las guerras, las diferencias étnicas y económicas cesarían, dando paso a un periodo de progreso, paz y tranquilidad, representado por un crecimiento acelerado de la conciencia humana.&lt;br /&gt;Nada de ello sucedió: las computadoras no fallaron, los sistemas bancarios no se colapsaron, las guerras siguieron su curso, los enfrentamientos religiosos continuaron su sangriento transcurrir y el consumo se incrementó exponencialmente al encontrar en el Internet un medio efectivo para hacer incluso las compras que antaño se hicieran en el supermercado. La literatura y las artes en general no pudieron escapar a este impasse: la explosión de best sellers que resumían las teorías conspiratorias más descabelladas –emergidas directamente de movimientos New Age del último cuarto de siglo- inundaron el mercado. La literatura se convirtió en el sucedáneo de la realidad ideal que ningún hombre pudo encontrar el sábado primero de enero del año 2000: en los libros se encontraban los mundos posibles –mundos abortados y con briznas de sueños esparcidas entre la paja- a que el hombre como tal no podría tener acceso.&lt;br /&gt;Pero escritores, músicos, críticos, cineastas, especialistas del consumo y del marketing olvidaron un nicho importantísimo de mercado: los niños también leen, y los adolescentes serán los consumidores de los productos que han de venderse apenas cinco o diez años después. Ante tal necedad, se operó la creación de una obra que consumiría horas y horas de lectura, amén de infinidad de hojas de papel y tinta: la saga del mago contemporáneo más famoso, a quien quizá sólo sobrepasa –porque aún hay adultos que lo recuerdan- el antiquísimo y mítico Merlín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Vana erudición&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El dieciocho de diciembre del año 2000, apenas seis meses después de emprendido su proyecto, Stephen King interrumpe su novela por entregas. Se presumen dificultades técnicas, y el lado económico no estuvo ausente: no se recabó la suma que se buscaba reunir, suficiente para mantener funcionando y andando ese proyecto.&lt;br /&gt;Ya para entonces los primeros libros del niño-mago se habían convertido en todo un suceso editorial. Ayudó –y mucho- la mescolanza de nombres inventados y con raíces vagamente anglosajonas y teutónicas, la palabrería que mezclaba latín y griego –si bien macarrónicos- en los nombres de las cosas y encantamientos, se creó un mundo donde las escobas voladoras de último modelo –que semejan más motocicletas que utensilios de limpieza- conviven forzadamente con mandrágoras y viejísimos libros de pergamino, y donde los deportes son extrañamente parecidos al rugby -o football americano- haciendo de la magia y hechicería los temas secundarios que sucumben ante el ideal de representar una sociedad londinense que semeja en muchísimos aspectos a la sociedad ‘ideal’ norteamericana. Las historias, libro tras libro, terminan adoptando el mismo patrón: comienzan con el inicio de clase y terminan con la clausura del curso, la omnisapiente Hermione acude puntual en la ayuda del mago que se empeña en seguir la vía rápida instintiva en lugar de ceñirse puntualmente al método mágico que se pretende enseñar en la escuela de magos.&lt;br /&gt;Su enemigo jurado aparece y desaparece a voluntad, y termina siendo una caricatura que tiene poderes quizá sólo sobrepasados por los antiguos dioses paganos. El mundo paralelo que pretende gobernar es sólo un conglomerado de sujetos y situaciones que no escapan, por ninguna vía y bajo ninguna condición, a la muerte, omnipresente en cada hoja y cada página de la historia. La magia resulta ser una futilidad empleada sólo como paliativo y en conjunto ofrece sólo una solución momentánea para un mundo que desaparecerá presa de su propia fuerza centrípeta: se inunda tanto con elementos tomados del mundo real, grosero y apático, que finalmente esos mismos elementos terminan ahogando y matando toda credibilidad en un mundo mágico, paralelo y coherentemente gobernado por sus leyes propias. La inhumana erudición de Hermione sólo funciona dentro de su propio mundo: ella también es testigo y partícipe de un universo a punto de colapsarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Un tiempo sin tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La escritora no puede escapar a esa misma cifra de muerte que se esforzó por circunnavegar a lo largo de su narración: por lo menos dos fechas hacen posible situar la línea narrativa de la historia del niño-mago y su mundo. La etérea actualización de métodos narrativos de éxito probado –como la estructura de las historias de Sherlock Holmes y su resolución de misterios- hacen de la historia en su conjunto un elemento más acorde con las transmisiones televisivas, la narración cinematográfica o el di
